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Jornada Nacional de la Guardia Civil (Catedral-Málaga)

Publicado: 04/10/2015: 8321

EUCARISTÍA CON OCASIÓN DE LA
JORNADA NACIONAL DE LA GUARDIA CIVIL

(Catedral-Málaga, 4 octubre 2015)

Lecturas: 1 Cro 15, 3-4.15-16; 16, 1-2; Hch 1, 12-14; Sal 26, 1-5; Lc 11, 27-28. (Fiesta de la Virgen del Pilar)

1. Celebramos hoy la fiesta anticipada de la Virgen del Pilar, con motivo de la Jornada Nacional de la Guardia Civil, de la que la Virgen es Patrona.

Según una piadosa y antigua tradición, los primitivos cristianos levantaron una ermita en honor de la Virgen María a orillas del río Ebro, en la ciudad cesaraugustana. Con el correr de los siglos la primitiva capilla se ha convertido en una grandiosa basílica, que acoge innumerables peregrinos y fieles de todo el mundo, que van a rezar a la Virgen.

La advocación de Nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un culto especial muy extendido, que muchas instituciones veneran como patrona, como es el caso de la Guardia Civil, por la que hoy rezamos y pedimos la intercesión maternal de la Virgen, al tiempo que agradecemos el servicio generoso que presta a la sociedad española.

2. Según la tradición, el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de san Juan e hijo de Zebedeo, vino a evangelizar a España; y en el año 40 de nuestra era estando con unos discípulos, vio aparecer sobre una columna a la Virgen, Madre de Cristo, que le aseguraba su intercesión y le animaba a la difícil tarea de la evangelización.

La Virgen María, Madre del Hijo de Dios, es también Madre de la Iglesia, como la denominó el papa Pablo VI, en su breve pontificio “In Spiritu Sancto” para clausurar el Concilio Vaticano II. Su maternidad espiritual se expresa como refugio de pecadores y consuelo de los afligidos.

Como hijos de tan tierna y delicada Madre acudimos a Ella, para pedir su protección y amparo; para que nos acompañe en nuestro caminar por este valle de lágrimas; y para que sostenga con su poderosa intercesión a quienes sirven a la sociedad sobre todo en acciones humanitarias.

3. La lectura del primer libro de las Crónicas, que hemos escuchado, presenta al rey David congregando en Jerusalén a todo el pueblo de Israel, para subir el Arca del Señor al lugar preparado (cf. 1 Cro 15, 3). El Arca de Dios fue colocada en el centro de la tienda, que David le había construido, y ofrecieron sacrificios de comunión (cf. 1 Cro 16, 1).

La presencia de Dios en medio de su pueblo era una bendición. Su poder desbarataba a los enemigos del pueblo; su santo brazo lograba victorias y grandes hazañas; su excelso nombre era alabado y adorado.

La devoción cristiana aplica a la Virgen María la imagen del arca de la alianza, presencia de Dios en medio de su pueblo. María es como el arca, que llevó en su seno a Cristo. Gracias a ella, Dios se hace presente entre los hombres y asume la naturaleza humana. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, se ha encarnado en el seno de la Virgen María y ha llevado a cabo su obra de salvación. Demos gracias a Dios por esta maravilla, comprensible solo desde la fe.

4. La lectura del libro de los Hechos nos habla también de la presencia de la Virgen en la Iglesia. Después de la ascensión del Señor los apóstoles regresaron a Jerusalén y «perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús» (Hch 1, 14). La Virgen María está presente en la Iglesia y persevera en oración con los fieles.

La imagen del “pilar” o “columna”, sobre la que se encuentra la figura de la Virgen, puede expresar la idea de solidez del edificio de la Iglesia, la firmeza de la protección de María, la manifestación de la potencia de Dios, el soporte de lo sagrado en la vida cotidiana del cristiano; y también la convicción de que la fe católica se mantendrá en los pueblos de España.

La presencia e intercesión de la Virgen del Pilar es esperanza para el pueblo fiel. Junto a María se reunieron los apóstoles en oración y nos reunimos los cristianos del siglo XXI, para mantener la esperanza y seguir trabajando por el reino de Dios.

Por intercesión de la Virgen del Pilar pedimos a Dios que nos conceda “fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor”, como hemos rezado en la oración colecta de esta fiesta. Ella nos ayuda a permanecer firmes en la fe, como columnas de fe.

5. En el Evangelio hemos escuchado la alabanza que una mujer del pueblo hace de la Madre de Jesús, exclamando: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron» (Lc 11, 27).

Pero el Señor, sin quitarle valor a esa alabanza, exaltó aún más a su Madre diciendo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen» (Lc 11, 28). Porque la Virgen ha sido la fiel oyente de la palabra de Dios, que la ha acogido en su corazón, antes que en su seno.

Pidamos a la Virgen del Pilar su maternal intercesión, para saber escuchar con atención y gozo la palabra de Dios y vivirla con fidelidad.

Invoquemos su ayuda para que nos proteja de los errores que oscurecen la verdad; aleje las lacras del terrorismo y de la violencia; promueva actitudes éticas y de respeto hacia los demás, aunque no piensen como nosotros; purifique la fe de los creyentes y nos haga cada día más generosos ante los más necesitados.

6. Quisiera terminar con unas palabras que el papa Francisco dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas en su reciente viaje a Estados Unidos, aludiendo a las personas que han entregado su vida en servicio a los demás; las quiero referir ahora a los guardias civiles, que con espíritu de servicio y de sacrificio arriesgan sus vidas por motivos humanitarios: “Rindo por eso homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad (…). En particular quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos (…), fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y de reconciliación” (Papa Francisco, Discurso ante la 70 Asamblea General de las Naciones Unidas, 26.09.2015).

¡Virgen del Pilar, sé nuestro refugio y amparo ante las adversidades!

¡Protégenos en nuestro caminar hacia la patria celeste, transformando la patria terrena, para que sea un lugar más habitable y acogedor! Un lugar más fraterno. Ayuda con tu intercesión a los miembros de la Guardia Civil y a las fuerzas de seguridad del estado, para que sirvan al bien común y a la convivencia pacífica entre todos los ciudadanos. Amén.

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