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50 Aniversario de creación de la parroquia de Virgen del Carmen de Los Boliches (Torremolinos)

Publicado: 04/09/2010: 639

50 ANIVERSARIO DE CREACIÓN

DE LA PARROQUIA DE VIRGEN DEL CARMEN

(Los Boliches-Torremolinos, 4 septiembre 2010)

Lecturas: Sb 9, 13-18; Sal 89; Flm 9b-10.12-17; Lc 14, 25-33.

(Domingo Ordinario XXIII)

1. Acabamos de escuchar las lecturas que nos ofrecen este Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario en el marco de la celebración del 50 Aniversario de la parroquia de la Virgen del Carmen y Santa Fe, en los Boliches.

Deteniéndonos un momento con el tema del libro de la Sabiduría, lo relacionaremos con lo que significa y ha significado para nosotros la parroquia.

Dios crea al hombre y lo hace capaz de dialogar con Él. Dios se revela al hombre y le manifiesta su voluntad.

El libro de la Sabiduría, que hemos escuchado, nos ha recordado que el hombre, por sí mismo sería incapaz de acceder al conocimiento de Dios y de su voluntad: «Los pensamientos de los mortales son insustanciales e inseguras nuestras ideas» (Sb 9, 14),

«Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra y con fatiga hallamos lo que está a nuestro alcance; ¿quién, entonces, ha rastreado lo que está en los cielos?» (Sb 9, 16).

Sin el Espíritu de Dios comunicado al hombre, éste no hubiera podido conocerle y encontrarle: «¿Quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?» (Sb 9, 17).

¿Quién de vosotros hubiera conocido a Dios si no os hubieran hablado de Él? ¿Lo hubierais descubierto por vuestras propias fuerzas, por vuestra inteligencia? Si no os hubieran predicado y hablado de Jesús, ¿lo hubierais conocido espontáneamente?

A lo largo de la historia, Dios se ha ido manifestando al hombre a través de sus enviados: los patriarcas, los profetas, los jueces, los reyes. De este modo, el pueblo de Israel y a partir de él, toda la humanidad, hemos podido conocer, por revelación, quién era Dios y cuál era su voluntad: «Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a Ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron» (Sb 9, 18).

2. El texto de Sabiduría 9, 1-18 es una oración, puesta en boca de Salomón, en la que se implora del Señor la sabiduría. Como telón de fondo de este relato está la visión divina contemplada por Salomón en Gabaón: “Pídeme lo que quieras”, le dice el Señor, y el monarca sólo pide sabiduría, para poder gobernar a su pueblo. La sabiduría sólo se puede alcanzar (Sb 6, 12-20) si se pide al Señor (Sb 7, 7; 9, 1-18). La sabiduría no es alcanzable por el razonamiento o por el esfuerzo humano.

Salomón, como soberano, deseó la sabiduría, para poder gobernar a su pueblo. El monarca israelita no nos imparte una clase de sabiduría, sino que reza para obtenerla. Los verbos que utiliza son: “dame”, “envíala”, “mándala”, “concédeme” (Sb 9, 4.10). Además, nos recuerda que la pueden alcanzar no sólo los reyes, sino todos los mortales (Sb 9, 7).

Según el texto bíblico hay un contraste entre la sabiduría de Dios, sabiduría divina, y la sabiduría mundana. El sabio según Dios tiene como misión dominar el universo (cf. Gn 1, 26ss.; Sb 9, 2); y en el dominio del hombre sobre la creación se revela la sabiduría divina.

3. En esta misión el hombre no puede obrar a su capricho, sino que debe respetar, en sus relaciones con el mundo, el orden querido por Dios (cf. Sb 9, 2-3; Gn 9, 3ss.).

Dejado a sí mismo, el mortal es débil y efímero (cf. Sb 9, 5), los pensamientos del hombre son insustanciales, camina en oscuridad y tinieblas; no sabe discernir lo justo de lo injusto, ni aplicar las leyes con equidad (cf. Sb 9, 13); desconoce el designio divino: lo que le es agradable, su voluntad (cf. Sb 9, 9-12).

La sabiduría mundana, que no quiere saber de Dios, la que se da tanto en nuestra sociedad, la que se da en los Boliches; esta sabiduría mundana se construye a sí misma unos planes acomodados a sus deseos; promulga unas leyes para realizar la propia voluntad y no la de Dios; dirige su mirada hacia los objetivos que anhela; empeña sus fuerzas en obtener la felicidad.

Pero se equivoca al realizar todo esto; porque, en verdad, no encuentra la felicidad donde la busca. Más bien disfruta de unos goces efímeros, que no le llenan; y queda encandilada por destellos pasajeros, que le dejan peor que antes.

4. Este contraste entre la Sabiduría divina y la sabiduría mundana nos puede ayudar a celebrar mejor el gran acontecimiento, que estamos recordando, del 50 Aniversario de la creación de la parroquia de Virgen del Carmen y Santa Fe en Los Boliches (Fuengirola).

Y podéis pensar: ¿Qué tiene que ver todo esto con el 50 Aniversario?

En la última etapa de la Historia de salvación, la Sabiduría divina se manifestó plenamente a través del Hijo Jesucristo, que es el único Mediador entre Dios y los hombres, que es la misma Sabiduría.

Jesucristo fundó la Iglesia para continuar su obra en el mundo y para que todos los hombres, incluidos los bolicheros, pudieran conocerle y alcanzar la salvación.

5. Hace cincuenta años fue erigida esta parroquia. ¿Para qué? Para que se realizara lo que nos ha dicho el libro de la Sabiduría: como lugar de encuentro entre Dios y los hombres; como sacramento eficaz de salvación; como ámbito, donde los fieles cristianos han podido degustar la Sabiduría divina, en contraposición con el estilo mundano de vivir.

¿Sabéis de dónde viene la palabra “sabiduría”? La misma raíz que saber y sabor. ¿No nos gusta saborear las cosas? ¿Sabéis quien saborea mejor la sabiduría? ¿Sabéis quien saborea y degusta mejor las cosas de la vida? Aquellos que la degustan con la Sabiduría. Aquellos que la saborean con el sabor de la Sabiduría divina, no de la sabiduría mundana.

Hoy agradecemos al Señor este don de su amor. Él nos ha iluminado y enriquecido con su Palabra. Durante 50 años se ésta proclamando la Palabra de Dios para quien la quiera escuchar, en contraste con las necedades que se dicen fuera. 50 años que esta comunidad lleva escuchando esta Palabra que la enriquece. Y 50 años que la comunidad cristiana de fieles está siendo alimentada con el pan del Cuerpo de Cristo. 50 años que los fieles de los Boliches habéis podido estar degustando la Sabiduría divina. Él nos la ha hecho degustar y realmente es la que conduce a la felicidad verdadera.

6. ¡Cuántos feligreses han hallado, en este recinto de paz, la serenidad de corazón, ante acontecimientos dolorosos, ante enfermedades, ante dificultades, ante la muerte de seres queridos! Y la oración, además de su eficacia, ha sido un bálsamo para su corazón ¡Cuántos feligreses habéis podido gozar de la presencia de Dios en las liturgias celebradas en esta comunidad cristiana!

¿Hay alguien de los presentes que estuvo en los orígenes de la parroquia hace 50 años? Levantad la mano. Muy bien. ¡Felicidades a todos, sobre todo a los que habéis podido recibir del Señor estas gracias durante los 50 años que celebramos!

¡Cuántas veces las almas, apenadas por sus pecados, han recibido el perdón gratuito y consolador de Dios de manos de los sacerdotes! Hoy hay una buena representación de ellos; quiero saludar a D. Manuel, el párroco, me ha acompañado desde Málaga D. Ildefonso, que me consta vuestro afecto hacia él. Y también unas palabras de agradecimiento a todos los que han estado ejerciendo el ministerio sacerdotal entre vosotros. Esta mañana, D. Juan Manuel Barreiro, vicario episcopal, me ha enviado un correo desde Melilla uniéndose a esta oración y encomendándome que os saludara en su nombre, os transmito con afecto su saludo y su cariño de los seis años que estuvo con vosotros. Pues agradezcamos al Señor haber podido compartir la fe, la esperanza y el amor cristiano.

Muchos de los que ha podido vivir esta fe, esperanza cristiana y el amor de Dios, que han pasado por esta parroquia, muchos de ellos ahora, gozan ya plenamente, en la eternidad, de la felicidad degustada aquí, en su vida terrena. Ahora siguen gozando, degustando de las delicias de la Sabiduría divina, que ya probaron aquí, en la vida temporal.

Nos hacemos eco de su agradecimiento y se lo ofrecemos al Señor, pidiendo, de modo especial en esta Eucaristía, que los acoja en su Reino de inmortalidad.

7. La parroquia además ha sido un instrumento de humanización. Unas brevísimas palabras de la carta de San Pablo a Filemón.

La carta de San Pablo a Filemón es muy rica y sugestiva. Pablo, ya anciano y preso por causa de Cristo Jesús, ruega en favor del esclavo Onésimo, a quien aprecia como un hijo por haberlo engendrado a la fe entre cadenas (cf. Flm 10).

Pablo no se plantea el tema de la esclavitud, Pablo no se va al emperador de Roma para pedirle que haga abolición de la ley de la esclavitud, la ley de la esclavitud se abolirá en el siglo XIX. Pero con el estilo evangélico, con el estilo de la Sabiduría de Dios, aparece un germen que trasforma el mundo y la sociedad. Sin cambiar las leyes, Pablo no cambió la ley de amo-esclavo, cambió la actitud y el corazón de Filemón, y cambió la actitud y el corazón del esclavo Onésimo.

El Evangelio de Jesucristo, la Sabiduría de Dios es capaz de transformar el corazón humano, es capaz de cambiar la sociedad. A veces, protestamos de las leyes que son publicadas por los gobiernos y creo que también hay que hacerlo, manifestar nuestro descontento si van en contra de la vida, o en contra de la persona humana, o en contra de la paz, o en contra de la familia, o en contra del bienestar y del bien común. Pero, más importante aún que hacer una protesta por una ley, que se puede hacer, es legítimo, es vivir esa ley desde el Evangelio. Si yo valoro desde Jesucristo la vida humana desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, yo respetaré la vida humana siempre. ¡Qué más me da que haya una ley que me permita ir contra esa vida si yo no voy hacer caso de esa ley!

El cambio ocurre en el interior del corazón humano. La carta de Pablo a Filemón es un ejemplo de la potencia que tiene el Evangelio, de la fuerza transformadora que tiene, y eso es lo que quisiera remarcar en esta celebración. ¿Os imaginéis la fuerza del evangelio que esté transformando en su mayor profundidad y plenitud todos los aspectos de la vida de los feligreses? Lo que pasa es que no nos dejamos transformar. Y a veces, vivimos como los paganos, como los que no creen, como los que no saborean la Sabiduría divina.

8. Hay una llamada de atención para asumir como ciudadanos, como feligreses, como cristianos la gran fuerza transformadora que tiene el Evangelio.

La sociedad actual no creo que sea más pagana que la sociedad romana del tiempo de Pablo y Filemón. Cada vez está más paganizada y más secularizada, por eso precisamente los cristianos tenemos aún una misión mayor de testimonio, de presentación del Evangelio, de transformación de la sociedad.

Me imagino que durante estos 50 años el Señor ha podido permitir que los fieles de esta parroquia hayan sido testigos valientes, auténticos del Evangelio y hayan ido transformando las relaciones sociales. La novedad del Evangelio, la novedad de Jesucristo es que cambia la relación de los hombres con Dios. Jesucristo ha cambiado radicalmente la relación del hombre con Dios. Y ha cambiado radicalmente las relaciones de los hombres entre sí.

Damos gracias a Dios y le pedimos que nos ayude a esa transformación.

9. Jesús dijo a sus oyentes: «El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío» (Lc 14, 27).

El evangelio nos ha invitado a seguir a Jesucristo, al seguimiento de Jesucristo. Seguir a Jesucristo y tomar la cruz no significa fundamentalmente aceptar el dolor de la enfermedad que nos toca sufrir, o aceptar los problemas o dificultades de la vida. Eso les toca a todos, creyentes y no creyentes, paganos y cristianos. Seguir a Jesucristo y tomar la cruz de Jesucristo significa ser discípulo de Cristo, significa vivir como Él, significa hacer lo que Él ha hecho, tomarlo como modelo, hacer que Él sea mi Señor y mi Dios, y comportarme al estilo de Jesucristo. Eso es tomar la cruz y seguirle.

El Señor nos invita esta tarde a que hagamos también lo que nuestros antepasados han hecho: tomemos su cruz y sigámosle, hagamos un seguimiento de discipulado, de encarnar en nuestra vida los sentimientos de Jesucristo. Y al final, poder decir como Pablo: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (cf. Ga 2, 20). Fijaros qué testimonio si pudiéramos reproducir en nosotros la imagen de Jesús y ser imágenes vivientes en los Boliches como testigos de Jesucristo.

Vamos a pedirle al Señor que nos conceda seguir a Jesús como Él lo pide y degustar su Sabiduría divina.

10. Terminamos dando gracias a Dios por estos 50 años, repitiendo lo que el Salmo ha dicho: «Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación» (Sal 89). Cincuenta años ya es más que una generación, de hecho la mayoría de los presentes somos una segunda generación.

Dentro de 50 años, cuando la parroquia cumpla el centenario, aunque no estemos los que estamos hoy aquí, otros podrán decir entonces de nosotros que hemos mantenido la antorcha de la fe, del amor y de la esperanza cristiana, y que hemos transformado la sociedad en la medida en que se nos ha permitido hacerlo.

Pedimos a la Virgen del Carmen que siga acompañando a esta comunidad cristiana, que la coja de la mano, que no la suelte, para que viva según la Sabiduría de Dios y sea testigo valiente en esta sociedad. Amén.

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