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¿Tiene sentido para nosotros la Asunción?

Publicado: 13/08/2017: 1023

LA FIRMA: P. Alberto Ruiz, OMI. Profesor de Mariología

La Asunción de María es la última enseñanza definida por la Iglesia sobre la Virgen. Nos situamos en el contexto previo al Concilio Vaticano II, cuando Pío XII, en 1950, declaró que nuestra Madre participaba ya, en cuerpo y alma, de la gloria de su Hijo. Es esta una época donde se abunda en los privilegios marianos, motivo por el cual se podían malinterpretar. El Concilio, convocado por san Juan XXIII, resitúa estos dones del Señor a María en su verdadero contexto: la misión salvadora de Jesús. De ahí que hable
de la Virgen como signo de esperanza cierta, clave para poder entender hoy el significado de la Asunción en la vida del creyente. Porque el cristiano, a veces, puede vivir su fe en dos planos separados, celebrando con mucha devoción una fiesta litúrgica tan arraigada en nuestra cultura como es esta y, sin embargo, vaciándola de todo significado para su vida y quehacer cotidiano. la espiritualidad del cuerpo

Por tanto, nos podríamos preguntar ¿tiene algún sentido esta solemnidad, tan celebrada en muchos de nuestros pueblos, o se trata de algo que afecta solamente a María? Retomemos la clave conciliar. Si nuestra Madre es signo de esperanza cierta, nos recuerda algo esencial de nuestra fe. Considero que podríamos denominarlo la espiritualidad del cuerpo. A los cristianos, imbuidos de un cierto dualismo que nos resulta cómodo, se nos olvida que la Resurrección y la Encarnación incluyen la carne del Señor. Nuestro cuerpo tiene dignidad. Con él amamos, acogemos, perdonamos, rezamos… Él es parte de nuestra historia personal y es imposible entendernos sin él. ¿Por qué entonces atribuirle todo lo malo, las tentaciones, lo pecaminoso? La Asunción nos recuerda lo que solemos olvidar: nuestro cuerpo también
participará del cielo, no solo nuestro alma. Por eso, ya desde ahora, debe ser signo de salvación y de misericordia.

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