DiócesisHomilías Mons. Dorado

Via Crucis Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga

Publicado: 08/02/2008: 625

S. I. Catedral


1.- “El camino de la Cruz”.

Los 40 días que preceden a la celebración de la Semana Santa son un itinerario para “fortalecer y transmitir nuestra Fe” y renovar en la Vigilia Pascual las promesas bautismales. Las lecturas de la Santa Misa de cada uno de los cinco Domingos que preceden, nos preparan para dar este paso. Y desde tiempos antiguos el Pueblo de Dios recurre también a otros medios. Dice el “Directorio sobre la piedad popular y la liturgia” que “entre los ejercicios de piedad con los que los fieles veneran la pasión del Señor, hay pocos que sean tan estimados como el Vía Crucis”.

“A través de este ejercicio de piedad, los fieles recorren, participando con su afecto, el último tramo del camino recorrido por Jesús durante su vida terrena” (n. 131).


2. Este ejercicio sencillo, cuando se realiza con hondura, nos ayuda a conocer mejor con la mente y el corazón, la Pasión y la Muerte de nuestro Señor. Según los estudiosos, los relatos de la Pasión y Muerte constituían un aspecto fundamental de la catequesis que impartían las primeras comunidades cristianas. Y es natural, porque nos permiten descubrir en vivo el Amor de Dios al hombre.

El mismo Jesús que había dicho que “nadie tiene un amor más grande que el que da su vida por sus amigos”, pone de manifiesto, mediante su decisión libre de mantenerse fiel a los designios divinos, la grandeza de su amor al hombre.


3.- Por otra parte, nos permite acercarnos a todos los crucificados, pues, como dice el propio Jesús, donde sufre una persona, él está presente esperando una respuesta de sus hijos (Mt 25, 31 ss.). En medio de una cultura que propone el placer como la principal meta del hombre, la meditación del sufrimiento de Jesucristo nos lleva a descubrir y a curar al hombre herido que frecuentemente dejamos tirado a la vera del camino. Ese hombre herido tiene infinidad de rostros: los enfermos crónicos, los ancianos que viven en soledad, los niños que no entienden ni aceptan la separación de sus padres, las mujeres maltratadas, los inmigrantes injustamente tratados y otros muchos que no tienen con quien confiarse.


4.- Finalmente, el “Vía Crucis” nos recuerda que la vida humana es una peregrinación de fe y que el seguimiento de Jesucristo implica cargar con la Cruz de cada día hasta que lleguemos a los brazos de Dios, nuestro Padre. No pretende glorificar el sufrimiento, sino ayudar a que comprendamos que el sufrimiento es una dimensión de la existencia humana y que no hay amor auténtico sin Cruz.

Mientras contemplamos al Señor en los diversos pasos de sus últimas horas, aprendemos de Él a no perder la esperanza y pasar por la prueba sin que nuestro corazón se deje ganar por el resentimiento, el odio o la desesperación.

Una selección acertada de los textos de la Biblia y una sabia mezcla de la Palabra, los cantos y el silencio, sin perder de vista el horizonte de la Resurrección y de la Vida Eterna, pueden servir para esa conversión que culminará con la Vigilia Pascual. Por eso afirma el Directorio que este Ejercicio piadoso es un camino trazado por el Espíritu Santo, fuego divino, que ardía en el pecho de Cristo y lo impulsó hasta el Calvario.


+ Antonio Dorado Soto,
Obispo de Málaga

Diócesis Málaga

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