DiócesisHomilías Mons. Dorado

Pascua del enfermo. Ciclo C

Publicado: 13/05/2007: 477

Domingo VI de Pascua. Ciclo C.


1.- El Evangelio de este Domingo nos relata uno de los momentos más intensos de la “despedida” de Jesús, tal como lo recordó San Juan en el Sermón de la Cena.

Conviene distinguir dos partes:

A.- En la primera, Jesús contrapone la idea de su “Ausencia Visible” que desarrolló antes con la promesa de una “Venida” (invisible pero real e incluso perceptible) a la intimidad de cada uno de los que creen y aman.

Esta Venida y Presencia, será:

a). del Espíritu Santo ( v. 15-17),
b). del mismo Jesús, Hijo de Dios (v. 18-19), y
c). también del Padre (20-21).

Jesús reafirma el hecho y la condición de esta divina Presencia al mismo tiempo que concreta su significado:

1.- El significado es el Amor. Amar es “dar-se”, que hace que el otro pueda llamarle sinceramente suyo. Venir Dios al hombre es situársele en relación de pertenencia. El hombre posee el infinito; centrado en Dios hasta siente el Cielo y la tierra como un bien familiar.

La situación del hombre que tiene en sí a Dios se expresa con la imagen litúrgica de la MORADA o Templo. Como la Jerusalén de la Lectura 2ª del Apocalipsis, la integridad de cada ser humano se transfigura en Dios. Recordemos que nadie ha escrito de estas cosas con más sentido de la experiencia que Santa Teresa de Ávila.

2.- La condición es que el creyente ame a Cristo, realizando su amor en el “cumplimiento de sus palabras”, o sea, de sus “mandatos”. Los “místicos”, como San Juan, nunca dejan de apoyar la más alta espiritualidad en la base de la ascética y de la moral.

3.- Uno de los frutos de la inhabitación de Dios será el magisterio del Espíritu Santo al servicio de la palabra de Cristo. Magisterio que actúa en cada uno de los miembros de la Iglesia.


B.- En la segunda parte nos habla del don de la Paz. En la Teología bíblica la Paz es resultado de la Alianza. Es casi su definición. Es la mutua relación de Amor entre Dios y la Santísima Trinidad.

En cada celebración de la Eucaristía repetimos estas palabras: “La Paz os dejo, mi Paz os doy”. Las rezamos con insistencia como preludio de la Comunión. Son el legado de Cristo a su Iglesia. El rostro del cristiano ha de ser transparencia de Paz, en la familia, en el pueblo y en el mundo.

La Eucaristía es manantial, forja y escuela de la Paz.


2.- Hoy celebramos en toda la Iglesia la Pascua del Enfermo, que es celebrar el Amor de Dios que acompaña al hombre en su vida.

Hoy recordamos a todos los enfermos de nuestra diócesis y de nuestras parroquias y familias. Queremos acompañar espiritualmente a toda persona y especialmente cuando ésta pasa por el sufrimiento y siente la fragilidad.

Con motivo de la Pascua del Enfermo, queremos acercarnos a todos los que sufren a causa de la enfermedad, a sus familiares y a los lugares en los que el hombre, frágil por la enfermedad, busca ser cuidado, consolado y curado.

Se nos invita este año a:

• Acoger,
• comprender, y
• acompañar a los enfermos.

 

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga