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Entrega de la “Luz de Paz de Belén” (Catedral-Málaga)

Publicado: 17/12/2010: 1219

ENTREGA DE LA LUZ DE LA PAZ DE BELÉN

(Catedral, 17 diciembre 2010)

Lecturas: Jn 1, 1-18.

1. Como se nos ha dicho en la monición, el origen de la Luz de Paz de Belén es un gesto que nace en Europa con una pretensión de trabajar por la paz en el mundo. Cuando los representantes de los Scouts hablaron conmigo -hace ya tiempo- sobre este gesto, dialogamos sobre la conveniencia de hacerlo en la Catedral y de asumirlo como un acto de esta gran Jornada Mundial que vamos a celebrar con el Santo Padre Benedicto XVI, en agosto, en Madrid.

Quiero agradeceros que este gesto que venís realizando durante tiempo en toda Europa y después para la luz que se expande a todo el mundo, que lo tengamos como un gesto esta tarde entre nosotros aquí en la Iglesia malagueña.

2. Hemos escuchado el texto del prólogo del Evangelio de San Juan, donde habla de que la Palabra de Dios, que es Jesucristo, Jesucristo la Palabra que revela el amor de Dios es la Luz del mundo (Cf. Jn 1, 9), y esa Luz puede iluminar los corazones de los que están en condiciones de recibirlo. Fijaros que no alumbra a todos, puede alumbrar a todos, pero si uno pone una pantalla delante, la luz no alumbra.

Hace falta que el corazón esté abierto para llegar a ser hijo de Dios hace falta aceptar esa Palabra, aceptar esa luz. Tanto el tema de la paz como el tema de la luz, es algo que va en círculos concéntricos. Cuando hemos entrado con la luz por la Catedral que estaba medio a oscuras, ¿dónde había mayor resplandor? ¿En torno al cirio, a la vela encendida o a mayor distancia de la vela? Lógicamente en torno a la vela encendida. El que está cerca de la Luz, el que se acerca a la Luz, el que se acerca a Jesús, a Cristo, queda más iluminado. El que se distancia de Jesús a ese no le llega la Luz de Jesús.

3. Queridos Scouts, queridos jóvenes, queridos fieles, os invito a todos en estas próximas fiestas de Navidad a que os acerquéis a la Luz. Cuando más cerca estéis de Jesús más brillará su luz en vuestro corazón, más podréis después vosotros propagar esa Luz a los demás.

Cuando queremos encender de una luz otra luz, ¿qué hacemos? A ver queridos niños ¿qué hacemos para encender una luz de otra? La acercamos. El cirio que está apagado la acercamos a la luz y cuando entra en contacto con la llama, y no antes, es cuando se enciende.

¿Cuándo quedará iluminado nuestro corazón? ¿Cuándo se encenderá la llama en nuestro corazón? Cuando nuestro corazón entre en contacto directo con Jesús, sólo entonces prenderá la Luz de Cristo en nuestro corazón y podremos ser nosotros portadores de la Luz.

4. Y ahora el tema de la paz. He escuchado antes con atención la declaración que habéis leído de la paz, ¡queréis ser portadores de paz! La palabra paz ha sido muy manipulada, también como la palabra amor, y hemos de rescatarle el origen más profundo. La originalidad de la palabra paz no viene de Tratados Internacionales por desgracia, porque se rompen y no se cumplen. La paz no proviene de lo que los hombres hacen.

La paz es Jesucristo, la paz no la producimos nosotros, no la convenimos nosotros, no la acordamos, no la firmamos. La paz es Cristo. Lo mismo que decía de la llama. ¿Queréis ser portadores de paz? Acercaos a Cristo que es la Paz, y cuando entréis en contacto con Cristo prenderá la paz en vosotros en vuestro corazón. Y como círculos concéntricos desde nuestro corazón se irá expandiendo al que está con nosotros, al cercano y poco a poco al más lejano.

Si queréis cumplir esta declaración en los términos que la habéis leído no hay otra forma más que acercarse a Jesucristo que es la Paz.

¿Sabéis quién fue la mejor portadora de Luz y de Paz? La Virgen María que estuvo en contacto personal e íntimo con Jesucristo, su hijo. La mejor portadora de paz a quien podemos imitar en cómo saber portar la Paz y la Luz al mundo es María. Os animo, por tanto, a ser portadores de la Paz y de la Luz. De la Paz de Cristo, de la Luz de Cristo.

5. Al final de este acto vamos a encender los cirios o las velas que tengáis para simbólicamente después propagarlos en la ciudad, en las casas, en las familias… Voy a pediros un gesto para estas Navidades. Vamos a prolongar este acto precioso de la Luz en nuestras familias. Y esta Luz de Paz de Belén os invito a que además de que pueda estar dentro del hogar, la encendamos todos este año, al menos la Noche de Navidad. Desearía que también la encendáis la noche de de fin de año y la noche de Reyes, al menos esos días, esas tres vigilias.

La Noche de Navidad, la noche de fin de año, para el día 1 que es la Jornada de la Paz, y la noche previa al día de Reyes, que pongamos en todos los balcones de nuestras casas, en un balcón o en una ventana de nuestra casa, una luz encendida esa noche, para que quien pase por debajo de nuestra casa pueda contemplar una luz que llamea y que diga: ahí vive un cristiano portador de la Paz de Dios, portador de la Luz de Dios. La misma Luz de Paz de Belén la pondremos en nuestras casas, al menos esas noches.

Vamos a proseguir esta celebración pidiendo a quién es la Luz y la Paz que nació en Belén, Jesucristo, que nos conceda ser luz y paz, y pidiendo a la Virgen Santísima que lo llevó en su seno y en su corazón que nos ayude a nosotros a llevarlo en el nuestro. Que así sea.

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