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Sacerdote casado y con una comunidad muy familiar

Publicado: 11/05/2021: 5667

Comunidad greco-católica

En España hay cerca de 100.000 católicos ucranianos. La comunidad greco-católica presente en Málaga tiene su sede en la iglesia de San Felipe Neri, aunque comenzó su andadura en la de San Ramón Nonato.

La comunidad está formada por personas de los países del este de Europa que en su emigración han llegado a Málaga. En la actualidad son unas 200 las que participan en cada una de las Misas que se celebran los sábados a las 10 horas y los domingos a las 11 horas. Con la reducción de aforo, las celebraciones propias de la pasión y resurrección se han trasladado a Santa Rosa de Lima para poder acoger a más personas con la distancia.

Román Hamratsey, sacerdote greco-católico en Málaga, lleva más de 14 años en Málaga, donde atiende a sus compatriotas, que se sienten una gran familia. Román se ordenó ya casado con Tatiana, como permite el rito greco-católico, y tienen dos hijos. «Los ucranianos tienen una fe muy fuerte», explica Román Hamratsey. Los fieles residentes en la diócesis viven su fe sin olvidarse de su país. Preocupados por el recrudecimiento de la guerra que vive Ucrania desde hace 7 años y que se ha cobrado unas 14.000 vidas según la ONU, estas personas han celebrado varios actos de oración por la paz en su país, como los que les congregaron en la plaza de la Marina al inicio del conflicto. «Seguimos teniendo allí nuestras raíces, y muchos residentes en Málaga tienen familia allí y tratan de estar informados de la situación actual por todos los medios posibles, aunque no es fácil porque se encuentra mucha desinformación», explica el sacerdote.

SACERDOTE Y CASADO

Tras el cisma de Constantinopla, se separó de la obediencia romana en 1054, pero se unió de nuevo a la Iglesia Católica en 1696 y lo hizo con tres condiciones: seguir con su liturgia, su tradición y su disciplina. Una de esas tradiciones es que el sacerdote puede escoger entre el celibato o el matrimonio, pero solo le es posible casarse antes de ordenarse de sacerdote. Si escoge ser célibe antes de ordenarse, el sacerdote deberá mantenerse célibe una vez ordenado. Asimismo, los obispos son escogidos entre los sacerdotes célibes. Este es el caso de Román Hamrastey, sacerdote ucraniano de rito bizantino, que desarrolla su ministerio en la diócesis de Málaga desde hace 14 años y que atiende las necesidades pastorales de la comunidad ucraniana afincada en la diócesis malacitana. «Vuestro patrimonio religioso, cultural e histórico es un tesoro para toda la Iglesia que hay que preservar y mantener vivo», reconocía el cardenal Osoro a los sacerdotes católicos de rito oriental presentes en España en el primer encuentro del Ordinariato para los católicos orientales en España celebrado en mayo de 2017 en Madrid.

FAMILIA UNIDA, TAMBIÉN ANTE EL COVID

Durante los meses más duros de la pandemia del Covid-19, la comunidad grecocatólica se encontró también con la imposibilidad de celebrar el culto públicamente, pero no por ello detuvo su actividad.

Como explica el sacerdote ucraniano, «tenemos nuestra cuenta en Facebook y celebrábamos las Misas online, en dos horas para poder favorecer la participación, con la asistencia de unas 120 o 130 personas. También tenemos un grupo de WhatsApp de la comunidad donde están casi todos los fieles y nos comunicamos mucho en esos momentos.

La pandemia ha hecho más visible aún la unión de los miembros de esta comunidad entre sí. «Cuando alguno enferma, le atendemos; si pierde el trabajo, le ayudamos a encontrar otro; si  no ha podido salir por causa del Covid, le hemos ayudado a hacer la compra, a atenderlo como hemos podido. Estamos juntos para celebrar y para vivir el día a día. Somos como una gran familia, que además se siente unida a la Iglesia de Málaga», afirma Hamratsey.

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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