«Entrevista a don Generoso y a Dios Padre»

Publicado: 03/08/2012: 590

 El director del programa televisivo “Padres”, escogió a Generoso Paciente Doxa para entrevistarle.

Uno de los colaboradores del programa, a quien se encomendó buscar al protagonista fortuito, se le ocurrió hacerlo recurriendo simple­mente a la guía telefónica. La abrió al azar, y escogió el primer apellido que figuraba a la izquierda de la página. Marcó el número del abonado y contestó Dn. Generoso. Se le propuso la entrevista y aceptó.

Resumiendo, la entrevista se desarrolló, más o menos, así:

–¿Edad?

–Setenta y tres años.

–¿Hijos?

–Siete

–¿Profesión?

–Albañil. Ahora, ya jubilado; aunque continúo trabajando, arreglan­do o ampliando las casas de mis hijos, siempre que hace falta y puedo. Por supuesto, lo hago gratuitamente.

–¿Cuál ha sido el día más feliz de su vida?

–Si me lo pregunta en plural será mejor. Los días más felices de mi vida fueron ocho: los siete días que mi esposa me dijo que estaba emba­razada y el día que Juanito, después de tres años “perdido” a causa de la droga, regresó a casa. Total: ocho días.

–¿Y el día más triste?

–El día que Juanito se fue de casa.

–¿Cuál es su deseo más grande?

–Que mis hijos, sus cónyuges y mis nietos sean felices.

–¿Que entiende Vd. por la felicidad de sus hijos?

–Que sean como Dios quiere.

–¿Y cómo los quiere Dios?

–Personas “hechas y derechas”, como decimos en lenguaje llano.

Y con un sonoro aplauso de los invitados del programa terminó la entrevista.

Después, el director del programa “Padres” les decía a sus colabo­radores:

–Fijaos: el entrevistado de hoy lleva nombre y apellidos que enca­jan perfectamente con su manera de ser. Tiene por nombre “Generoso” y realmente lo fue. Lo demostró siendo padre de familia numerosa. Su primer apellido es “Paciente”; sólo los pacientes (los que saben sufrir) son buenos padres. “Doxa” es su segundo apellido: si no recuerdo mal, “Doxa” es un vocablo griego que significa “gloria”, y el gozo (gloria podríamos decir también) del padre entrevistado hoy es la felicidad de sus hijos.

Nosotros, ahora, siguiendo el mismo esquema de la entrevista a Dn. Generoso, podríamos atrevernos (¡qué osadía!) a entrevistar a Dios:

–Señor, permíteme que te “tutee”. Así te siento más cercano. Va­mos a ver:

–¿Edad?

–Eterno.

–¿Hijos?

–Incontables.

–¿Profesión?

–Creador. Creo gratuitamente.

–¿Cuáles son tus momentos más felices?

–Cuando doy la existencia a otros seres; pero soy feliz de una ma­nera singular cuando, en el seno materno, comienza a existir un niño o una niña. Y fui más feliz todavía cuando mi Hijo, que es mi perfecta, personal y real imagen, tomó la naturaleza humana en el vientre de Ma­ría.

–¿Cuáles son tus momentos más tristes?

–Cuando los seres humanos a los que he dotado de inteligencia y libertad, se alejan de mí, es decir, cuando se destruyen a sí mismos. Me pongo todavía más triste cuando los humanos se matan física o moral­mente unos a otros.

–¿Cuál es tu deseo más grande?

–Que cada persona sea feliz haciendo felices a los demás. Así es cuando se parecen más a mí, ya que los creé a mi imagen.

–Señor, ¿qué entiendes por felicidad?

–Que todos los anhelos que he depositado en el corazón de cada hombre y mujer, se vean plenamente cumplidos.

–¿Y cuáles son estos anhelos?

–Es un anhelo único: que todos lleguen a estar conmigo para siem­pre.

–Señor, eres generoso.

–Y paciente también. Lo demostré cuando mi Hijo murió en la cruz.

–Y así te llenas de gloria (doxa), ¿verdad?

Y ahora, señores, al terminar la entrevista, aplaudan, aplaudan has­ta que revienten sus manos.

Gracias, Dios mío, porque eres un Padre Generoso, Paciente y Glo­rioso.

Enero 1999. 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais