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Confirmaciones en la parroquia de San Marcos (Cuevas de San Marcos)

Publicado: 05/07/2014: 76

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en las confirmaciones celebradas en la parroquia de San Marcos en Cuevas de San Marcos el 5 de julio de 2014.

CONFIRMACIONES EN LA PARROQUIA DE SAN MARCOS

(Cuevas de San Marcos, 5 julio 2014)

 

Lecturas: Zac 9, 9-10; Rm 8, 9.11-13; Mt 11, 25-30.

(Domingo Ordinario XIV-A)

1.- Hemos escuchado el texto de la carta de San Pablo a los cristianos que vivían en Roma, (Carta a los romanos), en el que habla de la acción del Espíritu en los cristianos. Toda acción de Dios la hace conjuntamente la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Actúan conjuntamente porque son un sólo Dios, en tres Personas, pero con una sinergia entre ellas. Por tanto, toda acción desde la Creación hasta la Redención, y todo cuanto nos concede Dios, es hecho por el Padre, el Hijo y el Espíritu.

Voy a haceros una pregunta triple: cada uno de nosotros respecto a Dios Padre, ¿qué somos? (Responden los confirmandos: hijos). Un único Padre común y todo ser humano es hijo de Dios. Por el bautismo somos hijos adoptivos, hijos predilectos amados en el Hijo.

Respecto a Jesucristo, ¿qué somos? (Responden los confirmandos: hermanos). Si Jesucristo es Hijo de Dios Padre, nosotros respecto al Hijo somos hermanos.

Y ahora viene la pregunta más difícil. Y respecto al Espíritu Santo, ¿qué somos? Vais a recibir el Espíritu Santo tenéis que saber qué somos respecto a Él. ¿Qué hace el Espíritu Santo en el fiel cristiano? Dice Pablo: «el Espíritu de Dios habita en vosotros» (Rm 8, 9). El Espíritu habita, mora, reside, vive en nosotros. ¿Qué somos respecto al Espíritu Santo? Somos templos, somos habitáculos donde Él mora, reside, habita, está dentro. Somos receptáculos porque Él quiere esta tarde llenar vuestro corazón, llenarlo con su presencia y su fuerza.

2.- Se puede hablar mucho sobre la imagen del Espíritu Santo. Con ejemplos tomados de la naturaleza, ¿cómo pintan al Espíritu? ¿Cómo aparece el Espíritu Santo en la Biblia? (Responden los confirmandos: como fuego). Y, ¿qué hace el fuego? Purificar, quemar lo que no vale. Si ponéis en el fuego paja, madera y oro, ¿qué le pasa a la paja y a la madera? (Responden los confirmandos: se queman, se consumen). Y, ¿al oro? El oro se purifica, no desaparece. Purificar significa pasar por fuego, así queda el oro más aquilatado.

Pues, el Espíritu Santo quiere, esta tarde, aquilataros como el oro. Habéis entrado con pocos quilates a este templo, pero vais a salir con muchos más quilates.

¿Qué otra imagen utiliza la Biblia para referirse al Espíritu Santo? (Responden los confirmandos: el viento). Estaban reunidos los Apóstoles y vino como un viento (cf. Hch 2,2). El viento, ¿qué hace? ¿Qué es el viento? Es una fuerza invisible. ¿Qué es el Espíritu? Una fuerza invisible.

3.- Esta tarde se os va a llenar el corazón de esa fuerza, que os va a fortalecer. Y, ¿para qué os va a fortalecer? Para que seáis testigos de Dios, testigos del Evangelio. Para que seáis capaces, al salir de aquí, en los ambientes donde vivís: en el trabajo, la familia, amistades, sociedad, cultura, economía..., en esos lugares, con la fuerza del Espíritu, ser testigos del amor de Dios y del Evangelio.

Vamos a insistir en la idea de que nosotros somos templos del Espíritu Santo. Ya que tenéis como Patrona a la Virgen del Carmen y vivís cerca de Córdoba, ¿qué son los cármenes?, ¿qué es un carmen en Andalucía? (Responden los confirmandos: un jardín). Es un jardín donde uno entra y disfruta del ambiente, de las flores; si es en verano del fresco, de la sombra, de la paz, de la tranquilidad.

¿Quién es la Virgen del Carmen? Un jardín de Dios, un templo de Dios que recibió a su Hijo gracias al Espíritu, que quedó transformada por el Espíritu. Y, ¿qué os pide hoy la Virgen del Carmen? Voy a pediros que seáis como Ella, un carmen, un jardín donde el Espíritu habite en vosotros, donde se viva la paz de Dios, donde esté a gusto el Espíritu, como estuvo en María la Virgen del Carmen.

Y a partir de hoy, los que vais a recibir el Espíritu Santo, que seáis unos cármenes más hermosos, más limpios, más transparentes. Eso va a hacer el Espíritu en vosotros.

4.- El Evangelio nos ha recordado una oración de Jesús que dice: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños» (Mt 11, 25).

Hay muchas cosas preciosas, en la vida espiritual, en la vida de la fe en Dios, en Cristo, en el Espíritu, en la Iglesia, que mucha gente no entiende. Los orgullosos no pueden entender cosas de Dios porque están llenos de sí mismo y no saben vaciarse.

La Virgen humilde y sencilla supo vaciarse de sí y pudo llenarse de Dios.

¿Qué es necesario para poder llenar un vaso o un recipiente? (Responden los confirmandos: que esté vacío). Si está lleno no se puede llenar. Nuestro corazón, nuestra alma, como la Virgen, si no se vacía de nosotros mismos, de nuestros proyectos, de nuestros deseos, de nuestros pecados, de nuestros egoísmos, no se puede llenar.

¿Vosotros queréis salir llenos del Espíritu Santo esta tarde? Pues para quedar llenos del Espíritu tenéis que vaciaros por dentro, como la Virgen. Y pedirle con humildad: "Espíritu Santo, vacíame de mi egoísmo y luego lléname de tu luz, de tu paz, de tus dones".

Los orgullosos no entienden esto; los que se creen dioses no necesitan a Dios, se ponen en el lugar de Dios. Y hay mucha gente en nuestra sociedad que ha ocupado el lugar de Dios y se ha situado en su sitio, en su trono.

5.- El cristiano tiene que ser humilde y reconocer lo que Dios es. Y, al mismo tiempo reconocerse a sí mismo como criatura, como lo que es, pues no somos dioses. Somos simplemente criaturas salidas de sus manos porque Él ha querido. Podríamos no estar aquí ninguno de nosotros, si Dios no nos hubiera llamado a la existencia humana. La vida es un regalo y la vida de fe es otro regalo. Lo que vais a recibir esta tarde del Espíritu Santo es otro regalo. ¡Qué suerte, hemos recibido regalo tras regalo! Ahora bien, los regalos no se exigen, se reciben sin pedirlos. Como habéis hecho vosotros esta tarde conmigo. No tenía ni idea de que vuestra comunidad iba a entregarme ese báculo precioso. Lo he aceptado como un regalo vuestro y os lo agradezco.

El mejor agradecimiento que podemos hacer es aceptar lo que Dios nos regala. La mejor manera de dar gracias a Dios esta tarde es darle gracias por el Espíritu y sus dones que os va a regalar hoy.

Todo esto lo entienden sólo los sencillos, los humildes. Los orgullosos tienen una idea de Dios que es falsa, no saben quién es Dios y, por ello, lo atacan porque no lo conocen; lo mismo que atacan a la Iglesia porque no la conocen. Lo que atacan es algo que tienen en su cabeza, pero que no existe en la realidad.

6.- También puede haberos sucedido a vosotros. Podéis haber hablado mal de la Iglesia a la que pertenecéis por no entenderla, por no conocerla. Primero hay que saber qué es. Pues el Señor quiere revelaros quién es Él y quién es el Padre, el Hijo y el Espíritu, y qué es la Iglesia fundada e instituida por Cristo, no por los hombres.

Los hombres, aunque seamos fieles, sacerdotes, obispos o papas, no podemos cambiar la Iglesia que Cristo ha fundado, eso tiene consecuencias que podréis ir viendo en el tiempo.

Se nos pide fidelidad a Cristo y a su Iglesia, y se os pide hoy. Vais a realizar la renovación de las promesas bautismales, el Credo. Ese Credo no lo puede cambiar nadie, ni el Papa, porque son verdades que ha revelado Cristo a través del Espíritu Santo. Se pueden cambiar otras cosas, para que funcionen mejor. Podemos cambiar el lugar los bancos, la forma de sentarnos, el canto, muchas cosas; pero la Eucaristía, instituida por Jesucristo, no la cambiaremos nunca. Los Mandamientos no los cambiaremos nunca. La vida de fe, la oración, la vida moral no la podemos cambiar.

Hay que ser sencillo y humilde como María para aceptar esto, porque si no, nos queremos erigir en dueños y no somos dueños, somos humildes servidores como dijo Benedicto XVI, el papa emérito, cuando empezó su pontificado: "soy un siervo humilde de la viña del Señor". Esta tarde os vais a convertir en siervos humildes de la viña del Señor.

Vamos a proseguir la celebración, pidámosle a la Virgen del Carmen que nos ayude a vivir todas estas verdades que el Señor ha querido revelarnos porque nos ama, porque nos quiere. Que así sea.

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