NoticiaLiturgia

FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, jueves 4 de junio

Publicado: 01/06/2020: 49174

A propósito de que hoy es la fiesta de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, seguro que ya sabías que tú, si estás bautizado, también eres sacerdote. Te lo recuerdo porque me he encontrado un montón de gente que no lo sabía.

Vocación sacerdotal. Dime sinceramente si cuando escuchas hablar de “vocación sacerdotal” te lo aplicas a ti mismo o solo piensas en esa pequeña porción del pueblo de Dios que recibió el sacramento del orden.

Todos por el bautismo fuimos ungidos como sacerdotes. Somos un pueblo sacerdotal, que no es lo mismo que clerical. De tanto acentuar el sacerdocio de los presbíteros se ha desvanecido casi por completo el sacerdocio común. No solo estamos consagrados los que hicimos votos o promesas, sino todos los que recibieron el bautismo.

El sacerdote del Antiguo Testamento ofrecía holocaustos y ofrendas de animales para sus ritos. Jesús inaugura un nuevo sacerdocio. Ahora el rito es la vida. Su sacerdocio consiste en la ofrenda de su existencia. El nuestro también.

Se presenta Jesús en su hora decisiva. Y renueva su sacerdocio, su entrega. Getsemaní. No fue fácil, pero no se echó atrás. Su vocación y misión: la voluntad del Padre, aunque tuviera que beber un cáliz amargo, aunque sus amigos no velarán con él. Hágase.

El otro día le preguntaban a un conocido entrenador de fútbol a qué dedicaba sus días. Su respuesta fue: 24 horas consagrado al fútbol. Despierto o dormido en mi cabeza solo hay fútbol.

Consagración de toda la existencia. Como el sacerdocio, el de cada bautizado. Consagración no a tiempo parcial con espacios de la vida donde Dios se queda fuera. Con el reino en el centro del corazón. Una vida entregada hasta el fin como la de Jesús Sacerdote.

¿Y el sacerdocio de los curas? No es para estar por encima de la comunidad como los jefes de este mundo. Don recibido únicamente para ponerse al servicio del sacerdocio común del pueblo de Dios ocupando el último lugar. Grave responsabilidad. Bella vocación.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote