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Otro tipo de ejercicios

Publicado: 19/11/2010: 833

La vida moderna es más sedentaria, especialmente en las ciudades. De ahí que los médicos nos recomienden que hagamos ejercicio físico; y a las personas mayores, que caminemos como mínimo una hora cada día.

Es bueno para mantenerse en forma y para evitar enfermedades. Algunos van más lejos y se apuntan a un gimnasio o a un grupo de senderismo. Son formas diversas de cumplir el adagio latino: "Mens sana in córpore sano".

Me pregunto por qué tan pocas personas dedican tiempo y energías al cultivo del espíritu, a mantener en forma la dimensión más noble de los humanos. Porque también el desarrollo interior exige su parte de ejercicios. Los católicos los llamamos "ejercicios espirituales" y recomendamos vivamente su práctica. Precisamente el próximo domingo los van a comenzar un importante grupo de sacerdotes de nuestra diócesis. Aunque esta práctica intensiva se realiza una vez al año, es costumbre dedicar a dichos ejercicios un tiempo cada mes: una mañana o una tarde.

Los mejores gimnasios son las casas de espiritualidad, pero pueden servir otros lugares que faciliten la serenidad y el silencio. Estos ejercicios son un tiempo de gracia, verdaderas oportunidades para encontrarse con Dios y con uno mismo, a la luz de la Palabra. Sólo que, en lugar de las paralelas, las anillas o la bicicleta estática, se usan el examen de conciencia, la contemplación, la meditación de la Palabra, el diálogo con un guía espiritual, la celebración de la Eucaristía y el rezo de oraciones tradicionales. Claro, hay que ingeniárselas para encontrar tiempo. ¡Igual que lo encontramos para correr o para el gimnasio!

Autor: Juan Antonio Paredes

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