DiócesisOtros escritos Mons. Dorado

Presentación balance económico del año 1999

Publicado: 00/06/2000: 721

PRESENTACIÓN

Aunque la economía de la Diócesis de Málaga es modesta, tenemos motivos sobrados para dar gracias a Dios, que nos permite ir sacando adelante los cometidos pastorales diocesanos, aunque sea con austeridad. Uno de tales motivos consiste en que el 85 % de los gastos de la Iglesia Local depende de sus fieles, que sois vosotros. Es verdad que falta el otro 15 % para llegar a la independencia plena y que necesitamos disponer de más medios económicos para mejorar las infraestructuras y para construir nuevos complejos parroquiales. Pero es bueno contemplar la cara buena de las cosas para seguir avanzando.

Al presentar la información económica, además de cumplir con el deber evangélico de transparencia, como corresponde a la comunidad cristiana, cumplo también con un deber de gratitud hacia todos los que, con vuestra aportación, hacéis posible el sostenimiento de la Iglesia. Considero importante que conozcáis la realidad económica de esta Iglesia, que somos todos; que difundáis esta información entre los miembros de vuestra comunidad; y que la estudiéis en los Consejos de Economía Parroquiales. La economía es responsabilidad de todos y todos tenemos el derecho y el deber de opinar y de presentar iniciativas.

Deseo llamar vuestra atención sobre dos aspectos muy concretos. El primero, que el movimiento económico de 1999 ha sido similar al del año anterior. Esto quiere decir que nos hemos mantenido en un nivel aceptable. Pero necesitamos alentar una colaboración más asidua de todos, ya que el porcentaje de fieles que colaboran asiduamente es aún bajo.

Y el  segundo, la buena respuesta que se ha dado a la iniciativa del Instituto para la Sustentación del Clero. En total, ha recibido más de 133 millones de pesetas, cuyo destino tenéis todos a la vista en el presente informe. Por mi parte, aplaudo la generosa aportación de las parroquias, que no ha defraudado las expectativas que se barajaron al diseñar el proyecto de lo que hoy es una realidad importante de nuestra Iglesia. También merece una mención especial la aportación de los sacerdotes, pues pone de manifiesto el sentido de la fraternidad presbiteral y el amor realista a la propia Iglesia. Pero  invito a todos, sacerdotes y parroquias, a analizar si estamos haciendo con largueza lo que nos sugiere el Evangelio. 

Dios, que nos ha colmado de bienes de todo tipo, nos anima a compartir para sostener las necesidades de su Pueblo. Y San Pablo nos sigue repitiendo hoy a nosotros aquellas palabras tan sugerentes que decía a los cristianos de Corinto: “El que siembra escasamente, escasamente cosecha. Cada cual, dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmaros de todo don, a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena” (2Co 9,6-8).

+ Antonio Dorado,
Obispo de Málaga.

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga
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