DiócesisHomilías

75 Aniversario de la incorporación de la Titular María Santísima del Rosario a la Hermandad sacramental de Jesús de la Sentencia (Parroquia de Santiago Apóstol-Málaga)

Publicado: 07/10/2013: 63

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el 75 aniversario de la incorporación de la titular María Santísima del Rosario a la hermandad sacramental de Jesús de la Sentencia (Parroquia de Santiago Apóstol de Málaga) el 7 de octubre de 2013

75 ANIVERSARIO DE LA INCORPORACIÓN

DE LA TITULAR MARÍA SANTÍSIMA DEL ROSARIO

A LA HERMANDAD SACRAMENTAL DE JESÚS DE LA SENTENCIA

(Parroquia de Santiago Apóstol-Málaga, 7 octubre 2013)

 

Lecturas: Jon 1, 1-16 − 2, 1.11; Sal: Jon 2, 3-5.8; Lc 10, 25-37.

1.- Hemos sido convocados en el nombre del Señor para dar gracias a Dios con motivo del 75 Aniversario de la incorporación de la titular María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos a la Hermandad sacramental de Jesús de la Sentencia.

La Hermandad había sido creada en 1929, bajo la denominación de “Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia” con la finalidad de “dar el mayor culto posible a la imagen de Jesús de la Sentencia”.

Tras su fundación, la hermandad encargó una imagen del Cristo de la Sentencia y un grupo escultórico con seis figuras del escultor José Rius; y en 1930 realizó su primer desfile procesional. Con la persecución religiosa, en 1931, es destruido todo el patrimonio de la hermandad; pero vuelven a encargar una nueva imagen, que corresponde actualmente al Cristo de la Sentencia, que hoy contemplamos.

En 1938 la cofradía se acogió a la antigua y legendaria devoción al Santo Rosario con la adquisición de una imagen de la Virgen María para darle culto bajo la advocación de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos. Y el 8 de octubre de 1938, el entonces Obispo de Málaga, Mons. Balbino Santos, decretó la modificación del título de la cofradía, para que, a partir de ese momento incluyera a la Virgen María bajo la advocación de María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos. La cofradía había adquirido con anterioridad una imagen de la Virgen, que fue incorporada al patrimonio de la hermandad.

2.- Las hermandades y cofradías quedan constituidas con finalidades específicas de culto y difusión de la devoción de sus titulares, al mismo tiempo que pretenden el apoyo fraternal entre sus miembros y la ayuda a los necesitados.

La Muy Ilustre, Venerable y Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía Nazarenos de Jesús de la Sentencia, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos y San Juan Evangelista se caracteriza por varios aspectos.

En primer lugar, tiene una dimensión contemplativa cristológica, mediante la cual intenta revivir el momento en que Cristo recibe la Sentencia de muerte. ¡Cuánto amor hay en este pasaje de la vida del Señor! Podéis contemplar la imagen y pensar cuánto dolor sentiría el Señor en aquel momento. ¡Cuánta misericordia en su corazón, que le hace aceptar una pena inmerecida para que otros se salven! El Nazareno sabía lo que tenía que soportar; por eso sudó sangre en el Huerto de los Olivos (cf. Lc 22, 43). Contemplar a Jesús de la Sentencia significa ponerse ante Él, para pedirle perdón de nuestros pecados y saber aceptar con paciencia al prójimo, como recomienda san Pablo: «Soportaos unos a otros en la caridad, con toda humildad, dulzura y paciencia» (Ef 4, 2) y así nos lo enseñan las obras de misericordia. Contemplar a Jesús para saber aceptar la voluntad en nuestras vidas y los propios sufrimientos, ya que él aceptó los nuestros.

3.- Unida a esta contemplación cristológica, la Hermandad de Jesús de la Sentencia pretende vivir una actitud de adoración ante la Eucaristía, que es, según el Concilio Vaticano II, fuente y culmen de la vida cristiana (cf. Lumen gentium, 11).

Ser hermano de la cofradía de la Sentencia implica participar asiduamente en la Eucaristía, alimentándose del Cuerpo de Cristo, pan de vida para el camino; y tener una actitud de adorador eucarístico.

La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, “Cristo en persona, nuestra Pascua y pan vivo, que por su Carne vivificada y que vivifica por el Espíritu Santo, da vida a los hombres, que de esta forma son invitados y estimulados a ofrecerse a sí mismo, sus trabajos y todas las cosas creadas juntamente con El” (Lumen gentium, 3).

El cofrade que vive la dimensión sacramental debe beber del manantial eucarístico, como dice el Concilio Vaticano II: “De la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin” (Sacrosanctum Concilium, 10).

La participación en la Eucaristía dominical es necesaria para la vida de todo fiel cristiano y, por tanto, de todo cofrade: “La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón “día del Señor” o domingo. En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1 Pe 1,3). Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles” (Sacrosanctum Concilium, 106).

Sería un gran gozo que todos los cristianos y, sobre todo los cofrades, participáramos de la pascua dominical, en la que celebramos la entrega del Señor por nosotros y su resurrección.

4.- Otro acontecimiento significativo que la Hermandad de la Sentencia conmemora es el 75 aniversario es la primera salida en procesión de la Virgen del Rosario, con ocasión del tradicional Rosario de la Aurora, que viene celebrándose desde 1938, el último domingo del mes de octubre. La Virgen del Rosario nos evoca la dimensión mariana de la cofradía.

El Rosario es una oración sencilla y profunda, que santo Domingo de Guzmán inició como devoción hacia el año 1210. Esta oración consiste en poner el propio corazón en el corazón de nuestra Madre María y con ella ir contemplando los distintos misterios de la vida de Jesús: misterios de gozo, de pasión, de gloria y de luz; éstos últimos añadidos por el papa Juan Pablo II (cf. Rosarium Virginis Mariae, 2002). Se trata de una sintonía espiritual entre el creyente que ora, María y Jesús. El alma queda llena cuando se alimenta de esta oración, se pacifica por dentro, se pone en sintonía con Dios.

Es una oración mariana y cristocéntrica, a la vez. Miramos a María y con ella contemplamos los misterios de la vida de Jesús, para introducirnos en este diálogo de amor entre María y Jesús a lo largo de toda la obra de la redención.

Los cofrades de la Hermandad de Jesús de la Sentencia contempláis de modo especial los misterios dolorosos de la Virgen, que son como un “viacrucis”, vivido con María en aquel camino del Calvario hasta la muerte del Señor. El recuerdo de la pasión redentora de Cristo nos hace descubrir una y otra vez su amor por nosotros y la maldad de nuestros pecados. En los misterios gloriosos se nos comunica la alegría de la victoria de Jesús sobre la muerte, sobre el pecado y sobre el Maligno, señalándonos el camino del cielo como meta última de nuestra vida, en la que María ya ha sido introducida en cuerpo y alma.

Os animo, queridos cofrades y queridos fieles, a seguir rezando esta hermosa oración, no solo en hermandad o en comunidad, sino también de manera personal y privada. De este modo nos unimos en actitud orante a María, quien aceptaba las cosas de Dios, aún sin entender, meditándolas en su corazón.

Probablemente si contempláramos los misterios de la vida del Señor rezando el Rosario nos sería más fácil aceptar la voluntad de Dios, que muchas veces no entendemos y nos cuesta aceptar. La Virgen María aceptó la voluntad de Dios porque contemplaba y meditaba en su corazón la Palabra de Dios. ¡Ojalá tuviéramos una actitud orante más contemplativa! Nos haría mucho bien y nos ayudaría en la vida diaria

5.- Todas las Cofradías tenéis como propia la dimensión caritativa. El Evangelio de hoy nos ha presentado el pasaje en el que el Señor Jesús explica quién es nuestro prójimo.

Conocéis muy bien este diálogo de Jesús con el maestro de la ley, que quería ponerlo a prueba (cf. Lc 10, 25). El leguleyo conocía los mandamientos, pero le costaba cumplirlos.

Cuando Jesús le contó la historia de un hombre, que bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos (cf. Lc 10, 30), le preguntó al maestro de la ley, cuál de los tres personajes, que habían pasado al lado del maltrecho caminante, había sido su prójimo (cf. Lc 10, 36). Después de la respuesta, Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10, 37). No hace falta comentar las conclusiones.

Seguid, queridos cofrades, manteniendo la actitud caritativa; y no solo en tiempos de crisis económica, porque siempre habrá pobres entre nosotros, como predijo el Señor (cf. Mt 26,11). Y existen muchos tipos de pobreza; no solamente la carencia de bienes materiales. Las obras de misericordia son de dos tipos: materiales y espirituales.

6.- Queridos cofrades de la Hermandad de Jesús de la Sentencia, muchas felicidades por esta efeméride, que estamos celebrando y que nos motiva para dar gracias a Dios. Hoy es día de acción de gracias y también de petición, pues estamos en tiempo de “témporas” de octubre. Además de dar gracias pedimos al Señor que siga bendiciéndoos, que siga transformando vuestro corazón y haciéndoos mejores fieles y cofrades.

Vuestra Hermandad nació en un momento cercano a la Segunda República en España, durante la cual hubo una sangrienta persecución religiosa contra los católicos, solo por el hecho de serlo. Prueba de ello son los 522 mártires, que serán beatificados el próximo domingo en Tarragona. ¡Que el ejemplo de estos mártires nos ayude a ser buenos testigos!

El Señor nos pide valentía para vivir la fe y dar testimonio de ella. Hace poco hemos realizado la celebración “Mater Dei” con motivo del Año de la Fe. Ha sido un acto de expresión pública de fe, al estilo cofrade. Deseo felicitaros por la organización y la participación de tantos fieles y cofrades. Nuestra sociedad necesita vuestro testimonio.

Le pedimos a María Santísima del Rosario que nos ayude a vivir la fe y el amor cristiano con alegría. Y pido al Señor que os bendiga y haga fecundo vuestro apostolado cofrade. Amén.

Más artículos de: Homilías
Compartir artículo