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Centenario de la presencia de la Institución Teresiana en Málaga (Catedral-Málaga)

Publicado: 10/04/2015: 7718

CENTENARIO DE LA PRESENCIA DE LA INSTITUCIÓN TERESIANA EN MÁLAGA

(Catedral-Málaga)

Lecturas: Hch 4, 1-12; Sal 117; Jn 21, 1-14.

1. Nos hemos reunido en nombre del Señor para darle gracias por la larga y fecunda presencia en nuestra Diócesis de la Institución Teresiana.

A finales del siglo XIX y primeros del siglo XX el tema de la educación era un campo de batalla, donde se debatían posturas ideológicas para dominar ese terreno tan importante. Los librepensadores, que apoyaban la Institución Libre de Enseñanza, y los católicos se disputaban la presencia en este campo. La escuela era el lugar social donde los católicos combatieron para que hubiera libertad de enseñanza para las clases más desfavorecidas. En ese contexto se sitúa la inspiración de Pedro Poveda y su carisma fundacional. Las escuelas del Sagrado Corazón en el barrio de las cuevas de Guadix dan testimonio de ello.

Hoy damos gracias a Dios por los cien años de presencia de la Institución Teresiana en Málaga: presencia llena de frutos eclesiales, culturales y sociales. Tenemos sobrados motivos para dar gracias al Señor.

2. El libro de los Hechos nos cuenta que, mientras Pedro y Juan hablaban a la gente, los sacerdotes y jefes estaban «indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos» (Hch 4, 2).

En nuestra sociedad sigue habiendo “jefes”, llámense políticos, dirigentes, responsables de áreas docentes, que se indignan y se oponen a que los discípulos de Jesús anuncien las enseñanzas del Maestro; ponen todas las trabas posibles para impedir una educación libre y respetuosa con los derechos y libertades de los ciudadanos.

Lo sabéis muy bien los miembros de la Institución Teresiana, que os dedicáis de manera especial al campo de la enseñanza desde vuestros orígenes. En las primeras décadas del siglo XX se aliaron contra la Institución Teresiana diversas fuerzas sociales: republicanos, defensores de la Institución Libre de Enseñanza, masones y partidos políticos de inspiración marxista (cf. E. Rosique Navarro (Ed.), Historia de la Institución Teresiana (1911-1936); Ediciones Sílex. Madrid, 2014, 45-50).

3. La inspiración del Fundador siguió un proceso lógico, vistas las necesidades y los retos de aquel momento, que se fue enriqueciendo como una obra de Iglesia, compuesta por seglares, y que obtuvo la aprobación diocesana en 1917 y la pontificia en 1924.

Estaba en juego la libertad de educación y el nuevo estatus social de la mujer. Pedro Poveda, con mirada profunda de futuro, promovió las Academias para formar sobre todo a las mujeres trabajadoras y animó la formación intelectual.

Las mujeres pudieron acceder a la educación básica y después a la enseñanza superior gracias a las escuelas de magisterio de entonces. El Fundador de la Institución Teresiana creó residencias femeninas de estudiantes para facilitar el estudio y la obtención de grados superiores.

En los años de la Segunda República en España se promovía por parte del gobierno la mal llamada “escuela neutra”, que en realidad no existe. Pedro Poveda sabía perfectamente que esta denominación aparecía como una trampa conceptual. También hoy en día sucede lo mismo. Por eso el Fundador quería que hubiera miembros de la Institución Teresiana como profesionales de la enseñanza también en la escuela pública.

4. Entre los rasgos de la espiritualidad de la Institución Teresiana se encuentran:

- Una espiritualidad de encarnación: La finalidad de la Obra teresiana es elevar lo humano, teniendo en cuenta la configuración con Cristo: “La Encarnación, bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida, dan, para quien lo entiende, la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al propio tiempo, humano, con el humanismo verdad” (Pedro Poveda, Para las teresianas; texto de una carta a María del Mar Terrones, 1916).

- Una espiritualidad mariana. La presencia de María siempre ha acompañado la historia de la Institución, que, en palabras del Fundador, "es mariana por su origen, por su historia y por su propia elección", hasta el punto de llegar a decir que "preferiría ver desaparecer la Obra a ver disminuir en ella la devoción mariana". La advocación de los Dolores de Nuestra Señora es tan apreciada por las teresianas, porque deben ser “mujeres fuertes, austeras, sufridas, intrépidas, y para llegar a serlo necesitan convivir con la Virgen de los Dolores de la que han de aprender todas esas virtudes con los tonos de dulzura, serenidad, suavidad y fortaleza con que recorrió la Santísima Virgen el camino de su martirio”.

- Una espiritualidad Teresiana. Siguiendo la importancia del cristocentrismo en la espiritualidad de la Institución Teresiana, es importante la figura de Santa Teresa de Jesús o Teresa de Ávila, quien desde el principio estuvo presente en la Institución Teresiana. Teresa entendió que ser amigos de Dios es acompañar al Maestro por el camino de la cruz, consecuencia del amor sin medida y camino de la verdadera sabiduría, como recoge en su expresión: amigos fuertes de Dios. Los documentos del fundador apuntan a una figura de mujer basada en el talante femenino de Teresa de Jesús.

- Una espiritualidad impregnada de oración. Decía el fundador: “Si los miembros viven íntimamente unidos a Dios por medio de la oración, e íntimamente unidos entre sí por la caridad fraterna, la Obra alcanzará de Dios cuanto quiera y ejercerá influencia en el mundo cuanta necesita. En faltando la oración y en no estando unidos sus miembros, la Obra será algo humano, pero no la Obra de Dios”.

Todo ello podrá llevar a los miembros de la Institución a vivir en el mundo para transformarlo a luz del Evangelio, con una buena preparación intelectual y un compromiso evangelizador y social.

5. Con esta celebración la Institución Teresiana concluye una serie de actividades para celebrar, dar gracias a Dios, renovar y dar a conocer esta obra de Iglesia. Se ha reunido hoy en la Catedral la gran familia teresiana: la Comunidad Educativa de la Academia Santa Teresa, miembros de la Asociación Primaria y de la Asociación “Acit”, antiguas alumnas y alumnos, jóvenes del movimiento “Acit Joven”, familias, sacerdotes, amigos y quienes están vinculados a vosotras formando parte del Movimiento Institución Teresiana.

Queremos dar gracias a Dios por los cien años de vuestra presencia en Málaga, cuando vino Pedro Poveda en 1914 para iniciar en esta ciudad en la calle Casapalma, de acuerdo con el obispo de entonces, hoy Beato Manuel González, una Academia-Internado para estudiantes de Magisterio, facilitando los estudios a las jóvenes que vivían fuera de la capital malagueña. En 1963 se inaugura el nuevo centro "Academia Santa Teresa", hoy centro concertado. La Institución ha colaborado también con las Escuelas Rurales y en las Escuelas de Magisterio rural, llevando la dirección de las Escuelas de Nerja y de Álora.

La Institución Teresiana ha respondido a los retos de la sociedad malagueña en el campo de la educación y de la cultura, tanto en centros públicos o privados o concertados, buscando siempre la promoción humana y la transformación social desde la luz del Evangelio; intentando ser sal y fermento en medio de las estructuras temporales.

6. El Evangelio, que hemos escuchado, nos ha presentado la narración de Simón Pedro y sus compañeros que salen de pesca y aquella noche no cogieron nada (cf. Jn 21, 3), a pesar de su gran experiencia de pescadores. Se habían afanado confiando en su pericia, en sus instrumentos, en sus técnicas; pero el trabajo había sido infructuoso.

Si queremos que nuestra tarea produzca abundantes frutos espirituales, pastorales, sociales, culturales, educativos, hemos de lanzar las redes en nombre de Jesús; hemos de fiarnos del Maestro y hacer caso de sus indicaciones. Así lo hizo san Pedro Poveda; así lo hicieron los discípulos, quienes, al hacer caso a Jesús, obtuvieron una gran redada de peces.

Jesús nos invita a echar la red en su nombre, para sacarla repleta de peces (cf. Jn 21, 6). Queridas Teresianas, vuestra Obra es una obra de Dios, como decía vuestro Fundador. ¡Mantened el espíritu del carisma fundacional y vuestro trabajo será fecundo!

Dando gracias a Dios por estos cien años de presencia vuestra en Málaga, deseo agradecer también a los miembros de la Institución Teresiana vuestra presencia entre nosotros, vuestro esfuerzo y dedicación a la tarea eclesial que el Señor os ha confiado.

Pedimos a la Virgen Santísima de los Dolores que sea siempre vuestra y nuestra Madre y Maestra; y que os acompañe en la misión que el Señor os pide. Amén.

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