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Nostalgia de Dios

Publicado: 13/10/2010: 922

El hombre ha sido creado “a imagen y semejanza de Dios”, ha sido creado para amar, porque Dios es Amor. Y en la medida en que ama y se siente amado, encuentra su alegría y su plenitud; se ve realizado. Pero amar exige gran entrenamiento y una libertad interior que no es fácil conseguir. Jesucristo nos libera para amar y nos da el Espíritu, que es la fuente inagotable de un amor que se renueva cada día y se traduce en obras.

Es posible que una parte de la violencia, del agobio y del malestar que afecta a la cultura vigente proceda del olvido de Dios y de la consiguiente incapacidad de amar. Es la rebelión de nuestra humanidad, que se ve privada de sus raíces y de su meta. En algún sentido, el repuntar de supersticiones, de echadores de cartas y de prácticas de Tarot es un grito desgarrador de nuestra hambre de Dios. Entre esta amalgama de supersticiones, resuenan las palabras de san Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”.

También, las sabias recomendaciones del Deuteronomio: “Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en esa tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes, de aguas profundas que brotan en el fondo de los valles y en los montes… Cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas construido hermosas casas y las habites, cuando se multiplique tu ganado mayor y menor, tu plata, tu oro y todos tus bienes, que no se engría tu corazón ni te olvides del Señor… Y no digas: con mis fuerzas he conseguido todo esto. Acuérdate del Señor tu Dios. Él es quien te ha dado fuerza para adquirir esa riqueza”.  

Artículo "Desde las azoteas"

Autor: Juan Antonio Paredes

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