DiócesisHomilías Mons. Dorado

Bendición de la Ermita de Nuestra Señora de Belén

Publicado: 20/07/2007: 1021

Barriada de La Mosca (Málaga)


“Concede, Señor, que tu Iglesia, contemplando a la Virgen María, se vea siempre llena:

- del fervor de la fe,
- confirmada en el amor,
- y robustecida con la esperanza”.

Estas hermosas palabras tomadas de la Liturgia de las Fiestas de la Virgen de Belén, expresan de forma admirable el sentido de este encuentro de fe. Hemos venido a bendecir esta capilla y se refleja en vosotros la alegría y la satisfacción de un deseo hecho realidad.

Pero os invito a centrar vuestra atención no sólo en el templo material, ciertamente digno y meritorio, que han levantado vuestras manos, sino en ese templo del Espíritu Santo que es la Virgen de Belén. Por eso dirigimos nuestros ojos a María, que, como decía el Concilio, “resplandece ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de virtudes y, al honrarla en la predicación y en el culto, atrae a los creyentes hacia su Hijo, hacia su Sacrificio y hacia su amor al Padre”. (LG, 65).

Dios nos la ha dado como Madre. Vosotros queréis honrarla bajo el título entrañable de Nuestra Señora de Belén. El motivo profundo de haber construido esta ermita es el deseo de miraros en Ella, el deseo de expresarle vuestro amor de hijos, imitándola en sus virtudes evangélicas.

El Evangelio nos presenta a la Virgen de Belén como modelo de mujer que cree, espera y ama a Dios: una mujer de fe. Y destaca sobre todo los siguientes rasgos:

1.- Ella es la Virgen oyente.

Cuando repasamos los diversos episodios en los que aparece como de puntillas, observamos que escucha con gozo la Palabra de Dios, que la medita en silencio y que la cumple con diligencia.

La Iglesia, en el Concilio, nos “recomienda insistentemente a todos los cristianos la lectura atenta de la Sagrada Escritura, para que adquieran la ciencia suprema de Jesucristo” (DV, 25).

Los modos concretos de escuchar la Palabra, son:

• La lectura del Santo Evangelio, y
• el estudio de la Iglesia Católica.

2.- Ella es también la Virgen orante.

Así nos la muestra el Nuevo Testamento: cada acontecimiento y cada instante de su vida aparecen iluminados y sostenidos por la oración:
• En la Anunciación del Ángel.
• En su visita a Santa Isabel.
• Intercediendo en las Bodas de Caná.
• Silenciosa y contemplativa en Belén.
• Firme junto a la cruz.

“María guardaba todas estas cosas en su corazón”.

La oración del cristiano:
• La Santa Misa del Domingo.
• El rezo del Santo Rosario.
• La oración al comienzo y al final del día.
• La bendición de la mesa.

3.- Ella es la Virgen Bendita, la mujer feliz:
• El Señor ha hecho en mí maravillas.
• Bendita te dirán todas las generaciones.
• “Alégrate, María, el Señor está contigo…”.

4.- Ella es la Virgen oferente:
• “He aquí la esclava del Señor”.
• “Haced lo que él os diga”.
• Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Madre de los pobres, Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos…
• La Virgen del Sí: Fiat.

Hemos contemplado a María como:
• La Virgen oyente.
• La Virgen orante.
• La Virgen Bendita.
• La Virgen oferente.

Cuatro actitudes que adornan a la Virgen de Belén, la mujer creyente.

Hemos venido a ofrecerle este hermoso templo que vamos a consagrar, dedicado a la Virgen de Belén.

Ahora sólo nos queda pedir que desde esta Capilla se irradie el amor a la Virgen y que se honre profundamente a la Virgen de Belén con este culto e amor y de imitación de sus virtudes.
Ella es la Madre de los pobres, de los humildes y sencillos.


+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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