DiócesisHomilías Mons. Dorado

Clausura del curso de la Fundación Diocesana de Enseñanza “Santa María de la Victoria”

Publicado: 21/06/2008: 520

1.- El pasaje evangélico que hemos proclamado forma parte del Sermón de la Montaña y trata un tema de gran actualidad. Estas palabras nos afectan también a nosotros y nos invitan a revisar las características de la educación en unas escuelas o colegios confesionalmente católicos

¿Qué nos enseña Jesús en la página evangélica de Mt 6, 25-34?

El tema fundamental se resume en estas palabras: “Sobre todo, buscad el Reino de Dios y su Justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su afán”.


2.- Lectura de Mt 6, 25-34.

Estos versos están llenos de imágenes: las aves del cielo, los lirios del campo, los alimentos, la hierba verde, los vestidos…

Es un discurso simbólico que suscita emociones, ¿cuáles son sus fundamentos?

- Marcan el ritmo  algunos imperativos:

a). “no andéis preocupados” es la clave de orden moral y ético: ¿qué comeremos?, ¿qué beberemos? “No andéis preocupados por el día de mañana”. Ese es el motivo fundamental del texto.

b). Hay un segundo imperativo, más importante todavía: “Buscad ante todo el Reino de Dios y lo que es propio de él, y Dios os dará lo demás”.

La estructura de la página evangélica está en el imperativo que indica lo que no se debe hacer y en el imperativo positivo: “Buscad el Reino de Dios” (Cfr. EN, 8). Paralelos neotestamentarios: Parábolas del sembrador (Mt 13,22) y de la invitación a la boda (Mt 22, 5 y Lc 14, 18).


3.- ¿Qué mensaje nos transmite a nosotros?

3.1. ¿Qué es lo que Jesús no pide?

• Ni una vida irresponsable o desaprensiva. San Pablo no lo entendía así: “Hemos trabajado con esfuerzo y fatiga día y noche…” “El que no trabaje que no coma”. (2 Tes 3, 6-12). Jesús no quiere de nosotros una ociosidad irresponsable.
• Ni es una invitación a ahogar las preocupaciones con tranquilizantes, como el alcohol o la droga.

• Tampoco nos pide la actitud estoica de “someterse al destino”, o una actitud budista de sumergirse en el “nirvana”.


3.2. ¿Qué es lo que Jesús nos pide? La clave de su enseñanza está en el versículo 33: “Buscad ante todo el Reino de Dios y lo que es propio de él”. (Cfr. “Características del Reino de Dios” en EN, pág. 14 y 15, en las notas a pie de página: Mt 5-7; 10; 13; 18; 24-25).

Es la pasión del Reino, es la gozosa acogida de ese extraordinario acontecimiento que cambia la historia humana y ve intervenir a Dios de manera decisiva y definitiva para salvar a la humanidad.

En el fondo podemos decir que la página de San Mateo es un comentario al “Venga tu Reino” del Padre Nuestro.

Lo que Jesús nos pide es “la primacía de Dios”. “Nihil Deo preponere”, como decía San Benito. O como decía Santa Teresa:

“Nata te turbe,
nada te espante…
Sólo Dios basta.
Quien a Dios tiene, nada le falta.

El Reino para nosotros concretamente es “don de su Hijo Jesucristo, que nos hace hijos de Dios”.

“Buscad el Reino de Dios” expresa la actitud filial que es la de las Bienaventuranzas: acoger con fe la gran noticia de que Dios nos busca, en su Hijo, con amor, convirtiéndonos en una sola cosa en el Hijo y divinizando toda nuestra vida.


3.3. ¿A quienes dirige Jesús sus palabras?

- En primer lugar a su pueblo, a Israel: les invita a la “conversión”: acoger la salvación que el Padre proclama en Jesucristo.

- En segundo lugar: la dirige a los cristianos, esto es, a los discípulos que lo han dejado todo para seguirle. Nos dice: no os faltará nada, convertíos al Evangelio.

- En tercer lugar: Jesús habla a todos los bautizados: hijos del Padre, hermanos del Hijo (Jesucristo) y templos del Espíritu Santo.

“¿Qué no hará Dios con vosotros, hombres de poca fe?”

4.- Orientaciones prácticas:

¿Cómo debemos interpretar todo esto en nuestra vida y en nuestra experiencia?

a). Hay que interpretarlo todo a la luz de la Primacía de Dios: “Creo en Dios… Sólo Dios es Dios”. “Buscad ante todo el Reino de Dios y lo que es propio de Él”.

b). Preguntarnos: ¿qué es lo que más me preocupa hoy por hoy? ¿Me defino como una “persona de poca fe o como una persona que cree en el Evangelio”?

c). ¿Sólo buscamos a Dios? ¿Tiene Dios la prioridad en mi vida?

d). Buscar la paz interior. La primera forma de educar y de evangelizar consiste en difundir a nuestro alrededor esa serenidad que nace de la percepción del sentido de la vida: irradiar en torno nuestro, con nuestro modo sereno y convencido de hacer las cosas, que la vida tiene un sentido, que vivir no es una aventura absurda y ciega: que existen valores por los que merece la pena vivir, que vale la pena ser honrados, justos, sinceros:

Todo eso es ya un primer gran servicio a la evangelización en un centro católico.

La gente tiene una necesidad enorme de todo esto. Porque, actualmente la duda de si vale o no la pena vivir con un cierto orden o de si no será mejor vivir de forma desordenada, según las apetencias del momento, está muy extendida. Esta incertidumbre existencial, este pesimismo sobre la vida, produce desgana, frustración, aburrimiento, una búsqueda constante de distracciones y excitaciones, y en casos límite también desesperación…

¡Cuánto bien puede hacer hoy un profesor o educador cristiano con creer en lo que hace, en el campo familiar y profesional! ¡Cuánto consuelo surge de este primer y sencillo modo de educar y evangelizar!

Es así como nosotros podemos seguir hoy viviendo la actualizad de las palabras evangélicas de Jesús en el Sermón de la Montaña.

 

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga