DiócesisHomilías Mons. Dorado

Por Cristo, con Él y en Él

Publicado: 26/11/2006: 644

Fiesta de Cristo Rey. Ciclo B

1.- Hoy, Fiesta de Cristo Rey, comienza la última semana del Año Litúrgico, que terminará el próximo sábado a mediodía. A lo largo de 12 meses la Iglesia nos ha ido presentando en las Lecturas de las Misas de los Domingos, la Vida, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo, junto con su Ascensión a los Cielos y con la Venida del Espíritu Santo. Poco a poco los cristianos nos hemos ido adentrando, con el corazón y con la mente, en el Misterio de la Santísima Trinidad, que es el hogar definitivo del hombre.

2.- En su sentido profundo, la Fiesta de Cristo Rey nos recuerda que Jesucristo es el centro de la historia humana. Porque es la Palabra definitiva de Dios a los hombres, el Único Mediador entre el Cielo y la Tierra, el eje de la historia y la plenitud de todos los humanos.

En un tiempo en que muchas personas se encuentran desorientadas, Jesucristo nos enseña a ser humanos de verdad y nos da la posibilidad de conseguirlo. Pues, como ha dicho el Vaticano II, “Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del Misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y descubre la grandeza de su vocación” (GS, 22); y al mismo tiempo, “por su Espíritu, da al hombre luz y fuerza para que pueda responder al designio de amor que Dios le ha preparado” (GS, 10).


3.- Los seguidores de Jesucristo somos conscientes de que la fe es el mejor de los regalos divinos. Y sabemos que Dios, por caminos muy diversos, nos ha invitado a estar con Él. O, lo que es igual, a compartir su amistad inmerecida, a poner nuestra vida en sus manos de Padre y a recorrer las sendas de las Bienaventuranzas.

Pero esta invitación tan hermosa no resulta nada fácil en este mundo en el que nos tocado vivir, pues tenemos que navegar contra corriente.


4.- Sólo si permanecemos en Él y nos alimentamos con su Cuerpo y con su Sangre en la celebración de la Eucaristía, daremos frutos de vida eterna. Pues, como dice el Evangelio de San Juan, repitiendo palabras de Jesús, “el que permanece en Mí, como Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).

Si nosotros, convencidos de que el Señor es el Camino, la Verdad y la Vida, nos decidimos a vivir nuestros afanes diarios y a tomar nuestras decisiones por Cristo, con Él y en Él, seremos impulsores de ese “Reino de Verdad y de Vida, de Santidad y de Gracia, de Justicia, de Amor y de Paz” que pregona el Prefacio de la Misa de hoy y que tanto anhela nuestro mundo, incluso sin saberlo.


+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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