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Lectio Divina con el evangelio del Domingo II de Pascua

Publicado: 31/03/2016: 1686

Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga y párroco de Arroyo de la Miel, ofrece esta Lectio Divina con el evangelio del Domingo II de Pascua.

Las manos y el costado

Lectura (Lectio)
Este fragmento de Juan puede dividirse fácilmente en tres partes: una primera aparición, la duda de Tomás y una segunda aparición destinada precisamente al apóstol incrédulo. Al final, encontramos una de las conclusiones del Evangelio joánico. Leo atentamente cada frase del texto, dejándolo entrar en mi corazón.

Meditación (Meditatio)
De nuevo el primer día de la semana, el domingo, es el momento elegido para el encuentro entre Jesús Resucitado y sus discípulos. Para romper el miedo que los atenazaba, el Señor les desea la paz. Es el mismo, pero no lo mismo: sus manos y su costado conservan las llagas, pero su presencia no lleva a la compasión, sino que embarga de alegría. Jesús se coloca en su lugar (en medio de la comunidad) y desde este sitio, envía a los discípulos con la fuerza del Espíritu (hay quien llama a este fragmento el Pentecostés joánico). La ausencia de Tomás en esta reunión sirve para dar una catequesis. Su incredulidad no radica en la posibilidad o no de la Resurrección; en el fondo, no cree en el testimonio de sus hermanos. La renovada aparición del Resucitado comienza con el mismo deseo de paz, para derivar en un encuentro personal. Tomás deja de ser incrédulo para confesar su fe de manera breve pero perfecta. La bienaventuranza con la que termina el encuentro se hace realidad no sólo en santo Tomás, sino en cada uno de los que creemos en Jesús sin haberlo visto. Por eso el final del texto remarca fuertemente la finalidad del Evangelio. Su objetivo no es otro que el de favorecer y hacer crecer la fe… porque así compartiremos la Vida (con mayúsculas) que nos trae Jesús, el Mesías e Hijo de Dios.

Oración (Oratio)
Dichosos los que crean sin haber visto. Como tú y como yo, que creemos por lo que nos han contado.
La oración de hoy puede muy bien convertirse en una intercesión por tantos que necesitan “pruebas” para creer; pero también en una acción de gracias por la fe que te han regalado tantos y tantos testigos que han pasado por tu vida. Por último, también puede ser una petición al Señor para que aumente tu fe y la de tu comunidad o parroquia.

Contemplación (Contemplatio)
«Señor mío y Dios mío». Esta confesión de santo Tomás puede servirte de jaculatoria en este momento de contemplación. Repítela, repítesela a Jesús, que quiere hacerte feliz.

Compromiso (Actio)
Tomás ha encontrado al Señor y experimentado su vida en sus llagas. El compromiso de esta semana puede llevarte a encontrar a Jesús Resucitado en las manos y el costado de tantos hermanos que sufren hoy día. Visitar una residencia, acercarte a casa de algún enfermo… en ellos podrás experimentar la cercanía del Señor.

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