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Encuentro de Jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia (Parr. Santa María de la Amargura-Málaga)

Publicado: 21/10/2016: 146

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el Encuentro de Jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia (Parr. Santa María de la Amargura-Málaga) el 21 de octubre de 2016.

ENCUENTRO DE JÓVENES QUE PARTICIPARON
EN LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD EN CRACOVIA
(Parroquia Santa María de la Amargura-Málaga, 21 octubre 2016)

Lecturas: Ef 4,1-6; Sal 23,1-6; Lc 12,54-59.

1.- En este momento de adoración eucarística y de encuentro festivo, de los que participasteis de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia este verano, el Señor nos convoca para darnos fuerzas, para iluminar nuestra vida. Hoy concretamente su Palabra nos dice varias cosas.
San Pablo nos hace una exhortación a vivir la llamada de Dios: «Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados» (Ef 4,1). Hay que ponerse delante del Señor para descubrir cuál es la vocación a la que el Señor me convoca. Eso es cada día, no vale tomar una decisión vital de modo puntual, –es importante y necesaria en ciertos momentos–; pero es cada día para toda persona, para todo cristiano, ya permanezca célibe, casado, soltero, consagrado, misionero. Cada día tiene que vivir y responder a la vocación a la que el Señor le ha llamado.
Según Pablo en su carta a los Efesios esa respuesta a la vocación recibida hay que vivirla según unas formas, concretamente mediante dos maneras:

2.- Siendo «siempre humildes y amables, comprensivos, sobrellevándonos mutuamente con amor; esforzándonos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz» (cf. Ef 4,2-3). Esa es una condición de cristiano. Vive tu vocación a la que el Señor te llama siendo humilde, amable, comprensivo con el que te rodea.
Y la otra característica es viviendo la comunión y la unidad: «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados» (Ef 4,4). Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (cf. Ef 4,5). «Un Dios, Padre de todos» (Ef 4,6). No caben grupitos ni divisiones entre nosotros; no cabe decir: «yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy…» (1 Cor 1,11). No, somos Iglesia, somos una única familia.
Otra cosa es que para ir al Encuentro de la Juventud o para hacer actividades o ir de campamentos, pueda ir con un grupo o con otro, pero es importante que todos vivamos caminando hacia la misma meta y trabajando, incluso, los mismos problemas y los mismos retos.
El delegado diocesano de la juventud, Rvdo. Salvador Gil, me acaba de enseñar el material que acaba de salir y es un instrumento de comunión, como el catecismo es un instrumento de comunión.

3.- Jesús invita a interpretar los signos de los tiempos: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: Va a hacer bochorno, y sucede» (Lc 12,54-55).
Y les reprocha, «hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?» (Lc 12,56).
Hay que abrir los ojos para ver las necesidades, abrir la inteligencia para aportar soluciones a los problemas sociales, familiares que vivís y que tienen otros, para solucionar los retos. Hay que abrir las manos para ayudar a los necesitados, para que tengan lo básico para vivir, para que puedan tener una mínima espiritualidad, para que puedan vivir la fe y el amor.

4.- El Papa ofreció en su discurso escrito para la celebración de acogida de los jóvenes de la Jornada Mundial. En él daba una serie de recomendaciones.
Ser jóvenes capaces de cambiar las cosas. Transformar el mundo según la luz del Evangelio, según Jesucristo.
«Cuando Jesús toca el corazón de un joven, de una joven, este es capaz de actos verdaderamente grandiosos. Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus interrogantes y sus ganas de rebelarse contra todos aquellos que dicen que las cosas no pueden cambiar (…). Les hago una pregunta y ustedes me respondan: “Las cosas, ¿se pueden cambiar?” “Sí” (responden los jóvenes)» (Papa Francisco, Discurso en la ceremonia de acogida de los jóvenes, Błonia-Cracovia, 28.07.2016).

5.- Ser jóvenes que viven, pero no “vegetan”. A ver, ¿cuántos vegetáis y cuántos vivís? La diferencia es clara. Hay que vivir, no vegetar.
«Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a “vegetar”, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella» (Papa Francisco, Discurso en la Vigilia de oración con los jóvenes, Campus Misericordiae-Cracovia, 30.07.2016).

6.- Ser jóvenes dinámicos. «Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde “felicidad” con un “sofá/kanapa (canapé)”» (Papa Francisco, Discurso en la Vigilia de oración con los jóvenes, Campus Misericordiae-Cracovia, 30.07.2016). Los jóvenes que se tumban en el sofá y creen que eso es la felicidad. Para cambiar el mundo, para no vegetar hay que ser jóvenes dinámicos que transformen su vida, que estén siempre con aliciente, con sentido del humor, con ganas de vivir, con ganas de cambiar el mundo. Si uno con veinte años no tiene ganas de cambiar el mundo, cuando tenga ochenta, ¿qué ganas va a tener? Si ahora no tenéis ganas de comeros el mundo, ¿cuándo vais a tener ganas de coméroslo? ¡Ahora es cuando toca!

7. Pedimos la intercesión de la Virgen y de los santos. Responded: «ruega por nosotros».
Santa María, Madre de Misericordia (Responden los jóvenes: ruega por nosotros).
San Juan Pablo II (Responden los jóvenes: ruega por nosotros).
Santa Sor Faustina Kowalska (Responden los jóvenes: ruega por nosotros). Amén.

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