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50 aniversario de Radio Cope-Málaga (Catedral-Málaga)

Publicado: 03/11/2016: 152

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el 50 aniversario de Radio Cope-Málaga celebrado en la Catedral de Málaga el 3 de noviembre de 2016.

50 ANIVERSARIO DE RADIO COPE-MÁLAGA
(Catedral-Málaga, 3 noviembre 2016)

Lecturas: Flp 3,3-8; Sal 104,2-7; Lc 15,1-10.

1.- Agradecer a Dios los cincuenta años de Cope-Málaga
    Celebramos el cincuenta Aniversario de Radio Cope-Málaga y es un buen motivo para dar gracias a Dios. El Salmo responsorial nos invita a cantarle al son de instrumentos y pregonar sus maravillas (cf. Sal 104,2). 
Son muchos años de presencia en las ondas sonoras, a partir de aquellas rudimentarias emisoras parroquiales en muchos puntos de la geografía española, que, con muy pocos medios, pero con mucha imaginación y ánimo, transmitían esperanza y alegría; y proponían la luz del Evangelio a los oyentes. ¡Cuántos sacerdotes y laicos, hermanados hombro con hombro, hacían resonar las palabras del Señor a quienes se encontraban apenados y cansados y también a los que festejaban sus eventos personales, familiares y sociales! ¡Cuántos servicios en pro de los más desfavorecidos! Demos gracias a Dios por todo ello, y pidamos por las personas que lo iniciaron y continuaron después en el tiempo.
    Sigue el Salmo animándonos a gloriarnos del nombre del Señor y alegrarnos en él (cf. Sal 104,3). Las alegrías humanas pasan pronto y apenas dejan huella. La alegría en el Señor, sin embargo, es profunda y marca la vida entera. 
    El salmista nos invita a recurrir al Señor, a buscar continuamente su rostro y a recordar sus maravillas (cf. Sal 104,4-5). Es lo contrario de lo que hace nuestra sociedad, que se busca a sí misma, recurre a sus propias fuerzas y olvida quién le dio la vida; por eso va a la deriva en muchos aspectos, aunque aparentemente se presente poderosa y autosuficiente. 
    El Señor es nuestro Dios, que mantiene su palabra y su alianza eternamente a través de mil generaciones (cf. Sal 104,8). ¿Os imagináis que dentro de mil generaciones vengan de nuevo aquí para dar gracias a Dios por el trabajo de Radio-Cope? Todo es posible, aunque no se llamara ya con ese nombre; eso significaría que habríamos sido fieles a la tarea que el Señor nos había confiado. 

2.- Confiar solo en Dios
San Pablo, en su carta a los Filipenses, nos anima a confiar solo en Dios, sin poner nuestro apoyo en las cosas humanas (cf. Flp 3,3); aunque él tenía motivos para poder hacerlo como celoso y fiel cumplidor de la ley, hebreo por los cuatro costados (cf. Flp 3,4-6). Esa es también nuestra tentación: creer que salimos adelante por nuestras propias fuerzas. 
    Sin embargo, Pablo reconoce que lo que era para él ganancia, lo consideró pérdida a causa de Cristo: «por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo» (Flp 3,8). 
    Tal vez tenemos la tentación de hacerlo al revés que Pablo: considerar ganancia todo lo demás, dejando a Cristo a un lado. Entiendo que es necesario en la tarea de radio hablar de “índices de audiencia”, de disponer de “propaganda”, de atraer oyentes; pero no se puede hacer a cualquier precio. ¡Ya me entendéis! Y conste que los textos bíblicos no los he elegido, sino que son los que corresponden al día de hoy.

3.- Promover el acceso a Dios
    El Evangelio presenta la eterna discusión entre los fariseos y los publicanos en tiempos de Jesús, que se acusaban mutuamente. Jesús les cuenta dos parábolas: la de la oveja perdida y la del dracma perdido. En ambas hace hincapié en la importancia del pecador arrepentido, cuya conversión Dios celebra con gran alegría (cf. Lc 15,4-10). 
    Si a través de Radio-Cope hay gente que encuentra a Dios, habrá gran alegría en el cielo; no podremos verificarlo. Pero podemos pensar que mucha gente ha escuchado la llamada de Dios, Padre misericordioso, invitándolo a su encuentro; y ha acogido las palabras de su Hijo Jesús, que muestra el rostro divino del Amor sin límites.
    Damos gracias a Dios por habernos concedido estar en onda durante estos cincuenta años, abriendo caminos de acceso a Dios, como nos decía el papa Benedicto XVI: “No hay prioridad más grande que ésta: abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante (cf. Jn 10,10)” (Verbum Domini, 2). 
Ésta es la gran tarea que podéis hacer, queridos profesionales de la radio. Hay muchas personas que tienen dificultad en contactar con Dios (cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 19), que no sintonizan y desconocen la persona de Cristo, único mediador entre Dios y los hombres. ¡Ayudadles a encontrarse con Dios! ¡Enseñadles el camino de acceso a él! En este caso se trata de que vosotros busquéis la longitud de onda adecuada o la sintonía para llegar hasta ellos. Normalmente es el oyente quien sintoniza; aquí hay que estar atentos para sintonizar con el oyente y hablar su lenguaje, saber lo que necesita, ofrecerle la posibilidad de encuentro con el Señor. 
El papa Pablo VI, en su primer mensaje para la primera Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (1967), decía que estos instrumentos, destinados a difundir la información, el pensamiento, la palabra, la imagen, influyen sobre la opinión y el modo de pensar y actuar de los individuos y grupos sociales. Respecto a la información, me recuerda el “ritornello” que se escucha de vez en cuando: “Radio-Cope, estar informado”. Hay que dar buena información, objetiva, sin manipulación. Los medios de comunicación no deben estar condicionados por indebidas presiones ideológicas, políticas, económicas, que limiten su libertad de expresión. Y deben contribuir a crear una sociedad más libre, responsable, digna y fraternal.
Dando gracias a Dios por esta tarea, realizada en estos cincuenta años, le pedimos que ayude a los profesionales de la información a llevar a cabo esta misión.
    Pedimos a Santa María de la Victoria, Patrona de la Diócesis de Málaga, que os acompañe en vuestra difícil, pero hermosa tarea, de anunciar el Evangelio y poner un poco de luz y de alegría en la vida de los oyentes. Amén.

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