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Jornadas Nacionales de Profesionales Sanitarios Cristianos (PROSAC) (Casa Diocesana-Málaga)

Publicado: 22/03/2015: 5807

 JORNADAS NACIONALES
DE PROFESIONALES SANITARIOS CRISTIANOS (PROSAC)
(Casa Diocesana-Málaga, 21 marzo 2015)

Lecturas: Jr 11, 18-20; Sal 7, 2-3.912; Jn7, 40-53.

1. En la primera lectura hemos escuchado al profeta Jeremías, que expresa los sentimientos de quien es víctima de planes homicidas: «Yo, como manso cordero, era llevado al matadero; desconocía los planes que estaban urdiendo contra mí» (Jr 11, 19). Esta profecía se refería, además de a su persona, a Jesús de Nazaret, quien, efectivamente, fue condenado a morir en la cruz.

Sus enemigos deseaban quitarlo de en medio: «Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos, que jamás se pronuncie su nombre» (Jr 11, 19). Su persona molestaba y su mensaje era una continua denuncia contra los que deseaban vivir según sus propios deseos.
También hoy sigue molestando el mensaje de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios; también hoy es rechazada su doctrina por quienes desean vivir sin otra voluntad que la propia; por los que no aceptan la transcendencia ni una norma universal y objetiva. Y sigue molestando asimismo el testimonio delos cristianos. Hoy son perseguidos quienes que están a favor de la vida humana en todas sus fases;quienes rechazan la clonación del ser humano o la manipulación de células embrionarias; bien lo sabéis porque trabajáis en este campo. Son perseguidos también quienes defienden el matrimonio como la unión entre varón y mujer, y quienes desean una norma de vida basada en la voluntad divina.

2. Dios escruta y juzga las entrañas y el corazón (cf. Jr 11, 20; Sal 7, 10). Tiene una mirada penetrante, a la que no escapa el más mínimo pensamiento. Pero su mirada es salvadora, no condenatoria para quienes reconocen su culpa y su pecado. En este tiempo de cuaresma confesemos nuestros pecados y pidamos perdón al Señor. Como dice el profeta Oseas, Él nos curará (cf. Os 6, 1) y nos salvará.

Acogerse a la bondad y a la misericordia del Señor, nuestro Dios, es el remedio de nuestros males, como dice el salmista: «Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame» (Sal 7, 2). Este puede ser nuestro grito cuaresmal dirigido al Señor. Mantengamos, pues, una actitud de confianza en Dios, que es Padre providente y sabe lo que necesitamos, aún antes de pedírselo.

3. En el Evangelio aparece gente de pareceres diversos acerca de Jesús, tras escuchar sus palabras. Unos decían: «Éste es de verdad el profeta» (Jn7, 40), «éste es el Mesías» (Jn7, 41); otros, en cambio, comentaban: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?» (Jn7, 42); y surgió entre la gente una discordia por su causa (cf. Jn7, 43). Unos querían prenderlo (cf. Jn7, 44-45); pero otros afirmaban: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre» (Jn7, 46).

¿Dónde estamos nosotros y dónde nos situamos? Es fácil y tentador ponerse hoy al lado de los que rechazan a Jesús. Casi sin darnos cuenta aceptamos a veces las opiniones contrarias a su Evangelio, porque todos piensan así; porque todo el mundo vive según la moda de turno; o tal vez porque resulta incómodo ir contra corriente. Los profesionales sanitarios cristianos tenéis una tarea muy importante: humanizar el cuidado de los enfermos; cuidar que sean tratados como seres humanos a imagen de Dios; transformar, a la luz de Evangelio, los ámbitos de la salud y de la enfermedad.

4. Estáis celebrando las Jornadas Nacionales de Profesionales Sanitarios Cristianos, que ofrecen un espacio de encuentro para compartir experiencias, celebrar la fe, reflexionar juntos sobre las cuestiones que os preocupan, poner en común vuestros trabajos y experiencias y proyectar acciones de futuro. El lema escogido para estas Jornadas es: “Mirar al enfermo cambia el corazón”, que está en relación con el tema de la Campaña Nacional del Enfermo 2015: “Salud y sabiduría del corazón”.

Estáis trabajando en un clima de fraternidad; deseáis mirar juntos al enfermo, desde Cristo; no es suficiente mirar individualmente. Queréis ser testigos del Evangelio en el mundo de la salud, llevando sanación y salvación.

La luz del Evangelio ilumina la realidad del enfermo como ninguna otra forma de acercamiento y pensamiento. La ciencia, siguiendo su proceso, cambia de procedimientos,de tratamientos y de técnicas. La ideología impone su pensamiento por encima del valor de la persona. La política cambia sus preferencias y atenciones al enfermo según sus objetivos partidistas. Hace unas décadas los políticos favorecieron un tipo de necesidades (p.e., drogadicción); en los últimos años la política ha decidido no atender a los enfermos mentales, dejando a las familias con el problema. La economía limita sus servicios según los recursos. Sólo la fe en Dios contempla siempre al enfermo como “hijo de Dios”, como imagen suya, como ser humano salido de las manos divinas, creadoras y providentes.

5. No me detengo en el tema de la “mirada al enfermo”, porque es el tema de reflexión de vuestras jornadas. La mirada de Jesús sana y reconforta; quien se encuentra con él obtiene la salud, el perdón, la paz. Muchos pasajes de los evangelios narran los encuentros de Jesús con los enfermos y las curaciones que hace. Jesucristo sigue hoy sanando, bendiciendo, aliviando y consolando a los enfermos, a través de vosotros, queridos profesionales sanitarios cristianos; a través de vuestra mirada compasiva, de vuestras manos delicadas, de vuestro corazón que ama al hermano.

En vuestro quehacer diario como médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y demás personal, hacéis presente el amor de Cristo a los enfermos. Estas Jornadas nos piden que sigamos haciéndolo así y que no esmeremos en hacerlo cada día mejor. Pido al Señor que estas Jornadas den buenos frutos espirituales, humanitarios y de conversión. Pedimos a la Virgen María, Salud de los enfermos, que nos ayude a saber acercarnos con mirada compasiva y amorosa a todos aquellos que sufren en su cuerpo o en su espíritu. Amén.


 

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