DiócesisLectio Divina

Lectio Divina con el evangelio de la Solemnidad de Todos los Santos

«Recibamos la felicidad de ser bienaventurados» · Autor: FANO
Publicado: 30/10/2015: 1780

Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga y párroco de Arroyo de la Miel, ofrece esta Lectio Divina con el evangelio de la Solemnidad de Todos los Santos.

Lectura (Lectio)
Un pasaje tan conocido como las bienaventuranzas conlleva un peligro a la hora de la Lectio: que se nos pasen por alto algunos detalles porque “ya nos sabemos la lectura”. Prueba a hacer una lectura atenta, sosegada, con nuevos ojos, para poder sorprenderte realmente con esta palabra, que quiere tocar lo más profundo de tu alma. Déjate sorprender, no tengas prisa. Lee “con los dedos”.

Meditación (Meditatio)
La actitud de Jesús en el comienzo del Sermón del Monte es la de un Maestro. El Señor observa a la muchedumbre y quiere enseñarles, por eso se sienta, postura normal de los que enseñaban en aquella época. El evangelista nos hace concentrar la mirada en los labios de Jesús (ese “tomando la palabra” en griego es “abriendo la boca”), para que no perdamos ninguna palabra. Las bienaventuranzas son el prólogo de uno de los discursos más conocidos del Señor, con el que el de Nazaret quiere establecer, por así decirlo, las reglas del juego: para comprender todo lo que vendrá después, se necesitan tener las actitudes que se destacan en estas ocho frases. Pero no sólo eso, son también un bellísimo retrato del mismo Jesús, que es el verdadero pobre, el manso, misericordioso, perseguido… Y cuidado, que quizá se nos olvide lo más importante: bienaventurado significa feliz, alegre. Las bienaventuranzas son una llamada a la alegría, a la plenitud de la vida, que se encierra muchas veces en la paradoja: son felices los que lloran, son alegres los que son perseguidos. El mensaje encerrado en ellas ha sorprendido y enamorado a muchos a lo largo de la historia, incluyendo a no creyentes o cristianos de otras confesiones. En el fondo, son una invitación
a imitar a Jesús para que seamos total y realmente felices.

Oración (Oratio)
Hoy puedes pedirle al Señor, según lo meditado, que te conceda el don de la verdadera alegría, la que brota del encuentro con Él y con uno mismo. También puedes darle gracias porque nos llama y   capacita para ser felices, mostrándonos el camino en estas ocho frases. O reconocer delante de él que te falta mucho para llegar a esa felicidad, que tú mismo pones impedimentos a la alegría por medio de tus actitudes. 

Contemplación (Contemplatio)
El evangelio que estamos meditando es eminentemente un discurso, pero su comienzo nos ha hecho mirar a los labios de Jesús, a su boca, de donde emana una sabiduría nueva. Pon todos tus sentidos ahora en Él, que ha pasado y quiere seguir pasando por tu vida. Déjate transformar para ser feliz.

Compromiso (Actio)
Ocho expresiones, ocho actitudes, ocho “retratos” de Jesús. Elige una en la que puedas o debas mejorar, y ponte un compromiso concreto para ello. El reto es apasionante, atractivo y seductor… porque la meta es la felicidad, y esa meta llena y satisface a todos.

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga