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El regalo de la presencia eucarística de Jesucristo

Publicado: 18/06/2017: 2247

La Catedral de Málaga se ha llenado de fieles para celebrar la Solemnidad del “Corpus Christi” junto a su Obispo, Jesús Catalá. Este mismo día, por la tarde ha tenido lugar la procesión solemne con el Santísimo Sacramento por las calles de nuestra ciudad.

El Sr. Obispo ha comenzado su homilía en la festividad del “Corpus” «dando gracias a Dios por el inmenso regalo de la presencia eucarística de Jesucristo en las especies de pan y vino. En la Eucaristía celebramos el memorial de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús; es un misterio de amor, que sobrepasa nuestra comprensión; es el alimento en el camino hacia la vida eterna».

En esta fiesta «de “Corpus” queremos alabar a la Santísima Trinidad, que ha llevado a cabo por amor la salvación del género humano. La Iglesia confiesa que la salvación del hombre es obra conjunta de la Trinidad. La plegaria cristiana expresa esta verdad fundamental: “Todo procede del Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo”; y todo retorna al Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo". Por ello la plegaria eucarística está siempre estructurada según este esquema trinitario, como lo confirman las anáforas orientales y occidentales no romanas (de rito hispánico, galicano, ambrosiano) y que la liturgia romana ha potenciado» ha afirmado Mons. Catalá.

D. Jesús ha querido «honrar la memoria de un sacerdote amigo, trayendo un texto suyo sobre la Eucaristía y la Trinidad: “La Eucaristía se encuentra, pues, en el centro del misterio pascual, y por ello en el centro de la economía salvífica, cuya estructura es radicalmente trinitaria por cuanto que ‘por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, el Hijo se ofrece en oblación redentora’. Ser cristiano es mucho más que creer en un sólo Dios. Es abrirse al Dios Uno y Trino, que ha querido acercarse al hombre para reconciliarlo y reintroducirlo en la comunión de su vida intratrinitaria. La liturgia es el lugar privilegiado de este momento y, dentro de ella, la Eucaristía, suprema donación del Padre al mundo en cuanto que le entrega el don más precioso que posee: Su propio Hijo sacrificado” (Vicente Lamberto, Reflexión sobre la Eucaristía, Catedral-Valencia, 30.XII.2000)».

Además el Sr. Obispo ha explicado que «en la solemnidad del Corpus Christi la Iglesia en España celebra el Día de la Caridad. Hay una relación esencial entre Eucaristía y caridad. La celebración de la Eucaristía debe llevar necesariamente al amor al prójimo. Como recordaba Benedicto XVI: “Cada celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jesús ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero. Al mismo tiempo, en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo” (Sacramentum caritatis, 88). De ahí arranca la caridad».

Por último, ha recordado que «hoy somos llamados a adorar al Señor y a extender a la vez nuestras manos generosas hacia quienes sufren hambre, están desnudos, viven en soledad o están enfermos. El testimonio de la caridad con los más necesitados es misión esencial de la Iglesia. El mismo papa Benedicto XVI nos decía: “El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial, y esto en todas sus dimensiones: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta abarcar a la Iglesia universal en su totalidad” (Benedicto XVI, Deus caritas est, 20).
¡Que la fiesta del “Corpus” nos anime a vivir cada día mejor nuestro amor al prójimo! Sobre todo, al más necesitado».

Lee aquí la homilía íntegra.

Beatriz Lafuente

Licenciada en Periodismo e Historia. Casada desde 2011, es madre de un hijo.

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