DiócesisHomilías Mons. Dorado

Navidad entre rejas

Publicado: 24/12/2006: 465

1.- Comenzamos hoy la Navidad. Y vengo a felicitaros porque Navidad es, ante todo, una Fiesta. ¡Feliz Navidad!

Pero… ¿se puede celebrar una fiesta entre rejas? Hay que reconocer que la libertad es uno de los componentes principales de la alegría. Y la alegría es el alma de la fiesta.

Pero podemos celebrarla si tenemos esperanza. En las ocasiones en las que me he encontrado con vosotros, he visto que, al menos muchos, mantenéis la esperanza, aunque paséis días y semanas en que esa esperanza se os nuble.

Levantar vuestra esperanza es una de las misiones más importantes de vuestros capellanes, del equipo de Pastoral Penitenciaria y de los mismos responsables y funcionarios.


2.- ¿Cómo sostener vuestra esperanza?

- En primer lugar escuchando vuestros sufrimientos, vuestras expectativas, vuestras decepciones, vuestros sentimientos de pesar por las acciones del pasado, vuestras preocupaciones de futuro…

- En segundo lugar, ofreciéndoos nuestra cercanía y proximidad, mostrándoos que no nos es, en absoluto, indiferente vuestro sufrimiento.

- En tercer lugar, ayudándoos a cerrar vuestra herida por el pasado. Purificarnos de nuestros sentimientos de culpa es saludable para todas las personas humanas que, en un grado o en otro, arrastramos este sentimiento.

- En cuarto lugar, haciendo más tolerable vuestra vida privada de libertad.

- En quinto lugar, acompañándoos en vuestro proceso de rehabilitación interior, reforzando sobre todo vuestra autoestima y vuestro respeto hacia los demás.

- En sexto lugar, trabajando porque las condiciones de vida de todos los presos sean más dignas y humanas.

- En séptimo lugar, estando cerca de vuestras familias para ayudarles a digerir su traumatismo y ayudarles a ofreceros su ayuda, tan importante.

- En octavo lugar, haciendo lo que podamos para brindaros acogida humana y material a los que tenéis dificultades de ser acogidos al salir de aquí, temporal o definitivamente.

- En noveno lugar, procurando sembrar en la sociedad fórmulas alternativas a la prisión, que faciliten vuestra rehabilitación personal y profesional y la reconciliación con la sociedad.

- En décimo lugar, ofreciéndoos a los que sois creyentes los motivos y el consuelo de la fe cristiana, que ha ayudado a tantos en la historia a sobrellevar las cadenas.

La fe nos recuerda que somos nada menos que hijos de Dios y, por tanto, algo muy valioso, digno de un  respeto al que todos tenemos estricto derecho. Porque sois hijos e hijas de Dios, debéis respetaros también a vosotros mismos, cuidando vuestra salud, mejorando vuestra formación, evitando todo aquello que pueda envileceros. La fe nos da fortaleza para superar la desesperación y para no perder el deseo de superarnos y de preparar un futuro mejor para vosotros. La fe nos dice que Dios nos mira con ojos de Padre y de Amigo, y no se olvida ni un momento de nosotros.


3.- Quiero dirigir, en fin, una mirada a esta mujer a la que tanto amáis, la Virgen de la Merced. Ella es liberadora de cautivos, de vuestras cadenas interiores y exteriores. Confiaos a Ella. No dejéis ni un solo día de saludarla, de decirle un Ave María, sin pedirle su ayuda y su consuelo en los momentos bajos de vuestra jornada.

 

+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga