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A Cristo le urges tú. ¡Síguele! No tengas miedo

Publicado: 06/10/2011: 2738

Poner a Cristo en el centro del corazón, ese es el reto, el mayor que tiene la juventud de esta era y la de todos los tiempos. El altísimo “trofeo” que nos espera lo obtienen los audaces, los que nada temen, aquellos que no se aferran a lo efímero ni temen al qué dirán, y transitan con paso firme por senderos cuajados de esperanza.

La Universidad es, entre otras cosas, un lugar donde muchos “queman” sus ideales, un espacio en el que otros comienzan a desplegar el inmenso potencial que poseen, una inolvidable etapa de la vida en la que los sueños y las realidades se confunden, y una oportunidad para crecer y compartir lo mejor que tenemos.

En lo concerniente a la fe, en el momento actual una gran mayoría de jóvenes no tiene problemas en confesar a sus íntimos que es creyente. No se esconde cuando se trata de compartir eventos de la envergadura de la Jornada Mundial de la Juventud y amparado en la multitud celebra su creencia con el gozo de saberse acompañado en ese mismo camino. Incluso puede que esté inserto en alguna comunidad o movimiento eclesial, que participe en acciones solidarias, y se sienta movido por un resorte interior, que sólo él o ella conocen, a luchar en su día a día por la fe que profesan. ¿Por qué muchos al llegar a la Universidad guardan silencio? Cuando el Beato Juan Pablo II, impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud, el 20 de agosto de 1989 se dirigió a los jóvenes del mundo entero en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela, diciéndoles en nombre de Cristo, “¡no tengáis miedo a ser santos!”, estaba recordando la urgencia con la que Él apremia a todos a seguirle aspirando a las más altas cimas que aguardan al ser humano.

Este mensaje, siempre actual y revivido ahora, está dirigido a vosotros, a los que no tenéis miedo de reconocer que seguís a Cristo, a quienes se declaran agnósticos o ateos, a los que no aceptan a la Iglesia, a los que no entienden lo que está pasando a su alrededor, a los que tienen necesidad de dar su vida y no saben cómo hacerlo, a los que teniendo a mano alguien que les ayude aún experimentan el temblor del encuentro con Él…

Cristo sabe de qué tenemos necesidad, conoce lo que hay en el fondo de nuestro corazón, nos entiende, nos interpela, nos espera, nos necesita, nos acompaña... Lo ha recordado este año nuevamente el Papa Benedicto XVI ante una espectacular marea de jóvenes que pasearon la frescura de su fe por la capital de España imponiéndose a cualquiera de los contratiempos que se presentaron, incluidos los atmosféricos, con un espíritu encomiable. El Santo Padre, ante los jóvenes que le acogieron en la Plaza de la Cibeles, el 18 de agosto de 2011, hizo notar: Cuando no se camina al lado de Cristo, que nos guía, nos dispersamos por otras senas como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoístas, la de propuestas halagadoras pero interesadas, engañadas y volubles, que dejan el vacío y la frustración tras de sí […]. Queridos amigos: sed prudentes y sabios, edificad vuestras vidas sobre el cimiento firme que es Cristo.

Ahora, el día después, hay que actuar. Para ello contamos con la gracia de Cristo, y eso nos hace invencibles porque para Él todo es posible. Así lo entendió el joven Pier Giorgio Frassati, quien, siendo hijo del fundador del periódico La Stampa de Turín, nunca recibió de su acomodada familia noticias de la fe, pero una fuerza que brotaba de su interior hizo de él un líder universitario que le llevó a  hacer frente a las tendencias de diverso calado que pululaban por las aulas y pasillos de la Universidad. Defendió con bravura las propuestas apostólicas que puso en marcha en ese paraninfo y no se dejó amedrentar por nada ni por nadie. Esta íntima convicción fue el canon de su vida: “Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin mantener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando... Incluso a través de cada desilusión tenemos que recordar que somos los únicos que poseemos la verdad”. Con su arrolladora personalidad conquistó los corazones de los turineses y luego del mundo entero cuando fue beatificado por Juan Pablo II el 20 de mayo de 1990. Seguro que hay más “Frassatis” en los corredores de la Universidad de Málaga. ¡Dejémonos ver; no escondamos nuestra fe!

La Pastoral Universitariade Málaga está viva; no es un ente abstracto. Tiene el privilegio de contar con un pequeño espacio en el que todos tienen cabida: los que se hallen en las circunstancias mencionadas anteriormente o en otras no reseñadas. Estamos en el despacho B-11 de la Facultad de Ciencias de la Educación, un lugar fácilmente reconocible por el que transitan cada día cientos de jóvenes, por hallarse justo al lado de la cafetería. Nos podemos encontrar tanto por las mañanas como por las tardes, compartir propuestas, ideas, sugerir otras nuevas, vincularnos a las actividades que ya están en marcha... Os esperamos.

El apremio de Cristo va dirigido también a los párrocos, a los líderes de movimientos, a los educadores, a los padres de familia, etc., a todos los que tienen el gozo de convivir con jóvenes y universitarios, así como la responsabilidad de formarlos. Entre todos haremos posible que continúe germinando esta realidad eclesial logrando que Cristo esté presente en la Universidad.

Isabel  Orellana

Autor: diocesismalaga.es