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¿Puede la banca ser ética?

Publicado: 14/03/2012: 1477

El colegio Virgen Inmaculada Santa María de la Victoria (Gamarra), que rigen las Hijas de Jesús en la capital, acoge una charla de presentación del proyecto FIARE, una iniciativa ciudadana de banca ética para la transformación social. Será el sábado 17 de marzo, a partir de las 10 horas.

Fundación para la Inversión y el Ahorro Responsable (FIARE) es, por encima de su configuración empresarial, una red de personas y organizaciones. Como recogen en su página web, parte de una convicción: la actividad económica no es neutral. No se desarrolla mediante mecanismos automáticos, involuntarios o inintencionales. Toda decisión económica es, en último término, una decisión ética, asumida desde un marco determinado de convicciones y cuyas consecuencias favorecen a unos y perjudican a otros.

"En nuestros entornos, cada vez más personas y organizaciones se van haciendo conscientes de esta realidad e intentan tomar las decisiones sobre el destino de sus ahorros, sobre sus solicitudes de crédito o sus inversiones con responsabilidad, basándose en una información fiable y suficiente. Y quieren hacerlo para construir una economía y una sociedad donde las personas sean el objetivo y la economía el medio, donde la ausencia de ánimo de lucro en las relaciones económicas permita colocarlas al servicio de una ciudadanía activa y participativa", afirman en www.proyectofiare.com

En cuanto a la actividad bancaria, FIARE es agente exclusivo de Banca Popolare Etica, S. Coop, que es una cooperativa de crédito que opera en Italia como banco a todos los efectos, como puede comprobarse en el registro oficial del Banco de Italia, y como tal ofrece todo tipo de productos y servicios, sin perder sus características de ausencia de lucro, democracia cooperativa y construcción de abajo a arriba. Todo ello sin perder su condición de entidad supervisada, adscrita a un Fondo de Garantía de Depósitos en la Unión Europea.

Juan Garibi, quien participa en la creación de FIARE, afirma que "las palabras ética, cívica, social, responsable, sostenible, etc. comienzan a ser parte del lenguaje financiero. Si ya no nos fiábamos de los bancos, ahora ya no nos fiamos de la responsabilidad, porque es algo que asociamos a su lenguaje. Quienes nos movíamos en el mundo de las finanzas éticas antes de la crisis, estamos un poco desbordados también por esta nueva realidad. No se trata de qué queremos evitar (la crisis y sus efectos), sino de qué queremos construir. No luchamos contra nada, proponemos algo diferente. Cuando una entidad financiera nos propone algo que llama ético, preguntémonos `¿esta gente qué quiere construir? ¿y yo con ellos?´. Se trata de preguntarse cómo de diferente es la entidad que me ofrece algo con un adjetivo con el que me identifico (solidario, por ejemplo). Tiene que ser totalmente diferente, en su propia esencia para que no esté jugando la misma liga que el resto. Si no, será una mera dulcificación con el objetivo de captar clientes. Y la clave reside en los valores que se utilizan para medir qué se quiere construir y cómo se es de diferente. Este ejercicio se puede hacer perfectamente con la Encíclica Caritas in Veritate, que aporta muchas claves de interpretación de la realidad económica".
 

Autor: diocesismalaga.es