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Visita pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de las Flores (Málaga)

Publicado: 24/10/2020: 3142

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía dentro de la Visita pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de las Flores, en Málaga, el 24 de octubre de 2020.

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA

DE NUESTRA SEÑORA DE LAS FLORES

(Málaga, 24 octubre 2020)

Lecturas: Ex 22, 20-26; Sal 17, 2-4.47.51; 1 Ts 1, 5-10; Mt 22, 34-40.

(Domingo Ordinario XXX-A)

1.- Dios es nuestro refugio y fortaleza

Hemos rezado en el Salmo esta oración: «Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza» (Sal 17, 2); «Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador, Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte» (Sal 17, 3). ¡Tú Señor eres todo para mí!

¿Cuántos paisanos nuestros creéis que serían capaces de decir esta oración que hemos rezado en el Salmo de hoy? Nuestros paisanos, e incluso algunos de nosotros, consideran otras cosas, otras personas u otros objetivos como su fuerza salvadora.

¿Qué es lo que me salva y qué es lo que busco? Esa es la gran pregunta que el hombre actual y que nosotros los cristianos del siglo XXI nos tenemos que hacer. ¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida y qué ocupa Dios en la gente con la que convivo, en la sociedad en la que estoy, en la ciudad donde vivo, en el barrio donde habito? ¿Qué significa Dios para las personas que viven en la barriada de Las Flores? Aquí tenemos mucho que decir.

2.- Amar al Señor Dios y al prójimo como a uno mismo.

El evangelio de Mateo narra la gran síntesis de todos los preceptos que tenía el Pueblo de Israel, que eran más de seiscientos, uno por cada día del año, y, además, otros doscientos catorce. Con tal confusión, incluso un maestro de la Ley, que se la debería saber de memoria, le pregunta a Jesús: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?» (Mt 22, 36).

Y el Señor le responde: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente» (Mt 22, 37). Hace referencia al texto del Salmo 17 que hemos rezado. Si tengo que amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi mente, quiere decir que Dios es mi todo y no puedo estar despistado detrás de otras cosas. Dios debe ser el centro de mi vida.

«Este mandamiento es el principal y primero» (Mt 22, 38). Y, «el segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22, 39). Se deduce que, si Dios es todo en mi vida, el prójimo también contará como consecuencia. Si no busco a Dios en mi vida y no es lo más importante, sino que voy detrás de otras cosas, el prójimo en vida no estará presente.

3.- Acoger la Palabra y anunciarla

Las lecturas de hoy van engarzadas unas con otras. El Salmo nos ha centrado en lo que es importante en nuestra vida. Jesús dice a sus coetáneos cuál es la síntesis de la ley. Y el apóstol Pablo dice que lo más importante es acoger la Palabra de Cristo y anunciarla. Si uno vive el hecho de que Dios es importante en su vida, acogerá a Cristo, que es la Palabra de Dios, la revelación del amor; y eso lo anunciará y será testigo.

Pablo les echa un piropo a los cristianos de Tesalónica. Deseo echaros un piropo a los cristianos de Las Flores; (no voy a echaros flores, voy a echaros un piropo). Dice Pablo a los cristianos de Tesalónica: «Vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo» (1 Ts 1, 6). Y les dice que han sido ejemplo para otras comunidades (cf. 1 Ts 1, 8).

¿Qué os pido a los cristianos del barrio de las Flores y de la parroquia? Habéis acogido la Palabra del Señor, habéis acogido a Cristo en vuestros corazones, habéis puesto a Dios en el centro de vuestra vida. Consecuencia: hay que anunciarlo, hay que ser testigo de que existe Dios y de que es lo más importante para el ser humano. Lo más importante no es lo que busca nuestra sociedad.

4.- En busca de la felicidad

Todos buscamos lo mismo: la felicidad. Lo que pasa es que unos se equivocan en el camino de esa búsqueda y creen que está la felicidad en el placer y en otras cosas. Ahora no es el momento, pero después en la Asamblea os explicaré lo que he escuchado de un científico sobre la diferencia entre placer y felicidad; existe incluso fisiológicamente una gran diferencia.

Si Dios es el centro de nuestra vida, por ósmosis y por compromiso tenemos que anunciarlo. Somos hoy los testigos del Señor. Somos hoy los misioneros que pide el Papa: discípulos-misioneros. No se puede ser discípulo si no se es misionero; no se puede ser misionero si no se es discípulo; va unido. El discípulo es misionero.

5.- El doble mandamiento del amor

El doble mandamiento de amar a Dios y al prójimo no se puede separar, son el reverso y el anverso de la moneda. Una moneda no podéis cortarla por la mitad y separar cara y cruz, porque romperíamos la moneda. Todas las monedas tienen cara y cruz.

El mandamiento del amor es doble: Dios y el prójimo; no se puede separar. Si intentamos separarlo lo rompemos y entonces, ni es amor al prójimo, ni es amor a Dios.

Dentro de ese amor al prójimo, el libro del Éxodo que es la primera lectura que hemos hecho, hace referencia al emigrante: «No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor» (Ex 22, 20-22).

Hay una coherencia perfecta en la Palabra de Dios. Una cosa lleva a la otra; una cosa es consecuencia de otra; una cosa es el compromiso de lo que vivo y celebro.

6.- Vivir las virtudes teologales

En la oración colecta, que hemos rezado al comienzo de la Misa, hemos pedido al Señor que nos de tres virtudes. Esto va unido al tema de la centralidad de Dios que estamos comentando. ¿Cuáles son esas tres virtudes? La fe, la esperanza y la caridad.

Hemos dicho en la oración: Dios todopoderoso aumenta nuestra fe, esperanza y caridad. Auméntala y concédenos amar tus preceptos.

En definitiva, le pedimos que aumente el don que nos ha regalado de al hacernos hijos de Dios, porque la fe, la esperanza y la caridad se regalan en un sacramento. ¿Cuál es? (Respuesta de los feligreses: el bautismo). En el bautismo Dios nos regala la fe, la esperanza y la caridad, haciéndonos hijos suyos, perdonándonos y haciéndonos coherederos de Cristo.

En la oración de hoy hemos pedido que nos aumente lo que nos regaló en el bautismo. ¡Auméntanos, Señor, la fe, la esperanza y la caridad! Esto es la síntesis de todas las lecturas de hoy. Auméntanos la fe, que es la que hace que Dios sea el centro de nuestras vidas. La esperanza, para no desesperarnos en esta vida de los obstáculos, sufrimientos y dificultades que tenemos. Y la caridad, –vuelve al tema del Evangelio–, que es el amor a uno mismo y el amor al prójimo.

6.- La Visita pastoral

El Señor nos pone unos deberes en esta Visita pastoral, que después podemos concretar en la Asamblea, al terminar la misa.

Primero, esto es una comunidad que vive su fe, que vive la esperanza y que vive el amor al estilo de los de Tesalónica, siendo una comunidad ejemplar. No es una comunidad numerosa respecto a la barriada. ¿Cuántos miles de personas viven en la barriada? (Respuesta del párroco: doce mil aproximadamente). Y aquí, ¿cuántos somos? (Respuesta de un feligrés: unos cincuenta).

En el barrio hay unos doce mil habitantes y un grupo de cincuenta personas estamos celebrando la fe. Lo más importante no es el número. ¿Los apóstoles cuántos eran? (Respuesta de los feligreses: doce). Eran doce y mirad lo que hicieron. Hermanos, mantened la fe, la esperanza y el amor cristiano en esta comunidad; que no se apaguen estas virtudes. La simiente que sembréis irá produciendo su fruto.

Ese es el primer deseo y la petición: que la Visita pastoral nos ayude a profundizar la fe, la esperanza y el amor; debemos echar raíces más profundas.

Sabéis que el presidente del Gobierno de España ha ido a visitar al Papa. Esa es la noticia de estos días. Y el Papa ha hecho un discurso de unos diez minutos, sin papeles, hablándole al presidente y a los diplomáticos que le acompañaban. En síntesis, le ha insistido en la importancia de trabajar por el prójimo; de que la política es un arte, pero es una de las formas de caridad si se hace bien. Y ha comentado también que no hay que hacer caso a las ideologías, sino centrarse siguiendo al Señor. Pues ese discurso, que podéis verlo en internet y comentarlo, se lo decía el Papa a un político que se ha declarado ateo.

Así que tenemos muchas ocasiones de dar una palabra, un toque, una luz, un anuncio a muchas personas, no sólo dentro de la iglesia con las catequesis o las actividades apostólicas que hay; sino también fuera: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en mil sitios.

Vamos pues, a pedirle al Señor que nos una más a su Persona. Y pedimos a la Virgen de las Flores, que supo acoger la Palabra, primero en su alma y después en su seno, que nos ayude a acogerlo en nuestra alma para dar buen fruto. Que así sea.

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