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Dolores y Gozos de la Casa Joven San José

Casa Joven San José
Publicado: 26/02/2021: 1932

AÑO DE SAN JOSÉ

Hasta finales de marzo pueden ver cada sábado un nuevo vídeo en la cuenta de Instagram de la Casa San José, presentando uno de los dolores y gozos de San José. Una de las muchas iniciativas de este hogar para jóvenes en riesgo de exclusión social, en este Año de San José convocado por el papa Francisco.

Amigos, colaboradores, voluntarios y los propios habitantes de la Casa comparten en las redes sociales, en poco más de 1 minuto, un aspecto de la vida de este gran santo y lo actualizan, desde su propia situación vital, concluyendo con una petición de este mundo mal herido por la pandemia. 

Es una de las muchas iniciativas que ponen en marcha en esta Casa para vivir con más profundidad el Año de San José convocado por el papa Francisco. «Nos pusimos muy contentos con este año porque la Casa Joven lleva su nombre y queremos vivir en la casa esa misma experiencia de san José con un hijo que no era biológicamente suyo: guiarlo, acompañarlo y prepararlo para la vida. Es un poco lo que hacemos aquí y queremos vivir también», explica Pedro Millán, responsable de la Casa Joven San José

«Los dolores y gozos podían ser una buena oportunidad para profundizar en la figura de nuestro santo patrón, desde lo poquito que sabemos de él en el Evangelio. Está siendo una experiencia muy bonita porque se trataba de mostrar en redes, desde el corazón, lo que cada uno vive», añade Pedro Millán. 

En este Año de San José «queremos reflexionar mucho más sobre su figura, conectar con él, comunicarnos con él, rezar con él, entenderlo, ver su preocupación por Jesús y María, ver también que era un hombre justo que tenía su vida en manos de Dios, es decir, descubrir toda la grandeza de san José y poder también transmitirla, comunicarla y vivirla. Y, al igual que san José, poner todo en manos de Dios, sobre todo en esta situación que estamos viviendo de pandemia que a veces nos cansa y nos supera», concluye.

Cómo nace la Casa Joven San José

En Málaga existe una Casa que acoge a jóvenes en situación de riesgo, con dificultades familiares para continuar sus estudios, o que vivan un proceso que dificulte su desarrollo integral y deseen dar un paso adelante. Es la Casa Joven San José, un hogar en el que rebosa la esperanza y que coordina Pedro Millán. Está configurada como una asociación civil y religiosa sin ánimo de lucro que trabaja por y para los jóvenes. Ayudan a chicos tutelados por la Administración que, una vez alcanzada la mayoría de edad, continúan en la misma situación de desamparo, pero ahora sin ayudas; y también atienden a jóvenes con familias desestructuradas y/o dificultades en los estudios.

«Todo comenzó en Méjico, donde estuve viviendo un año en una casa que acogía a chavales huérfanos a partir de 14 años. Cuando regresé a Málaga comencé a trabajar en el Colegio de las Madres de Desamparados y San José donde atendía a un grupo catequesis con chicos que tenían alguna dificultad en la familia. Algunos padres me pidieron ayuda para que sus hijos pudieran continuar los estudios. Todo esto me iba golpeando fuerte y, cuando uno de los chicos, acogido en un centro de menores, me pidió que fuese su familia, ahí comenzaron los trámites de lo que se convertiría en la Casa Joven San José, con la autorización del Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. Llegó otro chico cuyos padres estaban viviendo un proceso doloroso de separación, y siguieron llegando más chicos con dificultades y problemas… y formamos un hogar», relata Pedro Millán.

Y es que, estos chicos, al cumplir la mayoría de edad, se veían totalmente desamparados, «¿cómo ayudarles a que continuaran su formación y se desarrollen de forma integral? ¿Cómo ayudarles a que puedan retomar el contacto con sus familias, que sanen las heridas del pasado? Esos son los objetivos de esta Casa y por eso elegimos como nombre "Casa Joven San José", porque intentamos ser padres de estos chicos como lo fue san José», esa es la historia de esta casa. 

Una llamada

Cuando le preguntas a Pedro cómo fue que sintió esta llamada, cómo decidió consagrar su vida de esta manera, Pedro responde que «es un proceso, todavía no he descubierto del todo lo que el Señor quiere de mí, todavía le sigo preguntando cada día por qué tanta inquietud en mi corazón con los jóvenes que están en la calle, los que salen del centro o los que vienen inmigrantes, que ven cómo sus sueños e ideales se quedan truncados. La vocación que yo siento es la de ser padre de estos chicos que carecen de él o intentan recomponer la imagen que tienen de él. Por otra parte, es cuestión de misericordia, es decir, el Señor me llama a que, ya que yo he experimentado esa misericordia en mi vida (del Señor conmigo), que yo quiera a los demás, con todas sus miserias y pobrezas. No se trata de una llamada a formar ni a crear nada, sino más bien es una vocación a vivir algo, que voy descubriendo y respondiendo poco a poco».

En este tiempo de mascarillas, la mirada habla más que nunca, y la de Pedro deja claro que es feliz, «mucho. No me veo viviendo de otra manera. Por supuesto, llegan las dificultades y los momentos complicados, pero soy realmente feliz cuando estoy para los demás y para el Señor. Y creo que los chicos también son felices, pero seguro que te lo pueden explicar mejor ellos», añade.

Así es, Xavier Estil•les Beltrán tiene 21 años y lleva más de 4 años en la Casa, para él, «la casa me hace muy feliz porque es algo que necesitaba en mi vida, ya que no he tenido siempre los recursos necesarios para orientarme, así como para crecer como persona, y la casa nos ayuda a hacer esa función. Es muy necesario hoy en día sitios como la Casa Joven San José, ya que hay muchos más jóvenes en la calle como nosotros hemos estado en su día, que no tienen en quién apoyarse».

Su hermano mellizo, Amaro, reconoce también: «soy muy feliz en la Casa Joven San José porque he encontrado un sitio donde ser querido y querer, que creo que es muy importante, y donde poder conseguir mis propias metas y tener más personas en las que apoyarme. Son unos pilares fundamentales».

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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