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Parroquia de San Agustín (Melilla)

Publicado: 02/12/2012: 1802

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada en la parroquia de San Agustín, en Melilla el 2 de diciembre de 2012

PARROQUIA DE SAN AGUSTÍN

(Melilla, 2 diciembre 2012)

 

Lecturas: Jr 33,14-16; Sal 24. 1Tes 3,12-4,2; Lc 21,25-28.34-36.

 

1.- En este primer domingo de Adviento el Señor nos exhorta a prepararnos para su venida. Hemos empezado en la oración inicial, en la oración colecta pidiéndole al Señor que, en nosotros los fieles, en este inicio de Adviento, «avive el deseo de salir al encuentro de Cristo». Pero cuidado, no somos nosotros los que vamos, Cristo está lejos, y vamos nosotros a buscarle. Es al revés. Es Cristo que viene a nosotros, es Cristo quien se ha encarnado, es Cristo que ha tomado nuestra carne humana, se ha hecho hombre y ha padecido las limitaciones del ser humano: el hambre, la sed, las necesidades biológicas, ha sufrido e incluso ha aceptado la muerte. Él ha venido.

La actitud que se nos pide es salgamos al encuentro de Cristo, pero a ese Cristo que llega a nosotros, que se acerca, que se hace pequeño. Lo encontramos débil en un pesebre, lo encontramos débil en la cruz.

Los Santos Padres cuando comentan la venida de Jesús hablan siempre de dos venidas: una, la venida de Cristo en pobreza, en limitación, en la historia, hace dos mil años; ya sabemos la historia. Y otra venida, la segunda, que vendrá glorioso, resucitado, Juez, como dice el prefacio que hoy rezaremos, que nos habla de las dos venidas.

 

2.- Hemos de aceptar su primera venida para estar preparado a la segunda. En este tiempo intermedio en el que vivimos Jesús está presente de forma permanente. A ver, decidme una forma de presencia del Señor entre nosotros, ¿de qué forma está presente Jesús entre nosotros ahora? Él vino hace dos mil años, nació en Belén, murió en Jerusalén y resucitó, y está en el cielo. Y Él vendrá desde el cielo como Juez glorioso.

Pero, y ahora, ¿cómo está presente Jesús entre nosotros? Decidme al menos una forma de presencia, los niños o los mayores, alguno, a ver. (Respuesta de un fiel: en la Palabra). La Palabra de Jesús, la Palabra de Dios que hemos escuchado es una forma de presencia, es como leer una carta que nos ha escrito con amor. Muy bien. A través de su Palabra.

¿Otra forma de estar presente? (Respuesta de un niño: La Eucaristía). La Eucaristía. Esa es una presencia especialísima, única. Está en el Santísimo Sacramento del altar, está en la Eucaristía que estamos celebrando; y, además, está de una manera real, sacramentalmente. No lo podemos tocar, por supuesto, como lo tocaron los apóstoles, porque ahora está glorioso y no se le puede tocar, pero está sacramentalmente a través del sacramento de la Eucaristía.

¿Otra forma de presencia? (Respuesta de un fiel: estando reunidos en el Señor). La Asamblea de cristianos se reúne en su nombre, muy bien. Y Cristo cuando dos o más se reúnen en su nombre para rezarle se hace presente. Una presencia, digamos, de compañía, una presencia de intersección, Él es el mediador entre Dios y los hombres. Se hace presente mediando, haciendo de puente, es el gran Pontífice.

¿Otra presencia? (Respuesta de un niño: en el corazón). En el corazón, es una forma de presencia. A través, en este caso, del Espíritu Santo. El Espíritu a nuestro espíritu le da el don, le da la fortaleza y gracias al Espíritu si le abrimos, –cuidado, porque si está cerrado el corazón no viene–, Jesús y su Espíritu Santo habitan dentro de nosotros.

Quiero que me digáis otra presencia. (Respuesta de un niño: atendiendo a los pobres). Atendiendo a los pobres, muy bien. Yo diría pobres en el sentido amplio. Pobre no es sólo el que no tiene para comer, pobre es el que está solo y no tiene a nadie, pobre es un enfermo, pobre es un encarcelado, pobre es un anciano. Los pobres que Jesús dice los tendréis siempre entre vosotros (cf. Mt 26,11) es una forma de presencia. A lo que hagáis a estos mis hermanos, a estos pequeños, a estos pobres, me lo hacéis a mí (cf. Mt 25,40).

Si recordáis antes os he animado a pedir perdón porque a veces Jesús pasa cerca de nosotros con un rostro que no nos imaginamos como Jesús. A través de un pobre, de un enfermo, de un mendigo, de un necesitado cualquiera. Ese es Jesús que pasa cerca de nosotros. Esa es otra presencia. Y el Señor nos anima a acogerlo. Si no sabemos acoger a Jesús, a los pobres físicamente, a quienes vemos, si no amas a tu hermano a quién ves, ¿cómo vas a amar a Dios a quien no ves? (cf. 1 Jn 4,20). Todo eso son formas de prepararnos a la segunda venida y a la celebración de la primera, que es la Navidad. Muy bien.

 

3.- Ahora otra idea. ¿Cuál es la actitud que el Señor nos pide para vivir así, para prepararnos a su venida? ¿Uno puede esperar su venida estando tumbado en la cama, o descansado sin hacer nada? Es decir, “como Jesús viene, yo me tumbo, me doy la ‘vida padre’ o la ‘vida bartola’ y ya llegará”. ¿O Jesús nos pide una espera de otra forma? ¿Qué creéis? ¿Nos pide una espera de brazos cruzados o una espera activa, dinámica? (Respuesta de un niño: activa). Una espera activa. Nos lo ha dicho en el Evangelio el mismo Jesús: “Cuidado no se os embote la mente con lo mismo que con vuestros paisanos que no creen, con cosas que os obnubilan los ojos y cierran el corazón; cuidado, no os embotéis, no os durmáis, estad despiertos, abrid los ojos” (cf. Lc 21,34-36). Es una espera activa.

Hemos pedido en la oración colecta que nosotros esperamos la venida de Jesús con buenas obras, haciendo cosas buenas, no esperando pasivamente a que llegue y me encuentre dormido, sino viviendo con esperanza, con alegría, con dinamismo, haciendo obras buenas, aceptando al hermano que está junto a mí, perdonando cuando tenga quejas, quitando tensiones, comprendiéndole, ayudándole. Eso de cada al hermano.

Y de cara a Dios dándole gracias, pidiéndole perdón, adorándole, alabándole, escuchando su Palabra. Es una espera activa, muy activa.

 

4.- Ahora, en conclusión, ¿cómo vais a esperar vosotros al Señor? ¿Qué vais a hacer para que no os encuentre dormidos y estéis despiertos e iluminados con la luz? (Respuesta de un niño: ayudar a los pobres). Ayudar a los pobres. Bien, pero en una forma concreta, no así ayudar sin saber qué. (Apunta el párroco: el día 14 tenemos una recogida de alimentos). Pues esto ya es una acción.

A ver, ¿otra forma de esperar al Señor de manera activa? ¡Ya no vais a hacer nada más! El día 14 vais a ayudar a los pobres y el día 15 os tumbaréis en la cama. A ver, ¿algo más? (Respuesta de un niño: amando a los demás). Amando a los demás. Bien, pero esto hay que traducirlo en una forma más concreta, porque los demás también son los papás, y los hermanos, y los compañeros de clase, y los colegas de trabajo…

Ahora desearía que me dijerais una cosa más concreta de cara a Dios. ¿Qué vais a hacer de cara a Dios, directamente a él? (Respuesta de un niño: ¡rezaaaaaar!) ¡Hombre, menos mal! Rezar, a Dios se le reza, se le alaba. Rezar. Por ejemplo, la celebración dominical como mínimo eso es una forma de alabanza; pero todos los días un momento de oración, pidiéndole a Jesús con fuerza: “¡Ven Señor Jesús!”. Eso es lo que nos dice la liturgia de estos días, que le pidamos: “¡Ven Señor Jesús! Nos haces falta. Te necesitamos. Necesitamos tu presencia y tu ayuda”. Rezad.

¿Algo más? (Respuesta de un niño: escuchar la Palabra de Dios). Escuchar la Palabra de Dios o también, además de escuchar, leerla y meditarla. Os animo a que leáis algún pasaje de preparación, o bien de los Evangelios, o bien del profeta Isaías, por ejemplo, o las lecturas de los domingos que toca.

Hay muchas formas por tanto para prepararse. A los demás hemos dicho: ayudando, visitando a alguien que pueda estar solo, ayudando a los demás. Y de cara a Dios como hemos dicho. Son dos formas de preparación.

Así quiere el Señor que nos preparemos para celebrar la Navidad, la Natividad del Señor, en este tiempo de Adviento.

 

5.- No podemos dejar de nombrar a alguien, una persona, no Dios, una persona muy importante en nuestra fe que gracias a esa persona Jesús ha podido encarnarse. Se llama… (Respuesta de un niño: ¡La Virgen María!). La Virgen María es el modelo de cómo preparar la Navidad y cómo vivir el Adviento. Ella acogiendo a Jesús en su seno, pero sobre todo en su corazón por la fe, fue madre y nos regaló a Jesús. Ella nos enseña cómo acoger a Jesús.

Por tanto, dentro de pocos días vamos a celebrar la fiesta solemne de la… (Respuesta de los niños: ¡Navidad!). Antes de la Navidad…, la semana que viene… ¿Qué fiesta de una persona importante vamos a celebrar? (Respuesta de los niños: La Inmaculada). La Inmaculada. Celebrando esa fiesta le pedimos a Ella que nos ayude a prepararnos, porque Ella es Madre de Jesús, pero Él nos la regaló como Madre; por tanto, es Madre nuestra.

¿Ha quedado bastante claro? Acompañado de la Virgen vamos a prepararnos de manera activa a esa venida del Señor.

Continuamos ahora nuestra celebración, esta acción de gracias en la que se hace presente de forma especial Jesús. Por tanto, hoy también llega y viene a nosotros, abrámosle el corazón para recibirle como lo hizo la Virgen María. Que así sea.

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