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Confirmaciones (Catedral-Málaga)

Publicado: 07/06/2012: 1839

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en las Confirmaciones celebradas en la Catedral de Málaga el 7 de junio de 2012.

CONFIRMACIONES

(Catedral-Málaga, 7 junio 2012)

Lecturas: 2 Tm 2, 8-15; Sal 24; Mc 12, 28b-34.

1.- Muy querido D. Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo emérito de Pamplona, que hoy comparte conmigo la tarea de administrar el sacramento a este gran grupo de candidatos. Estimados sacerdotes y queridos confirmandos que vais a recibir hoy el don del Espíritu y a ser marcados con su sello.

            Acabamos de escuchar un texto del evangelio de Marcos en el que un letrado se acerca a Jesús y le hace una pregunta, que no era una cuestión vana. La Ley mosaica estaba compuesta de muchos preceptos; había un precepto para cada día del año, con ellos sumamos 365. Además, contaba con más de doscientos preceptos planteados de forma negativa y otros muy diversos; un total de 613 preceptos.

En medio de esa maraña, un letrado que entendía de leyes, y por tanto no era un ignorante, le preguntó a Jesús: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» (Mc 12, 28b). De todo ese bosque, ¿cuál es el primero? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas» (Mc 12, 29-30). No lo amarás de cualquier manera, ni superficialmente; lo amarás desde lo más hondo de tus entrañas, desde el alma más pura. Será lo primero de modo absoluto.

Y posteriormente, ¿cuál planteó como segundo mandamiento? «El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 31). En estos dos mandamientos se encierra toda esa Ley, esos centenares de preceptos. Viviendo el amor a Dios y el amor al prójimo se cumple toda la Ley, queda perfeccionada.

2.- ¿Para qué vais a recibir el don del Espíritu esta tarde? Para poder vivir mejor y cumplir estos dos mandamientos, para tener fuerza interior y amar a Dios con todo vuestro ser, ayudados por la gracia divina y la fuerza del Espíritu.

Por tanto, cuando salgáis de la Catedral esta tarde estaréis capacitados para amar a Dios de manera más perfecta. Tendréis, de modo especial, la fuerza del Espíritu para poder entregaros definitivamente a Dios y al prójimo. Ese es el gran regalo que vais a recibir hoy.

Dentro de la relación inter-trinitaria, recordemos cómo el domingo pasado celebrábamos la solemnidad de la Trinidad, decir que el primer mandamiento es amar a Dios no es cualquier cosa. Pero, ¿a qué Dios debo amar? ¿El dios de cualquier religión? ¿El Dios de los judíos? ¿El Dios del Islam o el Dios de Jesucristo? Naturalmente Dios es el mismo, no puede haber dos dioses. La existencia de un solo Dios es la verdad fundamental de las religiones monoteístas pues no hay otro.

3.- Jesucristo nos ha revelado cómo es Dios, cosa que no ha ocurrido en ninguna otra religión. Pero, ¿qué es lo que ha expresado y revelado Jesucristo? Que Dios-Uno es a la vez tres personas: el Padre Creador, el Hijo Redentor y el Espíritu Santificador.

¿Qué relación tenemos nosotros con cada una de esas tres personas? ¿Con ese Dios al que debemos adorar? Respecto al Padre, ¿nosotros qué somos? (Respuesta de los confirmandos: hijos). Por tanto, si amamos a Dios como a nuestro Padre, somos sus hijos. Padre bueno, Padre misericordioso, Padre creador, Padre infinitamente conocedor de todo, Padre que perdona.

Respecto al Hijo, ¿nosotros qué somos? (Respuesta de los confirmandos: hermanos). Luego a Dios-Hijo lo hemos de amar como un hermano. Dios Padre nos ha hecho hijos en Él. El Hijo engendrado hace hijos adoptivos, por tanto, somos hermanos de Jesús.

Y respecto al Espíritu Santo, ¿qué somos? Esta pregunta es más complicada, ¿verdad? Pues lo hemos dicho en la oración con la que hemos comenzado esta Eucaristía. En esa oración hemos pedido al Padre: “Padre, haz que el Espíritu Santo more en nosotros para que seamos templos de su gloria”. ¿Qué somos, pues, respecto del Espíritu Santo? (Respuesta de los confirmandos: templos). Templos donde debe morar el Espíritu, donde debe inhabitar y penetrar en su interior.

4.- Eso es lo que va hacer esta tarde, de modo especial, en el sacramento de la confirmación. Va a penetrar en vuestro corazón, va a inhabitar, a meterse en lo más profundo de vuestras entrañas. Ahora entenderéis por qué Jesús, en la respuesta al letrado, le dijo que había que amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con toda el alma, con todo el ser (cf. Mc 12, 30). Porque amamos a Dios gracias a la acción del Espíritu que penetra en nosotros.

Hoy vais a salir capacitados para amar así al Dios-Trino. Somos pues, del Padre… (Respuesta de los confirmandos: hijos), de Jesucristo somos… (Respuesta de los confirmandos: hermanos), y del Espíritu Santos… (Respuesta de los confirmandos: templos). Cuidado entonces con lo que hacemos en el templo de nuestro ser. Tiene que estar consagrado al Señor, dedicado únicamente a Él. Ha de ser presencia de Dios ya que caminaréis como testigos del Señor en el mundo. Y ese Espíritu que habita en nosotros, y que hoy habitará de una forma especial en los que vais a ser confirmados, ese Espíritu, nos da unos dones; es decir, nos da unos regalos. Nos entrega su propio ser, algo tan grande que, para poderlo entender, necesitamos describirlo.

5.- ¿Qué dones creéis vais a recibir en la oración consacratoria que rezaremos los dos obispos al imponeros las manos? ¿Me podéis decir alguno de esos dones? (Respuestas de los confirmandos: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, fe…). Se os va a aumentar a fe recibida en el bautismo; el sacramento de la confirmación es la ratificación de esa fe.

Otros dones son: la piedad, la fortaleza y el temor de Dios. Todos ellos los recibiréis esta tarde. Vais a salir fortalecidos por la fuerza del Espíritu; esos dones producirán unos frutos, pero… ¿cuáles son esos frutos?

Como veis, la teología católica es una maravilla, está todo perfecta y armónicamente estructurado. El gran don del Espíritu se distribuye en plenitud multiformemente en siete dones y produce unos frutos. ¿Cuáles son los frutos que podréis cosechar en vosotros gracias a la presencia e inhabitación del Espíritu? (Respuestas de los confirmandos: paz). La paz es un fruto del Espíritu, no es sólo algo que uno construye por sí mismo. Pero, además de la paz, fructificareis en paciencia, mansedumbre, longanimidad o grandeza de ánimo, dominio de sí, continencia, castidad. Frutos que llenarán vuestro corazón gracias al don del Espíritu.

Os animo a que, después de la confirmación, mañana, pasado, este fin de semana, cojáis el Catecismo de la Iglesia Católica y repaséis los dones y los frutos del Espíritu, para saborear mejor lo que recibiréis esta tarde.

6.- ¿De qué color vamos revestidos los ministros del altar? (Respuestas de los confirmandos: rojo). Veo que las alumnas del colegio de Sierra Blanca, debe ser casualidad, lleváis el mismo color. No creo que os hayáis puesto de ese color para venir a la confirmación, ¿o sí? Es vuestro color habitual, ¿verdad?

Esta tarde el color que marca la liturgia es el rojo, pues en las acciones de donación del Espíritu, las confirmaciones, por ejemplo, nos ponemos de este color que quiere indicar significativamente lo que ocurrió el día de Pentecostés. ¿Qué ocurrió ese día? ¿Lo recordáis? Estaban reunidos los apóstoles, encerrados en una casa por miedo a los judíos, y el Espíritu Santo llenó la casa, llenó sus corazones y aparecieron encima de sus cabezas algo similar a unas lenguas de fuego. Y eso, los artistas a lo largo de la historia, lo han expresado utilizando el color rojo para significar de una manera simbólica, figurativa, qué hace el Espíritu.

7.- ¿Qué hace el fuego? (Respuestas de los confirmandos: alumbra, quema, destruye, reduce a cenizas los elementos que tiene poco valor). Si ponéis en el fuego paja, ¿qué le ocurre a la paja? (Respuestas de los confirmandos: se quema). ¿Y si pusierais oro? ¿Desaparecería el oro? ¿Qué le pasaría al oro? Se licuaría y se purificaría. Purificar es pasar por fuego.

¿Qué va hacer el Espíritu Santo en vosotros esta tarde? (Respuestas de los confirmandos: purificar). Purificaros, pasaros por fuego. ¡Os va a meter a 900 grados! Va a quemar en vosotros todo lo que es ganga, lo que no vale, lo corruptible y purificará vuestro corazón, aquilatándolo.

A ver, cuando se saca oro de la mina lleva escoria, muchas cosas mezcladas y no está puro. Para aquilatarlo, ¿qué se hace? Se pasa por fuego. Pues, vosotros igualmente, vais a ser pasados por fuego dentro de unos minutos. Dejad que el Espíritu os purifique y queme lo que tiene que ser quemado porque no sirve: las envidias, los egoísmos, los alejamientos de Dios… en definitiva, el pecado. Todo eso debe arder y desaparecer para salir purificados de aquí. ¿Estáis dispuestos a ser purificados, a pasar por el fuego del Espíritu? (Respuestas de los confirmandos: ¡Sí!).

Pues en ese caso, vamos a continuar la celebración renovando las promesas bautismales que hicieron vuestros padres en el bautismo. Hoy las renováis personalmente acompañados del gesto de un cirio encendido del Cirio Pascual que significa la luz de Cristo. Vais a ser testigos de esa luz.

Pidamos a la Virgen María que nos ayude a vivir con gozo la fe y nos acompañe para ser buenos testigos del Señor. Amén.

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