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Ciencia y religión se necesitan

Publicado: 04/05/2011: 547

José Mª Porta Tovar, psiquiatra, es el director del Curso de Antropología Médica que tendrá lugar del 9 al 13 de mayo en el Colegio de Médicos bajo el sugerente título de: "El hombre, entre el infinito y la nada".

 –¿Cuál es el origen del Curso de Antropología Médica?

–El curso de Antropología Médica ha sido, desde sus orígenes, hace exactamente 13 años, un foro ideal para exponer y discutir aquellos aspectos del hombre que el médico, el abogado, el maestro o el ingeniero no han tenido tiempo de estudiar en su carrera porque no formaban parte del programa docente. Sin embargo, son temas que, necesariamente, el hombre debe plantearse a la hora de saber quién es él y qué hace en el mundo. 

–¿Qué ha motivado la elección del tema "el hombre, entre el infinito y la nada"?

–Los médicos siempre hemos apostado por la promoción de la salud. Pero cualquiera puede entender que la salud es algo más que la ausencia de enfermedad. La salud es un estado de bienestar físico, psíquico y social. En definitiva, un estado de felicidad. Y en eso hemos pensado a la hora de elegir los temas de este curso: El hombre y la felicidad posible, el hombre, la religión y la ciencia, el destino del hombre, el hombre y sus emociones, el cerebro y la conducta humana, etc. Este año, por ejemplo, el lema del curso nos sitúa a medio camino entre la grandeza y la pequeñez del hombre.

–Parecen temas políticamente incorrectos. ¿Lo son? 

–La ciencia y la política nunca se han llevado demasiado bien. Es más, yo diría que cada una ha hecho su camino por separado. 

Mientras que la ciencia busca el bien de la humanidad, los políticos la utilizan en beneficio propio. No hay más que pensar en las radiaciones: La ciencia las descubrió y las desarrolló. Los políticos las usaron, unas veces para esterilizar y matar, y otras veces para curar el cáncer.

–¿Es la ideología uno de los males que afectan a la ciencia hoy día?

–El científico no es un ángel que viva entre nubes. El científico participa de su entorno, de su medio ambiente y, por tanto, tiene, como todo el mundo, su propia ideología. Lo que debe procurar, sin embargo, es que su investigación no se vea contaminada por su ideología. En este caso, sería poco riguroso, poco científico. Incluso un sabio indiscutible, como Albert Einstein, decía al final de su vida: "La religión sin la ciencia está ciega; la ciencia sin la religión anda coja".

–El Colegio Médico de Málaga se ha posicionado recientemente a favor de la objeción de conciencia en relación al aborto. ¿Puede haber ciencia sin conciencia? 

–El científico no solamente puede, sino que debe tener una exquisita conciencia moral de sus actos. Como el resto de los mortales. Aunque yo diría que más. Porque su trabajo tiene una enorme repercusión social y sus opiniones, un alcance ejemplarizante.

–¿Qué otras actividades realiza el Colegio Médico de Málaga a favor de la divulgación de una ciencia que ponga al hombre en el centro? 

–Yo diría que muchas. Precisamente acabamos de celebrar un curso de Bioética, dirigido por el profesor Joaquín Fernández-Crehuet, en que se analizan, con ese criterio, temas tan importantes como el aborto, la eutanasia, la fecundación in vitro, el trasplante de órganos o el testamento vital.

Entrevista de Ana Mª Medina publicada en la revista "Diócesis"

Autor: diocesismalaga.es