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Confirmaciones (Catedral-Málaga)

Publicado: 17/04/2015: 83

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en las confirmaciones celebradas en la Catedral de Málaga el 17 de abril de 2015

CONFIRMACIONES

(Catedral-Málaga, 17 abril 2015)

 

Lecturas: Hch 5, 34-42; Sal 26; Jn 6, 1-15.

1.- Las lecturas de hoy nos presentan dos formas de ver las cosas: unas son las cosas de los hombres. Según el libro de los Hechos, los apóstoles habían sido encarcelados en nombre de Jesús.

Un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, respetado por todo el pueblo, convenció al Sanedrín para que los soltaran, alegando: «Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá» (Hch 5, 38). Así había ocurrido en otros casos, como el de Teudas, un revolucionario que fue ejecutado y se dispersaron todos sus secuaces, y todo acabó en nada (cf. Hch 5, 36).

Lo mismo sucedió con Judas el Galileo; también pereció y se disgregaron sus seguidores (cf. Hch 5, 37).

2.- Las cosas de los hombres; cuando esos hombres desaparecen, desaparece todo con ellos. Pero, ¿y las cosas de Dios?

                  El doctor de la ley, Gamaliel, insistía en cambio en que si lo que estaba ocurriendo y lo que decían los discípulos y apóstoles: la predicación, el que se aunaran, el que recibieran la fe mucha gente…, era un hecho de Dios, eso seguiría adelante: «Si es cosa de Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios» (Hch 5, 39). El resto de los miembros del Sanedrín le dieron la razón.

Hemos de saber distinguir entre las cosas de los hombres y las cosas de Dios.

3.- Pensemos cuáles son las cosas de los hombres. A ver, decid algunas cosas que hacen o dicen los hombres y que pueden desaparecer o cambiar. Por ejemplo, unas leyes, una ley sobre la familia, sobre la vida, sobre el tema laboral; las leyes pueden cambiar. ¿Qué más cosas de hombres pueden cambiar? Por ejemplo, las modas, ¿las modas no cambian? Y no me refiero solamente a las modas de ropa, sino a las modas de hacer cosas, de vivir, de estilo, de canciones, de música, de fiestas. Pueden cambiar también las costumbres; de hecho, en alguno de los pueblos donde vivís, algunas costumbres han caído, han desaparecido y han entrado costumbres nuevas. ¿Qué otras cosas cambian? Las ideologías. Durante un tiempo funciona y prevalece una ideología y después cae y desaparece.

¿Cuál es nuestra tarea? Discernir desde la luz del Espíritu Santo, desde el Evangelio, desde Jesucristo, que es la piedra de toque que no cambia, distinguir y juzgar todas las otras cosas. Hacer discernimiento de Espíritu, como dicen los grandes maestros de espiritualidad. Ver qué está en consonancia con el Evangelio y con Cristo, y qué está en contra. Lo que son cosas de hombres pasará. Lo que va de acuerdo con el Evangelio no pasará nunca.

4.- Hemos de procurar descubrir las cosas de Dios. Antes hemos dicho ejemplos de las cosas de los hombres: las leyes, las costumbres, las modas, las ideologías... ¿Qué cosas son las de Dios que no cambian? El Evangelio no cambia, porque Cristo no cambia. ¿Qué más cosas se desprenden de la fe cristiana que no cambian?

Por ejemplo, la fraternidad universal. ¿Somos hermanos todos los hombres, sí o no? Lo somos, lo que pasa es que no lo parecemos porque ponemos barreras, declaramos al hermano enemigo porque es de otra nación o de otra lengua o de otra religión o cultura; pero la fraternidad no cambiará nunca. Dios es Padre de todos los hombres; eso no cambiará nunca. La fraternidad universal y la particular no cambiarán nunca.

5.- Hay cosas que Cristo ha instituido y que la Iglesia no puede cambiar, ni desaparecerán nunca. Cristo ha empeñado su palabra: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (cf. Mt 28, 20b). La Iglesia no cambiará, es un gran sacramento. Ahora, cuidado, porque cuando digo Iglesia lo mismo estáis pensando en otras cosas de las que los medios de comunicación nos marean. La Iglesia no son las costumbres que tenemos en la Iglesia, ni siquiera los curas. La Iglesia es la familia de los hijos de Dios. En definición del Concilio Vaticano II: "El sacramento universal de salvación" (cf. Lumen gentium, n.48). La Iglesia es el sacramento que hace presente a Jesús en el mundo y eso no cambiará nunca.

            La Iglesia, que es el gran sacramento, realiza o celebra unas acciones concretas que se llaman, a su vez, sacramentos. ¿Cuántos sacramentos tiene la Iglesia? (Responden: “siete”). Hoy, ¿cuál vais a recibir? (Responden: “la confirmación”). Esos siete sacramentos no cambiarán nunca y no desaparecerán.

6.- ¿Qué más cosas no cambiarán? El anuncio del Evangelio, la evangelización. Los papas nos han invitado a todos a llevar a cabo la nueva evangelización.

            ¿Qué hicieron los discípulos y los apóstoles después de la resurrección del Señor y una vez ellos experimentaron que había resucitado? Predicar el Evangelio. Por eso, los encerraron en las cárceles, los azotaron, los vapulearon, los mataron..., pero ellos seguían evangelizando, seguían hablando y contando su experiencia.

            ¿Cuántos años han pasado desde la muerte y resurrección de Jesucristo? (Responden: “casi 2000 años”). ¿Continúa hoy predicándose el Evangelio? ¿Continúa hoy habiendo cristianos que dan su vida por hablar de Jesucristo? (Responden: “sí”). Pues eso no cambiará nunca, el anuncio del Evangelio.

7.- A los que vais a ser confirmados se os va a dar la fuerza como a los apóstoles para anunciar el Evangelio.

            Voy a confirmar esta tarde a un grupo de más pequeños y a un grupo de mayores, de adultos. Se supone que los pequeños van a tener una vida más larga que la nuestra, salvo la voluntad del Señor. Pues los que vaya a confirmar hoy, que puedan tener en este momento ocho, diez, doce años, si no pasa nada, pueden estar ochenta años hablando de Jesucristo. Aseguramos, de esta manera, ya casi un siglo más de evangelización. Algunos de éstos llegarán al siglo XXII, con noventa o noventa y cinco años.

8.- ¿Qué más cosas de Dios no cambiarán? ¿Cómo es Dios? Padre, misericordioso, que perdona..., pues eso no va a cambiar. Dios seguirá siendo misericordioso con los hombres y perdonándonos nuestras fechorías y nuestros pecados.

            ¿Qué más no cambiará? Lo que nos ha regalado Jesucristo. A ver, decidme tres palabras que definan a Jesucristo y dichas por Él. Él dice: "Yo soy..." (Responden: “Camino, Verdad y Vida”). Pues eso no cambiará. El que viva en Jesús vivirá en la Verdad. El que no viva en Jesús vivirá en la mentira.

            Además de Camino, Verdad y Vida, Jesucristo se presenta como hombre libre, pacífico. ¿Quién nos da la auténtica paz? El saludo de Jesucristo resucitado cuando se encuentra con los apóstoles es: "la paz sea con vosotros". Jesús nos da su paz. Eso no cambiará; son cosas de Dios firmes que durarán hasta la eternidad.

            Queridos confirmandos, por qué cosas queréis optar: ¿por las cosas de los hombres, que irán cambiando y despareciendo, o por las cosas de Dios? (Responden los confirmandos: “por las cosas de Dios”) Las cosas que fundamentan nuestra vida, las que dan sentido a nuestro existir, las que permanecen y permanecerán siempre porque están afianzadas en la roca de Cristo.

9.- También podemos aprender de los apóstoles, porque les dieron una paliza, los encarcelaron y después lo fueron matando: «Y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron» (Hch 5, 40). Tuvieron que padecer por ser seguidores de Jesús. Pero ellos, «salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre» (Hch 5, 41).

¿Estamos dispuestos a aceptar que nos insulten, nos critiquen, nos vituperen, que no nos comprendan por el nombre de Jesús, por ser cristianos?

Esta tarde el Espíritu Santo os va a fortalecer para ser esos testigos. En la historia de la Iglesia, en estos casi 2000 años, ha habido muchos mártires. En el siglo XX han sido más numerosos los martirios que en siglos anteriores, muchos más que en las persecuciones de los romanos. Ha habido más mártires en el siglo XX que en la época imperial romana, y no paran.

Hace muy poco, en una patera que venía de África hacia Europa, en la que viajaban un grupo de personas musulmanas y otros que se declaraban cristianos, los musulmanes tiraron al mar, por la borda de la patera, al grupo de los cristianos que murieron ahogados. Este hecho lo denunciaron otros cristianos que estaban en la patera cuando llegaron a tierra y fueron rescatados.

10.- El Señor nos pide que demos testimonio suyo. A los apóstoles «les prohibieron hablar en nombre de Jesús» (Hch 5, 40). Pero los apóstoles «ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la buena noticia acerca del Mesías Jesús» (Hch 5, 42).

            Estamos llamados a proclamar el Evangelio de Jesucristo; a ser sus testigos donde nos encontremos: en el trabajo, en la sociedad, en la familia, entre los amigos, en el barrio...

Pedimos al Señor que os conceda el don del Espíritu para daros fortaleza y ser valientes testigos de Jesucristo resucitado. Amén.

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