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Lectio Divina con el evangelio del Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

La ternura de los humildes salva al mundo · Autor: FANO
Publicado: 06/11/2015: 1249

Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga y párroco de Arroyo de la Miel, ofrece esta Lectio Divina con el evangelio del Domingo XXXII del Tiempo Ordinario.

Lectura (Lectio)
Hago silencio exterior, pero sobre todo interior. Me pongo en presencia de Dios para que su palabra cale hondo en mí. El evangelio que nos ocupa nos presenta dos escenas contrapuestas, con el fin de que aprendamos del contraste. Los escribas, altivos y deseosos de ser reconocidos, frente a la pobre viuda que se da en el dar. Leo con tranquilidad el pasaje, fijándome en todos los detalles.

Meditación (Meditatio)
Es por todos conocida la animadversión existente entre Jesús y algunos grupos de su época. En el caso del pasaje al que nos enfrentamos hoy son los escribas los que sirven de “mal ejemplo” para los discípulos. Estos escribas, que conocían la ley de primera mano, fallaban, a criterio del Señor, fundamentalmente en dos cosas: en primer lugar, pecaban de orgullo y vanagloria, y en segundo, utilizaban la religión para engordar sus cuerpos (“devoran”, en el original griego, tiene la misma fuerza que hoy en día). La conclusión del discurso nos hace comprender el grado de desacuerdo de Jesús y al mismo tiempo, la gravedad de esas actitudes: una sentencia más rigurosa, un juicio más severo. El contraste, como ya hemos señalado, lo constituye la pobre viuda, que al lado de las grandes ofrendas de los ricos despreocupados, ha puesto sus pocos céntimos. Jesús aprovecha la ocasión (como suele hacerlo) para dar una lección a los suyos. La cuestión no es echar más o menos, lo importante es darse en lo que uno da. Es fácil trasladar esta enseñanza a otros momentos de la vida cristiana: en todo lo que hacemos por Dios hay que poner la vida, todo lo que somos, porque si no es así, lo que hacemos no tiene valor… quizá solo sirva para calmar conciencias…

Oración (Oratio)
Hoy la oración puede tomar el cariz de examen de conciencia: ¿cómo va mi generosidad? ¿Me doy en todo lo que hago? También puedes aprovechar para pedir fuerzas a Dios, para que él te ayude a ser más humilde, a buscar menos el reconocimiento de los demás y a no pasar por encima de los que te rodean. Responde con tus palabras a lo que Él te haya hecho sentir.

Contemplación (Contemplatio)
Si hay una imagen de entrega total esa es la de Cristo en la Cruz. Ahí Él se dio por completo. Contempla esa imagen para que tu vida se vaya impregnando de esa actitud de entrega. Como dice el conocido soneto “Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido…”

Compromiso (Actio)
Hablar de compromiso con este evangelio es sencillo. Lo complicado, como siempre, es ponerlo en práctica, y más con la actitud que venimos resaltando. Busca una acción concreta en la que mejorar,   recuerda que en ella tienes que poner la vida, para darte por entero, como quiere el Señor.

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