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Celebración Ecuménica de oración por la unidad de los cristianos (Catedral-Málaga)

Publicado: 19/01/2014: 155

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada con motivo de la celeración Ecuménica de oración por la unidad de los cristianos en la Catedral de Málaga el 19 de enero de 2014.

CELEBRACIÓN ECUMÉNICA DE ORACIÓN

POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 (Catedral-Málaga, 19 enero 2014)

Lecturas: Is 57, 14-19; Sal 36, 5-10; 1 Co 1, 1-17; Mc 9, 33-37.

1.- El profeta Isaías nos invita a remover los obstáculos, que impiden el camino hacia el Señor: «¡Allanad el camino, allanadlo y dejadlo expedito! Quitad obstáculos del camino de mi pueblo» (Is 57,14).

                Nosotros, de modo pertinaz, mantenemos los obstáculos y las barreras; pero el Señor conoce nuestros pasos: «Yo soy testigo de sus andanzas» (Is 57,18). Estamos siendo observados por Dios, que nos conoce y no ama.

Por eso Dios quiere sanar nuestras heridas y nuestras divisiones: «Lo sanaré compadecido, lo recompensaré con consuelos» (Is 57,18). Abramos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo y dejemos que nos transforme.

2.- San Pablo, en nombre de Jesucristo, nos pide que vivamos la unidad: «Que haya concordia entre vosotros. Desterrad cuanto signifique división y recuperad la armonía pensando y sintiendo lo mismo» (1 Co 1,10).

                Nadie somos de Apolo, de Pedro, de Pablo o de Juan. Somos todos del mismo Señor Jesús: «¿Es que Cristo está dividido?» (1 Co 1,13). En Cristo estamos unidos todos. Reforcemos y promovamos lo que nos une, hermanos.

3.- El Señor nos llama para ser su pueblo: «Habéis sido elegidos por Dios para ser su pueblo, junto con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo» (1 Co 1,2).

                Dios nos ha elegido para vivir en unión con su Hijo Jesucristo (cf. 1 Co 1,9).

                Todos los cristianos hemos recibido la gracia de invocar el nombre del Señor Jesús y somos enviados a anunciar el Evangelio, al estilo de san Pablo (cf. 1 Co 1,1).

                El Señor nos ha dicho que el más importante en el Reino de los cielos es el servidor de todos (cf. Mc 9,35).

                Pidamos a Dios que conceda la unidad entre todos los cristianos y nos haga cada día más hermanos entre nosotros.

4.- En la presente celebración ecuménica los representantes de las diversas iglesias entregan simbólicamente un “don” (ancla, gráfico, cuadro, traducción de la Biblia); la Iglesia católica entregamos los documentos del Concilio Ecuménico Vaticano II, gran acontecimiento que marcó el rumbo de la Iglesia católica. Ha supuesto un gran esfuerzo de renovación interior y de diálogo con el mundo actual y produjo el gran cambio de actitud de la Iglesia católica hacia el ecumenismo, considerándolo como fruto de la acción del Espíritu Santo y asumiendo que el ecumenismo es una tarea importante que forma parte de la misión esencial de la Iglesia.

Entregamos también una estola, que el Obispo usará en los encuentros ecuménicos de oración. En ella se representa el "Crismón", que expresa la fe que nos une: Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador. Y al mismo tiempo, aparece el logo del movimiento ecuménico, la barca de la Iglesia que guiada por Cristo busca por los mares del mundo la unidad.

La estola, representa el compromiso de toda la Iglesia, en comunión con el Obispo de Roma, de ejercer este ministerio de unidad y reconciliación. Nuestro Obispo, cargará sobre sus hombros, como si de un suave yugo se tratara, la estola de la unidad, sufriendo, al mismo tiempo el drama de la división de la Iglesia".

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