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Lectio Divina con el Evangelio de este domingo

Publicado: 13/02/2015: 12097

LECTIO

La intervención de Jesús, en el evangelio de este domingo, no solo cura al leproso sino que le devuelve su dignidad y le saca de la marginación a la que estaba sometido por sus paisanos. El contacto con Jesús regenera radicalmente la vida del ser humano. Con el deseo de que regenere también la mía me acerco a este texto evangélico.

MEDITATIO

La curación ocurre en la salida de Jesús a los pueblos y aldeas, que según Él, es su misión (Mc 1,38-39): llevar la Buena Nueva a todos. El relato tiene dos partes bien definidas. La primera cuenta la curación y la segunda recoge un diálogo con el hombre curado. Me fijo primero en la curación.
Se trata de un enfermo de lepra. Esta enfermedad tenía entonces connotaciones que no tiene ahora en nuestro tiempo, recogidas en Lv. 13; 14. La lepra fue una de las plagas del Éxodo y era considerada como un castigo de Dios por los pecados de los israelitas (Nm 12,10-16). Los leprosos eran impuros y transmitían su impureza, por lo que eran forzados a vivir fuera de la ciudad. Por eso es muy llamativoque Jesús deje que se acerque a Él, e incluso le toque para curarle. Lo normal es que hubiera quedado contaminado y, sin embargo, es el leproso el que
resulta curado. Me fijo en el contraste entre la imagen que tenían de Dios aquellos hombres y el amor que transparenta la acción de Jesús. En la segunda parte se recoge el dialogo con el enfermo ya curado, Jesús le invita a dar un paso más, a movilizarse para recobrar de nuevo su dignidad y así poderse reintegrar nuevamente a la sociedad como un ciudadano de pleno derecho. Sin embargo Jesús también queda “tocado” socialmente (Mc. 1, 45b) al rebelarse contra las normas, queda excluido, situado en los márgenes de la sociedad. Pero la gente no repara en la exclusión social del Maestro sino todo lo contrario: la fama de Jesús se extiende y son cada vez más lo que acuden a él.

ORATIO

El leproso del texto llega a Jesús desde la fe. «Si quieres, puedes limpiarme». ¿Cómo me acerco yo a Jesús? ¿Desde qué actitudes? ¿Qué espero de Él? Le pido al Señor que me enseñe a orar, desde la confianza absoluta de que Él me acoge y escucha.
 

CONTEMPLATIO

También yo tengo algunas manchas en mi vida. Las presento a Jesús desde el silencio, sabiendo
que solo Él con su mirada de amor y gracia puede curarme y devolverme de nuevo mi dignidad de hijo de Dios.

ACTIO
Las normas del judaísmo segregaban a mucha gente por diversos motivos. Jesús, integra y devuelve a la comunidad. ¿Qué hago yo con los marginados?

Diócesis Málaga

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