DiócesisComentario al Evangelio

Comentario al evangelio del domingo VI del Tiempo Ordinario (17 de febrero de 2019)

Fano: «Bienaventurados los pobres y hambrientos»
Publicado: 11/02/2019: 1125

El sacerdote diocesano y profesor de los centros teológicos de la Diócesis ayuda a profundizar en el sentido del evangelio de este domingo, 17 de febrero de 2019, VI del Tiempo Ordinario.

La savia que nos fortalece

La Palabra de Dios bendice al que confía en el Señor; lo compara con un árbol junto al agua, de la que extrae su vida y sin la que moriría. Sin embargo, expone la maldición para los que sólo confían en sí mismos y los compara con un cardo en el desierto.

La misma bienaventuranza y malaventuranza que Jesús pronuncia: El hombre confiado y despojado de todo es dichoso, porque en Dios encuentra la savia que le da una vida que, aunque aparentemente resulte no envidiable, sin embargo, en ella, radica la verdadera felicidad. Al contrario, pobre de los que se queden en sí mismos y crean que lo poseen todo por sus méritos; aunque aparentemente vivan mejor que nadie, sin embargo están secos por dentro, porque le han dado más importancia al dinero, al vientre, al poder, a la frivolidad y/o a la imagen, que a Dios. Son los impíos del salmo y, según S. Pablo, unos desgraciados, es más, dice los más desgraciados.

Vivir solo de tejas para abajo impide ver más allá de lo material y creer en quien vive para siempre. La savia que nos hacer vivir es tener siempre al Señor, pero hace falta ir a beber de Él, en la rectitud y sencillez de corazón, donde el Señor se complace habitar. Para ello, hemos de confiar en su suficiencia, no en nuestra autosuficiencia; entonces seremos bendecidos con una alegría que nadie nos puede arrebatar.

En la Eucaristía encontramos la savia que nos fortalece y alimenta.

Alejandro Pérez Verdugo

Delegado diocesano de Liturgia