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Presentación de los nuevos estatutos de Cáritas

Publicado: 00/04/1997: 1089

P R E S E N T A C I O N

1.- CARITAS somos todos los cristianos, pues "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rm 5,5), y el Señor Resucitado nos sigue diciendo a todos y a cada uno: "Os doy un mandamiento nuevo, que os améis los unos a los otros. Que como yo os he amado, así os améis también los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos, si os tenéis amor los unos a otros" (Jn 13,34.35). Y al igual que los hermanos de la primera generación, también nosotros estamos convencidos de que "hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos", pues "quien no ama, permanece en la muerte" (1Jn 3,14).

Por eso, "la Iglesia, fundada en el amor del Redentor" (GS 76), sabe bien que "su ley es el mandamiento nuevo: amar como el mismo Cristo nos amó" (LG 9), con un amor universal que abarca, en su gratuidad, incluso a quienes nos están haciendo daño o se consideran enemigos (cfr GS 28). Pues como insiste el Concilio Vaticano II, el amor es "la ley fundamental de la perfección cristiana y, por ello, de la transformación del mundo" (GS 38).   


2.- Estas convicciones, que han guiado desde siempre la vida de la Iglesia, no se pueden limitar a unos sentimientos nobles, valiosos ciertamente por sí mismos, sino que, por su misma naturaleza, tienden a tomar cuerpo en el realismo de la vida cotidiana y de las relaciones mutuas. Y es ahí donde pueden surgir diferencias de criterio y dificultades prácticas, como vemos ya en el libro de Los Hechos de los Apóstoles (cfr Hch 6,1-6).

A dichas dificultades prácticas, más frecuentes en las sociedades modernas tan complejas, se añadió el deseo de una pastoral diocesana moderna, relativamente homogénea en las diversas parroquias: la pastoral de conjunto. Son dos factores, aunque no los únicos, que contribuyeron poderosamente a la creación de CARITAS. Como sabéis, se trata de una institución relativamente reciente, que ha ido implantándose en nuestras parroquias y que, en pocos años, se ha ganado el respeto, el apoyo y el cariño no sólo de los cristianos sino de la sociedad en general. Son pocas las instituciones que actualmente gocen de una valoración tan alta como CARITAS, por su entrega y servicio a los más pobres, por su creatividad, por el enfoque de sus planteamientos y por la seriedad con que administra el dinero que le entregan.

Aparte del trabajo abnegado y evangélico de las perso-nas, que no tiene precio ni valoración posible, han contribuido de modo notable a esta eficacia y a este reconocimiento la buena organización y el hecho de que CARITAS haya sabido dotarse de unos estatutos y reglamentos muy ágiles y realistas.


3.- Continuando en su proceso de búsqueda y aleccionada por la experiencia de sus cincuenta años de vida, CARITAS se entiende hoy a sí misma como aquel grupo de personas que tienen la función de alentar, en nuestra comunidades, todo lo que sea la práctica del amor fraterno, para evangelizar con los hechos. Y de cara a los hermanos en situaciones difíciles, el empeño por ayudarles a integrarse en la sociedad y a valerse por sí mismos.

Estos nuevos planteamientos, recogidos y profundizados en diversos documentos de la Conferencia Episcopal Española, así como la configuración actual de la estructura pastoral de nuestra Diócesis, estaban pidiendo ya una revisión de los Estatutos, para adaptarlos a las nuevas circunstancias. Y aquí, en los nuevos Estatutos, podéis ver el resultado de un trabajo serio y profundo. Se ha pretendido que sean un instrumento realista, operativo y ágil, para dar cauce a los nuevos planteamientos y para facilitar la representativad de los diversos sectores y ámbitos pastorales de la Iglesia diocesana.

En este trabajo minucioso, han cooperado desde personas expertas en Derecho, a diversos miembros de CARITAS diocesana en sus distintos niveles. También el Consejo Episcopal ha realizado valiosas aportaciones. Y es muy de agradecer dicho esfuerzo, constantemente alentado siempre por el Delegado Episcopal de Pastoral Social. Por mi parte, deseo poner estos nuevos Estatutos a los pies de nuestra Madre, Santa María de la Victoria, convencido de que Ella, que tan bellamente expresó, en el Magnificat, lo que significa la llegada del Reino de Dios para los más pobres, hará fecunda nuestra labor.

+ Antonio Dorado,
Obispo de Málaga.

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga
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