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La cuestión romana

Publicado: 04/12/2018: 88

El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia, repasa los grandes hitos de la Historia de la cristiandad.

Cinco pontífices sufrieron este complicado hecho histórico hasta la solución final con los Pactos Lateranenses (1929).

El Estado Pontificio nació con la donación de Pipino del Exarcado de Rávena y de la Pentépolis al papa Esteban II (756). Estas regiones habían caído bajo el dominio del lombardo Astolfo. El Papa amenazado pide ayuda al rey de los francos, Pipino. Este vence definitivamente a los lombardos e hizo “donación eterna” a san Pedro, en la figura de sus sucesores, de todo lo conquistado. Así nació el Estado Pontificio. Años después, Carlomagno confirma tal donación.

La razón del Estado Pontificio era la de mantener la independencia papal frente a extraños. Durante once siglos, el poder temporal pontificio cumplió con dificultad su misión. El ejercicio de tal poder absorbía demasiado la actuación pastoral de los papas. El problema se agudizó a partir del “Risorgimiento” (s. XIX), movimiento que pretendió la unificación de Italia, por entonces muy dividida, y cuya capital sería Roma.

Desde 1850 existe una fuerte tensión entre el Piamonte y Roma. El Parlamento de Turín declara a Roma como capital del reino de Italia (1861). En 1870, los piamonteses invaden Roma; su rey Víctor Manuel II, por la “Ley de garantías” intenta contentar al papa Pío IX. El Papa rechazó tal ley. Los siguientes papas León XIII, Pío X y Benedicto XV vivieron como prisioneros en el Vaticano. Con el papa Pío XI, se llegó a un acuerdo con el régimen implantado en Italia: el fascismo. La Santa Sede, previamente, exigió que el Papa, como soberano, no fuera súbdito de ninguna autoridad política.

Los “Pactos Lateranenses” (11-2-1929), firmados por el cardenal Gasparri y Mussolini, comprenden un Tratado y un Concordato. El Tratado reconoce la “Ciudad del Vaticano” como un nuevo Estado, determinando su territorio. El Papa y la Santa Sede gozarán de plena libertad. El Concordato regularizará las relaciones Iglesia-Italia. Así de esta manera, se resolvió una de las páginas más conflictivas en la historia del Pontificado y de la Iglesia.

Santiago Correa

Sacerdote Diocesano