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Confirmaciones en el Arciprestazgo de Santa María del Mar con motivo de la visita pastoral (Catedral-Málaga)

Publicado: 29/06/2014: 1703

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en las confirmaciones celebradas en el Arciprestazgo de Santa María del Mar con motivo de la visita pastoral, en la Catedral de Málaga, el 29 de junio de 2014.

CONFIRMACIONES EN EL ARCIPRESTAZGO

DE SANTA MARÍA DEL MAR

CON MOTIVO DE LA VISITA PASTORAL

(Catedral-Málaga, 29 junio 2014)

 

Lecturas: Hch 12, 1-11; Sal 33, 2-9; 2 Tm 4, 6-8.17-18; Mt 16, 13-19.

(Solemnidad de San Pedro y San Pablo)

1.- Persecución contra los cristianos

Hoy celebramos todos la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos columnas fundamentales de la Iglesia. Pedro, el primero de los apóstoles, aquel que el Señor confirma como cabeza de su Iglesia; y Pablo, quien no llegó a conocer a Jesús pero que instituido como apóstol, es llamado "Apóstol de los gentiles".

Estas dos figuras nos ayudan a descubrir y a pensar mejor qué es la fe, al tiempo que nos descubren lo que somos según la fe cristiana.

            En aquel momento el rey Herodes desencadenó una persecución, hemos escuchado en el Libro de los Hechos, -narración muy hermosa-, una persecución, digo, contra los cristianos (cf. Hch 12, 1); decapitó a un Apóstol, a Santiago, el hermano de Juan (cf. Hch 12, 2); y prendió a Pedro (cf. Hch 12, 3). Pedro, más tarde, será liberado milagrosamente de la cárcel.

2.- Pedro, encarcelado y custodiado por soldados

A Pedro lo custodiaban "cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno" (cf. Hch 12, 4), difícil que se escape un preso habiendo dieciséis personas con él, atado con cadenas de manos y pies, y atado a otros soldados.

¿No habéis pensado que Pedro encarcelado y custodiado así, puede ser un símbolo para nosotros? A veces, nuestros deseos y pecados, ¿no nos atan como con cadenas a cuatro piquetes? ¿Acaso un deseo no puede ser tan fuerte como una cadena que no podemos romper? Pues bien, el Señor liberó a Pedro de esa situación, porque el Señor tiene fuerza y poder para hacerlo. Y el Señor, regalándoos hoy el Espíritu Santo, puede hacer maravillas en vosotros, puede liberaros de muchas cosas de las que deseáis liberaros, si le dejáis que os libere.

Permitid un paréntesis: el ejemplo de algunos fumadores, –con esto no hago juicio de valor, no digo que esté bien o mal, solo estoy poniendo un ejemplo–, el de los que le resulta casi, casi imposible dejar de fumar aun queriendo y poniendo voluntad. Pues el pecado es aún peor y, sin embargo, el Espíritu puede ayudarnos a liberarnos del pecado, de aquello que nos ata. Porque estamos atados con cadenas a nosotros mismos, a nuestros deseos, a nuestros proyectos, a nuestros vicios.

Vais a recibir el don del Espíritu que os va a dar la fuerza y la gracia para poder seguir al Señor.

3.-Martirio de Pedro

Pedro fue liberado de la cárcel de Jerusalén, aunque al final de su vida morirá en Roma. Y hoy celebra la Iglesia el santo de Pedro y Pablo, porque los dos murieron en Roma. Uno crucificado, Pedro, quien por ser judío murió como Jesucristo. Mas no quiso que lo crucificaran como al Señor, cabeza arriba, sino que pidió que lo crucificaran cabeza abajo. Y Pablo, quien por ser ciudadano romano, a quienes no estaba permitido crucificar, murió decapitado. Los dos en Roma.

Sobre el lugar del martirio de ambos se erigen en Roma dos grandes Basílicas. La Basílica de San Pedro, porque Pedro murió allí, en esa zona, la que sería del circo de Nerón en aquel momento, y lo enterraron al lado del circo. (La Basílica de san Pedro está erigida precisamente en el lugar de enterramiento de Pedro. Y el altar de la Basílica se eleva justo en donde fue enterrado Pedro.)

Y la Basílica de San Pablo, llamada la de fuera de los muros porque estaba a las afueras; aunque ahora esté dentro de la ciudad, entonces no, entonces se hallaba a las afueras de la misma. Está en el lugar donde fue decapitado Pablo.

Estas dos columnas de la fe nos enseñan con su valentía a ser testigos. Hoy se os va a regalar a los confirmandos el don del Espíritu para ser testigos. Pablo ofrece su vida por el Evangelio: persecuciones, cárceles, naufragios, latigazos... de todo. Y él decía que todo lo sufría a gusto por Cristo. Todo lo aceptaba con tal de estar con Cristo, para pensar como Cristo y vivir como Cristo.

Vamos a pedirle la intercesión a Pablo para que nos ayude a nosotros a querer vivir como Cristo, a pensar como Cristo, a amar como Cristo, a comportarnos como él.

Para ello, se os regalará el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo.

4.- Oración de la Iglesia por Pedro

Durante el periodo que Pedro estaba en la cárcel toda la Iglesia rezaba por él: «Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él» (Hch 12, 5). Y Pedro fue liberado gracias a la oración de la Iglesia.

Pensad que la Iglesia reza hoy por vosotros que vais recibir el sacramento de la confirmación. La oración es eficaz, rezar es bueno, es santo, produce sus frutos. No vamos a estar todo el día pidiéndole cosas al Señor como si fuéramos unos pedigüeños porque hay que darle gracias también por tantas cosas, hay que pedirle perdón, hay que alabarle, adorarle. Nuestra fe nos anima a rezar. El ejemplo lo tenemos en que toda la Iglesia primitiva rezó por Pedro y quedó liberado de forma milagrosa (cf. Hch 12, 7-11).

5.- Pablo: Terminada su carrera en la tierra espera la gloria

San Pablo al final de su vida dice que él "ha combatido el noble combate, ha acabado la carrera y ha conservado la fe" (cf. 2 Tm 4, 7).

Ojalá nosotros pudiéramos decir eso al final de nuestra vida. Ojalá pudiéramos decir al Señor: "Señor he terminado mi vida siendo fiel a ti, he caminado como tú me pedías, he hecho la carrera de vida que me pedías, he mantenido la fe, la he conservado, he luchado para ser mejor, para vencer las cadenas que me ataban, he vivido con alegría sirviéndote a ti, procurando vivir como tú me enseñabas".

Ojalá podamos hacer esta reflexión-oración como Pablo hizo al final de su vida.

Le pedimos al Espíritu que os configure a Cristo, que os de la fuerza del Espíritu para ser testigos del Señor.

6.- Confesión de fe de Pedro

En el Evangelio, Jesús pide a los Apóstoles que le digan qué piensan de Él. Los Apóstoles le responden con lo que la gente dice: "un profeta, alguien que habla bien..." (cf. Mt 16, 13-14)

Jesús, les dice, eso dice la gente, pero: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? » (Mt 16, 15).

Os hago esa misma pregunta esta tarde: ¿Quién es Jesús para vosotros? ¿Quién es Cristo para ti? ¿Por qué te quieres confirmar? ¿Qué piensas de Jesús? ¿Un simple filósofo, un maestro, un milagrero, un amigo?

Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16, 16). Esta respuesta no es una deducción de la mente (cf. Mt 16, 17), sino una revelación de Dios. Cristo es el Hijo de Dios que se hace hombre porque me ama, que muere en la cruz porque me ama, que sigue amándome y ahora me regala el Espíritu Santo, ese es Cristo.

Si os preguntan después, al salir de aquí, en el trabajo, los amigos, en la calle, en la familia, en el barrio o parroquia: ¿Quién es Cristo para ti? ¿Por qué eres cristiano? ¿Por qué te has confirmado? ¿Tendrías una respuesta buena? Pues mantenedla y ser testigos del Señor durante toda vuestra vida.

   Le pedimos a la Virgen del Mar, titular de nuestro Arciprestazgo, y a la Virgen de la Victoria, Patrona de la diócesis, a la Madre de Dios y Madre nuestra que nos acompañe y que interceda por nosotros llevándonos de su mano. Que así sea.

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