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Bendición de la Cena de Navidad

Publicado: 23/12/2019: 9969

El sacerdote diocesano Lorenzo Orellana Hurtado ofrece una fórmula para bendecir la Cena de Navidad en familia.

I. Un abuelo o la persona de más edad, dice:

Bendecir es decir bien, por tanto, queremos decir bien de Dios y que Él diga bien de nosotros, de nuestra familia y de esta cena de Navidad que vamos a compartir.

Una de las más bellas bendiciones es la que dice el sacerdote al ofrecer el pan en la Santa Misa:

“Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan fruto de la tierra y del trabajo del hombre que recibimos de tu generosidad y que ahora te presentamos: el será para nosotros, pan de vida.” Ahora, tras el recuerdo de esta bendición, en silencio, cada uno bendice a Dios por lo que él quiera.

II. Tras el breve silencio, la abuela u otra persona, dice:

Repitamos todos las primera palabras de la bendición del sacerdote en la Misa: -Bendito seas por siempre. Señor.

(Todos: -Bendito seas por siempre. Señor).

Después de recordar la celebración de la Eucaristía, que es el regalo más grande que Jesús nos hizo antes de su muerte, démosle gracias, porque es la noche en que celebramos su Nacimiento.

Así, que cada uno de nosotros diga ahora, en voz alta, unas breves palabras de acción de gracias, porque es Navidad…

III. El Padre de familia agradece el trabajo de los que hacen posible el pan y pide por los que no lo tienen, diciendo:

Se nos ha recordado que el pan es fruto de la generosidad de Dios. Y lo es, porque el pan ha necesitado del sol, la tierra y el agua, que son regalos de Dios, autor del universo. Pero también ha necesitado del trabajo del hombre, pues el hombre: siembra el trigo, lo siega, trilla, muele, amasa y hornea. Por eso, ahora, vamos a dar gracias a cuantos trabajan y hacen posible que no falte el pan en la mesa de los hijos; y vamos a pedir por los que no tienen trabajo o pan. Así que, en silencio, cada uno presenta su petición al Señor.

IV. Tras el silencio, la madre bendice diciendo:

Esta cena es muy especial, pues celebramos que Jesús se hizo hombre. Se hizo hombre, porque el amor de Dios es tan grande que el Padre así lo quiso; y el Hijo, así lo quiso; y el Espíritu lo llevó a acabo en una mujer, María, y ella con el Espíritu Santo, así lo quisieron.

Por todo esto, pido a Dios por todas las madres y por todos sus hijos. Y como la mejor y más breve acción de gracias es la Palabra Gloria, que cantaron los ángeles una noche como esta. Recemos unidos el Gloria al Padre…
(Todos: Gloria al Padre y…).

V. Tras el rezo del Gloria alguien puede decir:

Antes de iniciar la cena, el hijo más pequeño también va a decir algo.

Y el niño dice:

Te agradezco, Niño Jesús, la alegría de esta mesa. Y te digo: Bendice a nuestra familia y a todas las familias. Bendito seas por siempre, Señor.

(Todos: Amén).

Lorenzo Orellana

Sacerdote diocesano

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