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Sor Isabel Guerra: «Cuando el Papa me mira desde el lienzo, me interpela»

Isabel Guerra junto a dos de sus obras · Autor: EFE
Publicado: 12/04/2016: 3152

Es la autora de la imagen de la Inmaculada Joven que ha recorrido estos días la diócesis y que se ha convertido en icono de la juventud católica. La cisterciense Sor Isabel Guerra (Madrid, 1947) ultima estos días un retrato del papa Francisco por encargo de la Conferencia Episcopal.

Su Inmaculada Joven está recorriendo el país como icono de la juventud católica ¿Cómo se siente la autora de este precioso signo de comunión eclesial?

La verdad es que es algo muy gratificante haber realizado ese trabajo que está sirviendo para que tantos jóvenes se acerquen a la figura de María, que es la mejor forma de acercarse a la figura de Jesús. Es, en definitiva, lo que más puede satisfacer a los que estamos en esta barca que intenta navegar por los siglos evangelizando, intentando traspasar el testigo a las nueva generaciones. Es muy gratificante ver que los jóvenes responden al trabajo que hacemos para pasarles ese testigo de amor a María y a la Iglesia.

¿Cómo explica usted esta obra?

Es difícil porque uno mismo es quien menos perspectiva tiene para ver lo que hace. Lo que sí he intentado hacer es una imagen de María con la cual los jóvenes de hoy puedan sentirse de alguna manera identificados. He tratado de que responda a la imagen de nuestro momento actual y que no sea un refrito de las inmaculadas que hasta ahora tenemos todos en mente, que son maravillosas, pero que corresponden a otra época. Estas imágenes están tan popularizadas que  llega un momento en que no las vemos como las grandes obras de arte que son, sino como la tapadera de la caja de bombones que nos regalan para la primera comunión. Me refiero a las inmaculadas de Murillo, etc., que son maravillosas, pero que hoy día, a la gente iniciada en el camino de la cultura y de nuestro momento, les pueden incluso tirar para atrás porque no responden a nuestra mentalidad. Es lo que he intentado hacer de alguna manera: una joven que tenga el aspecto de una chiquita cualquiera de hoy. Incluso me hubiera gustado haber sido un poco más audaz en la forma de vestirla pero creo que lo que hemos hecho es suficiente, porque lo que se pretende es también que llegue al mayor número de personas. Pretendemos que les llegue al corazón y les estimule a tener esa imagen como confidente, como amiga, como madre, como maestra y como guía para ir a Jesús. Eso es lo que yo he intentado.

El cuadro no sólo representa a una joven y va destinado a los jóvenes, sino que ha sido realizado con las herramientas también más modernas.

La técnica que he utilizado es muy de hoy. Todavía en España vamos con un poquito –o un mucho– de retraso en el conocimiento de estas nuevas herramientas al servicio del mundo del arte. Aquí resulta novedoso, pero en otros sitios como EE. UU. es lo que se está haciendo con más asiduidad. Es arte digital, una pintura digital de principio a fin. Esto ha permitido, además, que se pudiera llegar a realizar; porque si hubiera tenido que ser un óleo tradicional, habría sido imposible, porque el óleo requiere un tiempo. Así que yo estoy contenta de que con estos medios, que a mí me parecen muy creativos, los medios digitales, se haya podido realizar esta pieza. Es algo en lo que estoy trabajando mucho y haciendo hincapié en que es una herramienta más. Las nuevas tecnologías tienen que tener detrás la mano y el corazón que las mueve, porque no dejan de ser una herramienta, exactamente igual que una paleta, unos pinceles, una espátula y unos lienzos. Todo el mundo se puede comprar también una paleta, un lienzo, un caballete pero tiene que haber una mano detrás que sea capaz de utilizarlos. Muchas veces, la gente en España se equivoca diciendo: «ah, bueno, es que si está hecha a través de un ordenador…». Pues un ordenador es exactamente igual que cualquier otra herramienta. Por sí solo no hace nada.

¿Mac o PC?

Mac, yo soy de Mac. El mundo de la imagen tiene en Mac el gran aliado. No me meto en absoluto con el PC, pero desde que empecé hace años ya a trabajar con Mac, el mundo de la imagen está en su salsa. Se meten mucho con los amigos de la manzanita, pero nadie les alcanza en el mundo de la imagen.

¿Y Facebook, Instagram, Flickr…?

Las redes sociales las utilizo muy poco y con gente muy próxima. Flickr sí me parece una plataforma más seria para el mundo de la fotografía. Lo tengo un poquito abandonado, pero no del todo. Y es que tengo siempre tanto trabajo y tanta premura y lucha contrarreloj, que no me puedo detener mucho en los intríngulis. Hay mucho pintor más o menos escondido ahí, unos con pseudónimo y otros que no. Es una plataforma en la que puedes tener relación con grandes maestros de cualquier continente, de cualquier país, y también los próximos. Me parece muy interesante.

En su obra son una constante las muchachas humildes. ¿Es su modelo de mujer?

No me cierro nunca a nada. No tengo un modelo especial para nada, porque creo que cada momento de la vida de una persona está requiriendo expresarse de una forma diferente. Estamos en un cambio constante de actitud, de pensamiento. No oirías a todas horas la novena sinfonía por muchísimo que te guste. Eso depende del momento, depende de las circunstancias, de lo que te pide el corazón, porque si quieres ser artista debes ser coherente. Ese es un primer paso para poder crear algo digno: la coherencia. Y la coherencia te obliga a elegir en cada momento lo que el corazón te pide expresar. Entonces no me cierro a mujeres así o asá, lo que pasa es que es cierto que a lo largo de los años de mi vida profesional, han tenido siempre una lectura muy directa para el gran público estas jovencitas que vengo haciendo siempre. Mi pretensión no es ser, como quieren muchísimos artistas "testigos de lo que pasa en el mundo". Bueno, es que en el mundo hay también mucha belleza mucha posibilidad de paz, de bien, de serenidad, de armonía. Trato de dar un testimonio de que eso es posible en el mundo de hoy. Para desgracia de todos, el testimonio de todo lo desastroso que está pasando en el mundo lo tenemos en cualquier telediario. Esto es así. Pero también hay muchas cosas buenas, sanas y maravillosas en nuestro mundo; y mucha gente que desea y ama la paz, y esto no aparece nunca. Ser testigo de eso hoy en día es muy arriesgado, porque la gente no se atreve a pronunciar la palabra “belleza”, porque vivimos en la cultura de lo feo. Por eso creo que es necesario jugarse el todo por el todo y hacerlo.

Ofrece usted una imagen de la mujer radicalmente distinta a la que propone el mundo de hoy.

A mí me parece muy importante, porque yo creo que la fuerza se realiza en la debilidad y eso es Palabra de Dios. La fuerza no es estar siempre gritando, con una gran pancarta, con un kalashnikov en la mano o un cinturón de explosivos. Eso no es la fuerza. La fuerza se realiza cuando más en el saber estar y en el aguantar ese tirón con paz y serenidad como lo tuvo Jesús en la Pasión. Es la única forma de una resurrección gloriosa el saber aguantar ese tirón de violencia con la mayor paz, con la mayor serenidad y con la búsqueda incesante del bien y la verdad.

Es usted una mujer contracorriente.

Sí, soy un poco contracorriente eso de ser pintora de luz y de paz y además de monja cisterciense es ir bastante a contracorriente.

¿Cómo lleva el retrato del papa Francisco que le encargó la Conferencia Episcopal Española con motivo de su 50 aniversario?

Ahí estoy luchando a brazo partido, en una audiencia privada permanente con el papa Francisco que lo tengo en mi estudio de tamaño natural y tiene que estar terminado el día 12 por encima de todo. Es que no me queda tiempo y estoy batallando con esto. Por eso he pedido oraciones a mucha gente. Yo sé que esas oraciones van a hacer que el cuadro se termine casi solo, como a san Isidro le araban los campos los ángeles llevando los bueyes mientras él hacía oración. Mientras yo duerma un poquitín cada noche, ese cuadro tiene que acabarse como sea. Lo estoy haciendo con mucha ilusión, con mucho interés, pero aún queda.

Tuvo la oportunidad de visitar al papa y compartir con él varias horas para captar sus gestos de primera mano ¿Qué rasgo de la personalidad de Francisco va a plasmar en el cuadro?

Él me decía “sáqueme todas las fotos que quiera, pero no me haga posar”. Yo he procurado que no aparezcan ninguna de esas facetas muy sobresalientes que él tiene y que he podido observar directamente mientras he estado con él. En primer lugar la risa franca y ancha prácticamente constante. Por otra parte, en las celebraciones está absolutamente serio, muy serio y muy concentrado. Es un contraste tremendo. En mi visita al Vaticano descubrí la faceta que yo quería, que es la que puede resultar yo creo más cercana, más suya y natural posible, que es la sonrisa afable. Una mirada profunda, que te cale de verdad, pero una postura absolutamente distendida. Su personalidad es tan rica que la verdad es que me preguntaba cómo iba a poder expresar en una sola imagen toda esa riqueza. Ahí andamos y a ver lo que sale. Como yo soy chiquitina de tamaño, y el cuadro es tan inmenso, me vence un poco, pero creo que saldré triunfante.

¿Qué hay en los ojos de Francisco?

Mucha viveza, a pesar de no tener los ojos brillantes. Tiene una mirada que, si te cala, si se fija en ti, como toda mirada de un talante tan sobresaliente como el suyo, te puede casi causar un poco de conmoción. Pero yo creo que es un hombre que espera mucho de los hombres y que eso lo expresa en la mirada. Cuando te mira, da la impresión de que está sabiendo un poquito qué es lo que estás pensando de su actuación, de su propia vida, de su propio mensaje, de ese mensaje tan peculiar que está dando al mundo. Ahora mismo, que ya la cabeza está prácticamente terminada gracias a Dios, cuando veo que me mira desde el lienzo, me sigue llegando la misma sensación, como si estuviera dándose cuenta de mi propio pensamiento. Es un caso un poco curioso. No sé si es que yo lo veo así o los demás se van a sentir de la misma forma interpelados.

¿Su próxima obra?

Una Santa Gema, para los pasionistas, con quienes tenemos mucha amistad. Me la tienen encargada desde hace muchísimos años pero ya se sabe, donde hay confianza... 





Antonio Moreno Ruiz

Antonio Moreno Ruiz. Periodista de la diócesis de Málaga

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