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Lectio Divina con el evangelio del Domingo III de Cuaresma

Publicado: 26/02/2016: 2001

Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga y párroco de Arroyo de la Miel, ofrece esta Lectio Divina con el evangelio del Domingo III de Cuaresma.

Si no os convertís...

Lectura (Lectio)
Este texto, sin paralelos en los demás evangelios sinópticos, nos recuerda la necesidad de conversión. Esta llamada a la recapacitación está apoyada en la paciencia del Señor, que es nuestro viñador y respeta nuestros procesos. Leo atentamente cada párrafo, cada frase del Evangelio, dejando que cale en mí y buscando aquello que me llame la atención.

Meditación (Meditatio)
Ante las catástrofes, sean naturales o sean provocadas por el hombre, nuestra reacción no suele ser como en la antigüedad. Ya nadie piensa que se trate de un castigo divino, como de hecho se hacía en tiempos de Jesús. En nuestra época se piensa más en que Dios nos ha olvidado o directamente nos levantamos en protesta ante un Dios que se nos antoja caprichoso. Sin embargo, los dos acontecimientos que se narran en el Evangelio (y todos los que ocurran a nuestro alrededor, claro está) han de ser leídos desde otra perspectiva. El Señor nos lo recuerda e indica repitiendo una llamada a la conversión. Pero no porque así escapemos del “castigo divino”, sino porque es necesario ese cambio de punto de vista. Para ello, Jesús nos propone una parábola. La imagen de la viña es empleada varias veces en la Escritura para exponer el amor y cuidado que Dios tiene para con su pueblo. En este caso, además, se insiste en la paciencia. El pueblo no da fruto, no está cumpliendo la misión que tiene encomendada… ya por varios años. Pero el viñador se ofrece a cuidarla, a abonarla… se arma de paciencia y actúa con misericordia y ternura. Sin duda “la paciencia de Dios es nuestra salvación” (2Pe 3,12). Nos podemos imaginar al viñador, el próximo año, repitiendo el mismo discurso… porque es eterna su misericordia.

Oración (Oratio)
Es el momento de abrir tu corazón en oración. En la meditación dejamos que Él nos hable, ahora tenemos que responderle. Dale gracias por su paciencia para contigo, pídele que sientas su cuidado constante y misericordioso, impetra su perdón para ti y para los tuyos, para tu comunidad. Sea como sea, no dejes de hablarle, que siempre está escuchando.

Contemplación (Contemplatio)
En este Año de la Misericordia no estaría mal contemplar una vez más esa característica de Dios. Su paciencia, su cuidado, su esmero puesto en el que demos fruto. Es un momento difícil, porque se trata de no pensar, sino dejarse llenar de su amor. Adora y confía; contempla y escucha; déjate embargar por su misericordia.

Compromiso (Actio)
Acabamos este momento de meditación y oración con un compromiso. Si en el evangelio se revela que Dios es paciente con nosotros, hoy nuestra acción puede ir por ejercitar nuestra paciencia y nuestro cuidado por los que nos rodean. Recuerda, ha de ser un compromiso concreto, que puedas revisar en unos días.

Diócesis Málaga

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