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Sábado Santo-Vigilia Pascual (Catedral-Málaga)

Publicado: 04/04/2015: 9903

SÁBADO SANTO - VIGILIA PASCUAL

(Catedral-Málaga, 4 abril 2015)

 

Lecturas del Nuevo Testamento: Rm 6, 3-11; Sal 117; Lc 24, 1-12.

 

Noche Santa de luz y alegría

1. Esta es la Noche santa por excelencia, en la que exultamos de gozo cantando el “Aleluya”, que anuncia la Resurrección del Señor. Noche de vela en honor de Jesucristo, que sale victorioso del sepulcro, vencedor del pecado y de la muerte. Noche para recordar las maravillas que Dios ha realizado desde la creación del mundo, como hemos escuchado en las lecturas, hasta la maravillosa re-recreación de la humanidad redimida por Cristo; porque nos ha hecho nuevas criaturas.

Noche en la que culmina el camino cuaresmal, iniciado con penitencia y conversión. Noche de alegría que nos trae la salvación.

         Nuestra vida ha sido transformada al encontrarnos con Jesucristo. El camino de vuestra vida, queridos catecúmenos, ha tomado otro rumbo desde el momento en que aceptasteis a Jesús. Así nos ha ocurrido a todos los cristianos; el encuentro con Jesús cambia la vida y la transforma, como ocurrió a los apóstoles y discípulos y sigue ocurriendo en pleno siglo XXI.

El pueblo de Israel, como hemos escuchado en las lecturas, salió de Egipto hacia la tierra prometida, atravesando el desierto y pasando por el mar Rojo y el río Jordán, para llegar a la tierra prometida. Los cristianos hemos atravesado el desierto de nuestras miserias y hemos sido purificados en las aguas bautismales, que los candidatos recibiréis en esta Noche santa.

 

2. Es Noche de luz, que ilumina las tinieblas de nuestro pecado. La luz pascual de Cristo, que hemos recibido al inicio de la celebración, simboliza la vida de Cristo resucitado y glorioso, presente en medio de nosotros. Su luz ilumina nuestra oscuridad de egoísmo y nuestra tiniebla de pecado.

Los fieles cristianos, como los criados que esperan el retorno de su Señor (cf. Lc 12, 35), con las lámparas encendidas en sus manos, nos alegramos con la alegría de Cristo glorioso, que con su resurrección ilumina la vida del ser humano y disipa las tinieblas y el temor.

         Queridos catecúmenos, en esta Noche Santa recibiréis la luz de Cristo en vuestras almas. El bautismo es la “iluminación” que recibe el cristiano, como indica el término griego (fotismos), para caminar según Cristo y abandonar las sendas que nos apartan de Él.

 

3. Esta es la Noche bautismal, donde renacemos de las aguas a la vida eterna, como dice Pablo en la carta a los Romanos: «Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6, 4).

Gracias al bautismo, que nos incorpora a la muerte de Cristo, podremos también resucitar con Él (cf. Rm 6, 5).

Contemplemos agradecidos y llenos de fe las maravillas que el Señor ha realizado en favor nuestro. Renacemos como hijos de Dios por el bautismo, sepultados con Cristo en su muerte, muertos para el pecado y resucitados con Él a una vida nueva.

En esta Eucaristía los nuevos cristianos estáis invitados a la mesa eucarística del Señor, que nos ha preparado con su muerte y resurrección.

 

4. Según la narración evangélica cuando María Magdalena y las otras mujeres fueron de madrugada al sepulcro, el primer día de la semana, llevando los aromas que habían preparado para la sepultura del Señor, encontraron el sepulcro vacío (cf. Lc 24, 3).

Ante ese hecho quedaron desconcertadas; y se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes que les anunciaron que Cristo había resucitado: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24, 5).

         Ellas fueron a anunciar a los apóstoles lo sucedido (cf. Lc 24, 9). Queridos fieles, si habéis resucitado con Cristo: ¡Id y anunciad las maravillas que Dios ha obrado en vosotros y proclamad lo que habéis visto y oído!

         Los cristianos somos hoy los testigos que anuncian la resurrección del Señor Jesús. El mundo necesita escuchar esta Buena Nueva y salir de las tinieblas a la luz pascual.

         Ahora vamos a realizar la liturgia bautismal, centrada en la bendición del agua y en los sacramentos de la Iniciación cristiana, que los catecúmenos van a recibir. Los ya bautizados renovaremos las promesas bautismales. Amén.

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