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Rafael Gómez: «Málaga lloró la expulsión de los jesuitas, pero acató la ley»

En la sede del Ateneo de Málaga (antiguo colegio jesuita) permanece el escudo que Carlos III obligó a poner en las posesiones confiscadas a la Compañía // A. MARTÍNEZ
Publicado: 01/05/2017: 3287

Este mes se cumplen 250 años de la expulsión de la Compañía de Jesús de España por parte de Carlos III. Rafael Gómez Marín, párroco de Los Gámez y archivero, ha participado en el Congreso Internacional Conmemorativo de esta efeméride que ha tenido lugar en el Puerto de Santa María a comienzos de abril.

El obispo de Málaga, José Franquís Lasso de Castilla, se negó a justificar la expulsión de la Compañía de Jesús

¿A qué se debe su interés por este tema de estudio?

Estaba inmerso en escribir la Historia de la Iglesia de Málaga y me topé con la expulsión de los jesuitas de la Diócesis. La ciudad de Málaga estaba muy estudiada, así que me centré en Antequera, que además, tuvo unas características especiales. No solo expulsaron a los jesuitas como en el resto de España, sino que el rey Carlos III ordenó que otros ocuparan inmediatamente sus posesiones. El Seminario de Antequera tuvo que trasladarse a la casa de los jesuitas y la Colegiata al completo a la capilla del colegio jesuita, lo que provocó protestas porque el espacio era muy reducido.

La Pragmática Sanción de 1767 dictaba la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la Corona de España, incluyendo los de Ultramar y decretaba la incautación de su patrimonio. ¿Pero cuáles fueron las verdaderas causas?

No están claras. Hay muchas razones a favor y muchas en contra. Existe un documento de base para justificar la expulsión de la Compañía que el obispo de Málaga de entonces, José Franquís Lasso de Castilla, se negó a firmar. Es más, en una carta de respuesta a su Majestad le explica que a él no le
constan las razones que justifican su expulsión entre las cuales destacan (lee): «perturbadores de los pueblos, enemigos implacables de los obispos, violentos usurpadores de la jurisdicción eclesiástica, confesores sacrílegos, sin facultad y en desprecio de la autoridad episcopal...».

Casi medio siglo después volvió a España la Compañía de Jesús, de la mano de Fernando VII, el nieto de Carlos III. ¿Recuperó sus posesiones?

No, nunca las recuperó, la nueva Iglesia del Sagrado Corazón, que tienen hoy día en calle Compañía, es gracias al Marqués de Iznate, que tenía un hijo jesuita. Pero los jesuitas nunca volvieron a Antequera, ni recuperaron el antiguo colegio del que partieron para el exilio que hoy todos conocemos como la Sociedad Económica de Amigos del País, donde se puede ver el escudo que el rey mandó poner en cada uno de los edificios que pertenecían a la Compañía cuando los expulsó.

¿Por qué se ha celebrado este congreso en el Puerto de Santa María?

Porque allí llegaban los jesuitas expulsados de América, muchos de ellos mayores y enfermos, por lo que hay multitud de jesuitas enterrados en el cementerio de esta localidad.

¿Qué conclusión podemos sacar de lo ocurrido a la Compañía?

Que vamos siempre al aire que más nos favorece en cada momento. Yo siempre digo que la gente que vitoreaba a Jesús el Domingo de Ramos es la misma que el Viernes Santo gritaba: “muera”. Cambiamos de un día a otro sin profundizar. ¿Dónde estaban todos aquellos señores de Málaga tan cercanos a los jesuitas que no los defendieron? Se dice que había un grupo de mujeres llorando en el puerto cuando partieron, pero todos acataron las ordenes del Rey.

Beatriz Lafuente

Licenciada en Periodismo e Historia. Casada desde 2011, es madre de un hijo.

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