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Carta del Obispo de Málaga con motivo del Día de la Iglesia Diocesana

D. Jesús Catalá, Obispo de Málaga
Publicado: 11/11/2016: 1327

El domingo 13 de noviembre celebramos el día de la Iglesia Diocesana con el lema: “Somos una gran familia contigo”. Es un día en el que damos gracias a Dios por el regalo de nuestra Diócesis y por nuestra pertenencia a ella.

La Diócesis de Málaga está formada por multitud de realidades eclesiales concretas, que tienen con meta: «ser presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero». (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 28).

Estas palabras del Papa dirigidas a las comunidades cristianas nos recuerdan a todos la preciosa y gran tarea que tenemos los cristianos como parte de una misma familia, donde lo importante es realizar la misión que cada uno tiene, haciendo las tareas con alegría y llevando a Dios a los demás.

La Diócesis es una familia en la que todos somos hermanos e hijos de Dios, llamados a cumplir su voluntad; una familia donde nadie es excluido, donde a todos se les tiende la mano y se les ayuda a descubrir el don de ser parte de la familia de Dios.

Una familia donde el más pequeño, el que menos tiene, el más débil es el que más cuenta y más necesita de nuestro cariño y atención.

Una familia que siempre acompaña a sus miembros; que siempre está con las puertas abiertas para recibirnos; que siempre nos ayuda a acercarnos a Dios cuando lo olvidamos o nos alejamos de Él.

Una familia donde compartimos lo que Dios nos ha regalado; donde todos aportamos para su buen funcionamiento; donde nos ayudamos en las necesidades económicas; donde cada uno ofrece su granito de arena para que a nadie le falte lo necesario.

Ésta es nuestra Iglesia Diocesana: esa gran familia de bautizados y discípulos de Cristo que caminamos juntos, enriqueciéndonos con las virtudes de cada cual y aceptando nuestras debilidades.

El Señor nos anima a seguir caminando juntos, haciendo crecer la Iglesia como la gran familia de Dios y dando testimonio ante la sociedad que nos toca vivir.