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25 aniversario de la Escuela de Teología en Málaga (Colegio Esclavas-Málaga)

Publicado: 06/06/2015: 85

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía de 25 aniversario de la Escuela de Teología en Málaga (Colegio Esclavas-Málaga) celebrada el 6 de junio de 2015.

25 ANIVERSARIO DE LA ESCUELA

DE TEOLOGÍA EN MÁLAGA

(Colegio Esclavas-Málaga, 6 junio 2015)

 

Lecturas: Tob 12, 1.5-15.20; Sal: Tob 13, 2-8; Mc 12, 38-44.

1.- Curación de la ceguera de Tobit.

Estos días la liturgia nos ofrece la lectura del texto del libro de Tobías. Hay un padre y un hijo. Tobit, el padre, hace buenas acciones. Está lejos de su tierra, lejos de Jerusalén, pues está en Nínive, y matan a algunos creyentes, a algunos judíos. Entonces, él va a la plaza donde están sus cadáveres, los esconde y, por la noche, los entierra. Hace una gran obra de misericordia.

Un día, sentado en la puerta de su casa, había un nido de golondrinas justo encima de él, le cae un excremento del pájaro en sus ojos y se queda ciego. Algunos ven que ha quedado ciego porque no vive como Dios quiere. Por tanto, hay una crítica hacia su actitud benevolente y generosa.

Su hijo Tobías va, por deseo de su padre, a buscar esposa. Encuentran a un guía, a un mensajero que conoce el camino y que acompaña a Tobías en el viaje para encontrar esposa de entre su familia. Encuentran a Sara, se casan y regresan.

La historia la conocéis todos. Hay un momento en el que pescan un pez y el acompañante le dice que guarde el pez y que, al llegar a casa, con la hiel, restriegue los ojos de Tobit para que su padre vea.

Efectivamente, llegados a casa, Tobías restriega con la hiel del pez los ojos de su padre, al que se le cae una especie de telilla blanca o escama de los ojos y recobra la vista.

Esta es la historia que nos presenta el texto primero del libro de Tobías. El Señor, a través del mensajero, el ángel Rafael, dice: «También ahora me ha enviado Dios para curaros a ti y a tu nuera Sara» (Tob 12, 14). Primero a Tobías, a la mujer a quien se le morían todos los maridos y, después, cura al padre.

Estamos en la celebración del XXV aniversario de la Escuela de Teología «Beato Manuel González». Voy a partir del texto de Tobías para deciros que la Escuela de Teología es, también, como el ángel Rafael, el guía que acompaña y que no solamente cura a la nuera Sara, a Tobías el esposo y a su padre Tobit, sino que la Escuela cura, también, de ciertas “cegueras”, que existen en nuestra sociedad, y, además, ilumina las mentes.

Habéis dado testimonio algunos de vosotros, pero podríais dar muchos más. El estudio de la Palabra de Dios y de la Teología ilumina nuestras mentes y nos hace caer escamas que tenemos en los ojos, que nos impiden ver la realidad tal cual es y que nos deforman dicha realidad. La luz de Cristo ilumina nuestros ojos para ver mejor todas las realidades: la vida, el matrimonio, la Iglesia, lo social en todos sus ambientes y ámbitos político-económicos. También las enfermedades y la muerte se ven desde otra perspectiva, desde la luz de la fe.

2.- Acción de gracias a Dios.

Hoy damos gracias a Dios porque nos ha ayudado con el estudio de la Teología a ver las cosas desde su mirada. Y agradecemos que se nos hayan caído, como a Tobit, las escamas y las vendas que teníamos, y que, quizás, algunos sigamos manteniendo en los ojos. Hoy es momento, por tanto, de acción de gracias a Dios.

Cuando quieren pagar por el viaje al acompañante Rafael, ángel de Dios, tomó aparte a los dos, a Tobit y a Tobías, y les dijo: «Alabad a Dios y dadle gracias ante todos los vivientes por los beneficios que os ha concedido; así todos cantarán y alabarán su nombre. Proclamad a todo el mundo las gloriosas acciones de Dios y no descuidéis darle gracias» (Tob 12, 6).

Viene como anillo al dedo este consejo que el ángel Rafael hace a Tobit y a Tobías, porque también nos lo dice hoy a nosotros. Alabad a Dios y dadle gracias ante la sociedad, ante los demás fieles creyentes, ante los demás cristianos, por los beneficios que el Señor nos ha concedido, y proclamad a todo el mundo las acciones de Dios. Hoy es un día de acción de gracias.

Demos gracias a Dios por la presencia en nuestra Diócesis de la Escuela de Teología «Beato Manuel González» en estos 25 años: Largo camino y buenos frutos.

Recordamos con afecto a Mons. Ramón Buxarrais, quien tuvo la iniciativa de crear la Escuela de Teología, y agradecemos el trabajo de los primeros colaboradores, pues siempre se necesita un equipo. En aquel momento fue el Rvdo. Antonio Rubio, entonces delegado diocesano de catequesis, y un grupo de personas que creyeron en este proyecto. No sé si los conocéis. Conozco a algunos y les doy gracias públicamente.

Y quiero también dar gracias a los que hoy siguen siendo, como el ángel Rafael, acompañantes de otros cristianos para que se les vayan cayendo las escamas. Estos son, empezando por el director y coordinador de la Escuela, el vicario Rvdo. Gabriel Leal, los profesores, ­–entre ellos tenemos a un Rafael, como el ángel que acompañó a Tobías, profesor también de la Escuela que hace honor a su nombre–, y los monitores, que me han dicho los coordinadores que siempre son piezas claves en las Escuelas. La tarea del monitor es muy importante, no sólo para coordinar, sino también para ayudar a crear un clima de fraternidad, de eclesialidad. A todos quiero daros las gracias, a los que habéis estado y a los que estáis ahora.

3.- Dar razón de la fe profesada.

Como he sugerido en el momento de la Asamblea, el Señor por boca de Pedro, en su primera carta, nos pide algo que es lo que ya estáis haciendo y que desearía que lo continuéis haciendo aún más tiempo y mejor.

Voy a recordaros una regla nemotécnica que me gusta dar a los jóvenes cuando toco este tema. ¿Cuál es el valor en matemáticas de la letra griega pi (π)? 3,1416. La letra pi (π) es la letra que he escogido como regla nemotécnica para recordar la primera letra «pi» de Primera de Pedro 3, 14-16.

Pues bien, esta primera Carta de Pedro 3, 14-16, dice, suprimiendo el primer versículo: «Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo» (1 Pe 3, 15-16).

Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza, de vuestra fe, de vuestra creencia en Dios, de vuestro ser cristiano, de vuestro ser miembro de la Iglesia. Pi, letra griega pi (π), a ver… (Dicen todos los fieles: “Primera de Pedro 3, 14-16”). Pues hay que hacer caso a Pedro.

Para dar razón de la esperanza hay que conocer la esperanza, hay que profundizar, hay que reflexionar, hay que estudiar teología y, eso, es lo que pretende la Escuela.

            La Escuela de Teología ayuda a profundizar en la experiencia de fe, no solo en contenidos teóricos, sino también una fe que se comparte con otros creyentes y se profesa con gozo. En los testimonios que habéis dado, habéis resaltado que compartir entre vosotros os ha enriquecido, es decir, no solo aprender de un modo individual, yendo cada uno a la Escuela a escuchar al profesor, sino compartiendo la misma fe, la que profesamos juntos, mediante el intercambio y el diálogo para esclarecer los puntos de vista, incluso, como decía alguno, con bromas que se aceptan, con gozo y con alegría.

La Escuela no ofrece sólo la inteligencia de la fe, sino que anima a dialogar y a fraternizar con los hermanos que profesamos la misma fe.

Desearía que eso siga siendo la Escuela de Teología en nuestra Diócesis.

4.- La limosna como expresión de amor.

En el Evangelio hemos escuchado que el Señor da dos avisos. El primero: cuidado con los fariseos. Hoy diría: cuidado con algunos políticos. Cuidado con algunos medios de comunicación, o con algunas noticias, o con la manipulación. Cuidado con falsos cristianos. Cuidado con… porque nos empujan a apartarnos de Dios, porque buscan algo que no es lo que Cristo quiere.

El papa Francisco nos lo está recordado todos los días: cuidado con buscar o buscarse a sí mismo. La Iglesia, si se busca a sí misma, deja de ser fiel a la voluntad del Señor. El Papa pide que la Iglesia se descentre, que salga, que llegue a las periferias, a los más pobres, a los más necesitados.

En nuestro mundo, no solo son necesitados los que tienen falta de alimento, de vestido o de casa. Hay mucha, muchísima ignorancia religiosa, esto es, una auténtica pobreza religiosa. También hemos de acercarnos a ellos para animarlos a que coman alimento sólido y nutritivo. En nuestras parroquias, en las cofradías, en las hermandades, en las asociaciones y, por supuesto, fuera, hay mucha gente con hambre de Dios, y mucha gente con ignorancia de Dios, ignorancia religiosa.

Y el segundo aviso nos lo da el Señor a través del gesto de la viuda que echa lo que tiene. «Se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: “En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”» (Mc 12, 42-44).

No tengáis miedo de echar, es decir, de dedicar a Dios vuestro tiempo: un miércoles a la semana, o un viernes en otras Escuelas. Al principio nos parece un gran esfuerzo y creemos que es dedicar demasiado al Señor, pero cuando lo hacemos y vemos lo que nos compensa, todos vuestros testimonios –y los que no habéis hablado lo mismo–, han dicho que, realmente, compensaba dedicar a Dios ese tiempo, esas dos monedillas de dos horas a la semana.

Porque Él nos ha enriquecido, no con dos monedillas pobres, sino con muchos denarios, con muchos euros espirituales, con mucha luz en nuestro corazón. Nos ha enriquecido con sus dones. No seamos tacaños con el Señor. La experiencia de todos los presentes ya la conocéis. Dios no se deja ganar jamás en generosidad. Cuando le dedicamos una hora nos concede la eternidad.

Pidamos a la Santísima Virgen María que nos ayude a vivir con gozo la fe y a profundizar en ella. Aunque hayáis terminado la Escuela, no dejéis de profundizar en la Teología, en el Misterio de Dios, en la Palabra de Dios. Pidamos por todas aquellas personas que hacen posible la buena marcha de la Escuela de Teología. Amén.

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