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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, viernes 3 de julio

Publicado: 29/06/2020: 79287

Santo Tomás

Felices porque creemos sin haber visto. La bienaventuranza de la fe. Esta, al menos, nos la podemos aplicar.

Tomás no estaba presente. Le tocaría tirar la basura o ir por provisiones a la tiendecita de la esquina.

Jesús acababa de morir y estaban todos llenos de miedo confinados entre cuatro paredes. Estarían rumiando sus infidelidades y cobardías ante la reciente traición al amigo. ¡Cuánto tenía que doler eso! Todo a oscuras. Y es que cuando Cristo no está, anochece.

Diálogo improvisado. Mientras estabas haciendo los mandados, se ha presentado el Señor y lo hemos visto. Dejad de fumar cosas raras, les diría. Se resistía a creer a la comunidad.

Si no toco y veo la señal de los clavos, lo que me contáis no es más que un bulo de esos que corren por las redes sociales jerosolimitanas. Fake news. Tan antiguo y tan actual.

Ocho días después se presenta de nuevo Jesús. Como siempre trae la paz. Ahora Tomás sí estaba. Jesús directo al grano. Palpa, toca, mete tus dedos y apaga aquí todas tus dudas.

La respuesta de Tomás me traslada a Latinoamérica. Eucaristías en las que al alzar el Cuerpo y la Sangre de Cristo durante la consagración siempre escuchabas en voz cálida y cariñosa un “Señor mío y Dios mío”, lleno de fe y humildad sobrecogedoras.

Tomás, en otra ocasión, le había preguntado: "Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?". Seguro que encontró la respuesta. El camino es la fe.

¿Ver para creer o creer para ver? Cuando crees empiezas a ver y a encontrarte a Jesús presente y vivo en todas partes.

Fe: ver las llagas del hermano y confesar “Señor mío y Dios mío”. Las llagas de Cristo siguen abiertas. No solo contemplarlas y compadecerlas. Tratar de aliviarlas.

Cito para terminar a Francisco: “Para tocar al Dios vivo no hay necesidad de hacer un curso de actualización, sino entrar en las llagas de Jesús, y para ello basta salir a la calle”.

¡Nos rezamos!

 

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote