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Eucaristía en sufragio de D. Jesús Castellanos, miembro de la Junta de Gobierno de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Málaga (Catedral-Málaga)

Publicado: 19/09/2012: 114

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada en sufragio de D. Jesús Castellanos, miembro de la Junta de Gobierno de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Málaga, en la Catedral de Málaga el 19 de septiembre de 2012.

EUCARISTÍA EN SUFRAGIO DE D. JESÚS CATELLANOS

MIEMBRO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DE LA AGRUPACIÓN DE HERMANDADES Y COFRADÍAS DE MÁLAGA

(Catedral-Málaga, 19 septiembre 2012)

 

Lecturas: 1 Co 12, 31 −13, 13; Sal 32; Lc 7, 31-35.

1.- Himno al amor

Querido D. Antonio, sacerdotes y ministros del altar, presidentes de las Agrupaciones de las Cofradías de Gloria y Pasión, hermanos mayores, Excelentísimas autoridades, cofrades y hermanos todos.

            En esta Eucaristía queremos pedir como objetivo principal por el eterno descanso de nuestro hermano Jesús.

            La liturgia de hoy nos ofrece una lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Corintios en la que providencialmente habla del himno del amor, el himno de la caridad. Él nos ha exhortado a levantar nuestra mirada hacia lo más alto y nos dice: «¡Aspirad a los carismas superiores!» (1 Co 12, 31). En negativo: “no os quedéis con la mirada baja, rastrera, horizontal de las cosas de este mundo, levantad la mirada”.

Creo que, en parte, como hemos escuchado en la semblanza espiritual de Jesús Castellanos ha vivido esta exhortación de Pablo, ha levantado la mirada, ha intentado mirar hacia arriba, levantar los ánimos.

¿Cuál es el camino más excelente que Pablo nos presenta? Compara unas aspiraciones humanas y dice que todas esas aspiraciones humanas son nada comparado con lo que significa el amor.

Hablar lenguas hoy se estila mucho, todos quieren hablar lenguas por muchos motivos, está muy valorado hoy; pues, Pablo dice que «aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe» (1 Co 13, 1).

Otra aspiración: conocer las cosas, la ciencia, los misterios, tener el don de profecía; pues, aunque tuviéramos eso no seríamos nada (cf. 1 Co 13, 2).

La tercera aspiración, una cosa buena: repartir todos los bienes, todo lo que tengo, incluso entregar el cuerpo a las llamas; pero si no tengo caridad, esas acciones buenas, socio-caritativas, dice Pablo, «nada me aprovecha» (cf. 1 Co 13, 3).

Nos podemos preguntar ¿qué hacemos?, ¿si detrás de todo lo que hacemos, incluida la acción caritativa y social, hay un amor de base o hay otras pretensiones y otros objetivos?

2.- Características del amor

Después Pablo narra positivamente qué es el amor: «La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe, es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta» (1 Co 13, 4-7).

Estas frases lacónicas van cargadas de una profundidad inmensa. A ver quién es capaz de excusarlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo… por los demás.

Al final dice Pablo: «la caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia» (1 Co 13, 8). La caridad y el amor es Dios y Dios es eterno. El amor es eterno. Si aquello a lo que llamados amor termina, es que no era amor. “Nos queríamos, pero ya no nos queremos”. Lo siento: “no os queríais, os gustabais u os aprovechabais mutuamente”. El amor si se da entre las personas es eterno. No es por un tiempo. No hace falta que ponga más ejemplos ni que saque conclusiones porque todos lo tenéis presente. Qué carga de profundidad tiene esta afirmación de san Pablo.

3.- Contraste entre la vida en el tiempo presente y en la eternidad

La partida de entre nosotros de nuestro hermano Jesús Castellanos nos ha dejado un poco a todos huérfanos, lo han dicho antes en la semblanza. De forma inesperada el Señor se lo ha llevado, pero esta partida hacia la casa del Padre que nos convulsiona, que nos desestabiliza, que nos sacude interiormente, nos ayuda a profundizar en nuestra fe.

Pablo en esta misma carta a los Corintios dice que hay un contraste enorme entre la vida en el tiempo presente y la vida en la eternidad. Es lo mismo que decir entre nuestra vida actual de ahora y en la vida que ahora nuestro hermano Jesús está viviendo.

¿Cuál es la diferencia según Pablo? «Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas –que continuará después de la muerte– es la caridad» (1 Co 13, 12-13).

Ahora Jesús está contemplando cara a cara a Dios. Y nosotros en la nebulosa de la fe y como en un espejo. Ahora él conoce como Dios le conoce; es decir, de modo perfecto. Ahora su vida la tendrá como en la palma de la mano descubriendo qué ha sido de su vida. Nosotros no podemos hacerlo aún. Nosotros tenemos un conocimiento parcial e imperfecto.

            Vamos a pedirle al Señor que, aunque sea así y aunque en esta vida continuemos viviendo de este estilo y de esta manera, vamos a pedirle que a él le conceda la plenitud de lo que siempre quiso, que ya goce según este estilo.

Y a nosotros que gocemos y vivamos según el estilo de este mundo parcial, confuso, en imagen, sin profundidad, sin plenitud, que nos ayude a vivirlo cada día mejor, con mayor profundidad, con mayor nitidez, con mayor luz, con más amor porque eso es lo que permanecerá al final.

4.- Hemos sido elegidos como propiedad del Señor

Hemos sido, decíamos en el Salmo, elegidos como propiedad del Señor. El Señor nos ha elegido, no lo hemos elegido nosotros a Él. El Señor nos ha elegido, nos ha llamado, nos ha hecho hijos suyos, nos quiere dar la vida eterna. ¡Demos gracias a Dios de esa elección! Y también, de la elección que ha hecho de nuestro hermano Jesús de llevárselo.

Hoy tendríamos que remarcar más la acción de gracias por haber gozado de una persona así durante sus 58 años que el dolor de la partida. El dolor es para nosotros, él está mejor, él vive con mayor plenitud lo que siempre ha querido vivir. Él está junto al Padre. Creo que es mejor que demos gracias a Dios por estos años que hemos podido compartir con él, como un regalo. Porque cada uno de nosotros es como regalo para los demás.

5.- Año de la fe

Este curso pastoral 2012-2013 que empezamos tenemos como prioridades celebrar el Año de la fe, al que nos ha convocado el Papa Benedicto XVI, profundizar en la Palabra de Dios a través del método de la lectio divina y procurar el anuncio kerigmático de la fe, va unido al primero.

Os quiero animar a todos los cofrades y fieles a vivir y celebrar este Año de la fe con la mayor profundidad y gozo posible. Ya sabemos que la fe acabará y no pasa a la otra vida. La fe y la esperanza son virtudes teologales que nos sirven aquí, en esta vida. El amor aquí y allá, pero la fe sin el amor no funcionaría, y sin la esperanza cristiana, tampoco.

En este Año de la fe os invito a replantearos, en primer lugar, vuestra vivencia de la fe y, en segundo lugar, vuestro testimonio de la misma. ¿Cómo vamos a dar testimonio en ese Dios que creemos? No en el Dios, y volvemos al tema de la imagen o del espejo, de los espejismos que nos hemos inventado. No imágenes de Dios que no corresponden con la Verdad, sino purificar la imagen que tenemos de Dios y vividla como testimonio. Os invito a que comencemos ya, este curso pastoral iniciado, desde esa perspectiva.

Me ha gustado que en la semblanza espiritual se haya recordado una frase de Jesús Castellano, que no se la había oído, pero me ha gustado oírla esta tarde: “Cada vez creo más en las cofradías, aunque necesite menos salir a las procesiones”, le he dado otro sentido.

Es verdad, las cofradías, las fraternidades, las hermandades son una ayuda para vivir como hombres de fe, de amor y de esperanza. Y si no sirven para eso sirven de muy poco. A mí me duele cuando los no-creyentes, incluso los creyentes no cofrades que no os entienden a los cofrades, me duele cuando confunden las cofradías con una procesión. En eso estoy con Jesús. Una procesión no es toda la cofradía, una procesión es un día al año y durante unas horas y punto. Ser cristianos y ser cofrades es de los 365 días al año, vivir la fraternidad, vivir el amor como hemos escuchado en el Himno de la Caridad de san Pablo a los Corintios. Vivir la fe y la esperanza porque estamos en este mundo, no estamos en el otro aún.

Queridos hermanos, queridos cofrades, queridos amigos pedimos al Señor por el eterno descanso de nuestro hermano Jesús y también le damos gracias por el regalo que nos ha hecho de tenerlo entre nosotros.

Ahora por intersección de la Virgen, sea de los Dolores del Puente, sea del Rocío, sea de Santa María de la Victoria, ponedle el título que queráis, ponedle el título que cada cofradía vuestra tiene, pero pedimos a la Virgen Santísima, Madre de Cristo y Madre nuestra que nos acompañe en este caminar, aún por este mundo, hasta que nos encontremos cara a cara con el Padre y podamos saludar allí un día a Jesús.

También estos días han fallecido otras personas no creyentes, manifiestamente no creyentes, ahora se encontrarán con la Verdad. Ahora dirán: “Pero, ¿qué he hecho?” y tenían los elementos para poder creer. Por todos pedimos al Señor. Que así sea.

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