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Jornada sacerdotal de inicio del año pastoral (Seminario-Málaga)

Publicado: 17/09/2015: 117

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la jornada sacerdotal de inicio del año pastoral (Seminario-Málaga) celebrada el 17 de septiembre de 2015.

JORNADA SACERDOTAL

DE INICIO DEL AÑO PASTORAL

(Seminario-Málaga, 17 septiembre 2015)

 

Lectura: 1 Tim 4, 12-16.

1.- Ser modelos para nuestros fieles

Esta carta primera de san Pablo a Timoteo es un buen programa para meditar y empezar con buen pie el curso pastoral que ahora comenzamos.

Pablo a Timoteo le aconseja y pide con cariño: «sé un modelo para los fieles en la palabra, la conducta, el amor, la fe, la pureza» (1 Tim 4, 12). Y esto nos lo dice a todos, a vosotros y a mí. Seamos un modelo para los fieles, no con pretensiones de ser modelo, el único modelo es Jesucristo. Pero por la vivencia como sacerdotes y representantes del Señor, ¿en qué hay que ser modelo? En la palabra, en la conducta, en el amor, en la fe y en la pureza (cf. 1 Tim 4, 12). Los fieles nos miran, y, al hacerlo, deberían encontrarse con Cristo y mirarse delante de Cristo, pues todos debemos mirar a Cristo. Sí, todos tenemos una tarea y una misión de representación sacramental de Cristo sacerdote, por eso, también nos miran a nosotros.

2.- Dedicarse a la meditación de la Palabra, para poder predicarla

Y san Pablo pide a Timoteo que se dedique a la Palabra, que la medite. Y no solamente para él, hay que meditarla para vivir cada uno la fe, por amor a Dios y a los demás; hay que meditarla para profundizar en la revelación, para conocer más al Señor y amarle más. Pero la meditación también es para ofrecerla.

«Centra tu atención en la lectura, la exhortación, la enseñanza» (1 Tim 4, 13). Para que enseñemos lo que hay que enseñar, no nuestras teorías; para que exhortemos lo que el Señor nos pide.

3.- Cuidar la gracia de la ordenación

Pablo también le pide a Timoteo que cuide el don que recibió en la ordenación por la imposición de manos: «no descuides el don que hay en ti, que te fue dado por intervención profética con la imposición de manos del presbiterio» (1 Tim 4, 14). Si no cuidamos esa gracia y ese don, nuestro ministerio irá a menos, y puede incluso resquebrajarse del todo.

Tengamos en cuenta que ha sido el Señor el que nos ha elegido, no lo hemos elegido nosotros. Tampoco nos han elegido los presbíteros, ni siquiera el Obispo. A veces, da la impresión que queremos quedar bien ante otro sacerdote, el arcipreste o el vecino o el obispo, quien sea. No nos debemos a los otros presbíteros, nos debemos al Señor. Con quien tenemos que quedar bien y a quién tenemos que dar cuenta es al Señor.

En las conversaciones de los sacerdotes da la impresión de que el punto central es lo que se está haciendo o lo que nos pide el Obispo o lo que hay que responder o no. Pero quisiera, en este inicio de curso, animaros a que nos pongamos delante del Señor y respondamos todos ante el Señor. Si el Señor te pide a través del Obispo, a través de otro sacerdote o a través de un laico, que le seas fiel, pero sé más fiel al Señor, no a esa persona, ella es solo la mediación.

«Sé constante en estas cosas, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan» (1 Tim 4, 16). Sé constante y así te salvarás a ti mismo, te irá bien a ti y hará bien a los que te escuchan.

4.- Los sacerdotes hemos sido llamados por Dios

Hemos sido, pues, llamados por el Señor. Pidámosle que desempeñemos esta tarea a la que hemos sido llamados, con gozo, con alegría, con fidelidad, con valentía.

Que Dios nos conceda un nuevo curso pastoral fecundo, fructuoso, no por nuestras obras y trabajos, sino para permitir que el Espíritu, a través nuestra, haga maravillas.

5.- Fiesta de San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia.

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia. Profesor del Colegio Romano (el que más tarde sería la Universidad Gregoriana, donde hemos estudiado muchos de nosotros).

San Roberto estudió y abordó los problemas de su tiempo, concretamente la presencia de los protestantes. Escribió las Controversiae, a petición del pontífice, puso en claro la posición del catolicismo y del protestantismo. Con lo que ayudó, incluso a grandes profesores y maestros, a clarificar mejor la verdadera doctrina.

En los escritos de Belarmino encontramos la doble fuente que nos pide el Concilio Vaticano II: acudir al manantial de la Sagrada Escritura y a los santos padres. En esa doble fuente de la que él bebió, nos invita a nosotros a beber en medio de nuestras tareas, nuestras predicaciones y exhortaciones. Beber de esta doble fuente: la Sagrada Escritura y el alimento de los santos padres.

            Pues con estos buenos deseos pidámosle al Señor que nos ilumine, que nos fortalezca, que nos de las ideas claras de lo que tenemos que hacer, y la fuerza necesaria para realizarla en este curso que comenzamos.

Que la Virgen Santísima, fiel oyente de la Palabra, sea también nuestra intercesora. Que así sea.

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